Potenciales socios de Enap en negocio de gas critican institucionalidad ambiental y acusan contradicción con metas del Gobierno

La firma tiene trabado un proyecto termoeléctrico que pretende convertir de diésel a GNL en Arica, al cual le vence hoy su Resolución de Calificación Ambiental (RCA). Finalmente, buscarán desprenderse de ese activo. Fuente: Mercurio 26 enero 2015.


Su experiencia en el país revela que habría fuertes contradicciones entre el objetivo planteado por el Gobierno en la Agenda de Energía y la realidad que enfrentan los inversionistas en regiones en la tramitación ambiental de sus iniciativas. La empresa energética británica Rurelec, líder en Latinoamérica, llegó a Chile en 2010 por medio de la compra de dos proyectos de centrales que ya contaban con sus permisos ambientales aprobados. Se trata de Termoeléctrica Parinacota en Arica, y la Central Illapa en Antofagasta. La primera es a diésel y tiene 38 MW de capacidad, mientras la segunda es de GNL (256 MW). Esta última considera una inversión por US$ 140 millones y un banco de la plaza podría entrar como equity partner , comenta Alejandro Arias, asesor legal para América Latina de la compañía. La firma, además, manifestó a Enap su interés para ser socios en la cogeneradora de Concón, luego que hace unos meses la australiana Origin se desprendió de su participación en ese activo.

Trabas en el camino

Rurelec compró a Termonor el proyecto a diésel en Parinacota, buscando transformarlo a gas, ya que ese es su foco en el negocio de la energía, justamente el mismo que quiere potenciar el Gobierno a través de su Agenda. Con ese objetivo, la firma presentó una solicitud de pertinencia al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) para modificar la iniciativa y operarla con GNL. El director regional de este organismo lo autorizó, y Rurelec compró las turbinas para esa transformación en unos US$ 12 millones.

Sin embargo, poco después se presentaron tres recursos contra la autorización del director del SEA y la Corte de Apelaciones los acogió, señalando que la modificación debía ser avalada también por la Comisión de Evaluación Ambiental regional, aun cuando históricamente esta decisión depende de los directores del SEA.

Rurelec envió los antecedentes a dicha Comisión, quienes demoraron 10 meses en responder y, cuando lo hicieron, resolvieron que los cambios eran sustantivos y que se requería ingresar nuevos permisos. Presentaron un recurso contra la resolución al vicepresidente del SEA, quien se declaró incompetente, dice Arias. Entre idas y venidas y una serie de recursos presentados, justo hoy vence la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto, lo que los obliga a desarrollar la central a diésel, que genera, además, una tremenda oposición en Arica.

“Las comisiones de evaluación ambiental no tienen ningún miembro que sea técnico. Hoy, aprobar una termoeléctrica a través de una comisión es sacrificarse porque tienen intereses políticos”, advierte Arias. Y añade que si bien a puertas cerradas varias autoridades entienden que el proyecto es necesario, nadie quiere mediar con la gente.

Rurelec decidió desarrollar la central (a diésel) y están evaluando la posibilidad de venderla, ya que si bien desde el punto de vista financiero es un negocio atractivo, tienen responsabilidad con sus accionistas en Londres, porque si operan centrales que no son parte de su core business (GNL) se les complicaría el panorama.

“¿Ha visto alguna vez un rechazo a un proyecto solar?”, pregunta Arias y añade: “Tenemos un ministro de Energía que ha hecho mucho y entiende el negocio, pero tiene en las regiones comisiones de evaluación ambiental que no poseen ningún conocimiento técnico, y votan los proyectos según el nivel de aprobación que tengan por parte de la población”.

El ejecutivo critica la inconsistencia en que el Gobierno pida, por un lado, una mayor competencia e impulso al GNL mientras, por otro, los proyectos de inversión se enfrentan a importantes trabas. “Cuando se quiere llevar adelante los objetivos de la Agenda de Energía, no se puede”, acusa.

Los inversionistas extranjeros llegan porque Chile pide más competencia e insertar más GNL, pero nosotros no hemos podido invertir”.

ALEJANDRO ARIAS

ASESOR LEGAL DE RURELEC PARA AMÉRICA LATIN

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