Cambio climático y desierto: nuevos focos del Puerto de Ideas científico

Concluyen en Antofagasta las tres jornadas de encuentro de las ciencias y las artes. Los organizadores esperan alcanzar las diez mil personas, pese al desastre que vivió el norte. Fuente: El Mercurio 12 abril 2015.


Por al menos diez días el ánimo de los antofagastinos estuvo por los suelos. Los afectó la catástrofe ocurrida en Copiapó, Chañaral y Taltal el 25 de marzo. A pesar de que no sufrieron tan severamente la inclemencia del tiempo, revivieron el recuerdo del devastador aluvión de 1991.

“¿Tenía sentido reunirse aquí para realizar este festival cuando en el norte las necesidades ahora son otras?”, se preguntaba entonces Chantal Signorio, directora del Festival Puerto de Ideas dedicado a las ciencias, que por segunda vez se efectúa en Antofagasta. La respuesta la dieron ayer y el viernes los mismos ciudadanos, que se han volcado en masa para participar de las 34 actividades -una decena más que en 2014- y ver en acción a los 50 expositores chilenos y extranjeros, incluyendo a la primera Premio Nobel invitada a las seis ediciones de este encuentro de reflexión.

“Tengo una historia que contarles”, dijo a una audiencia de 900 personas en el Teatro Municipal la bioquímica iraní Ada Yonath, rebobinando la cinta de su propia vida hasta llegar a los cinco años de edad, cuando realizó su primer experimento: medir la distancia entre el suelo y el cielo del balcón de su casa. Ella detecta ese impulso primitivo de conocer algo como el principio de la curiosidad que la llevó en 2009 a obtener el Nobel de Química por sus investigaciones sobre la estructura y función de los ribosomas, “las fábricas de células”, como los define.

“Todo comienza en la mente curiosa de alguien. ¿Qué podemos saber (sobre un tema)? Todo. Pero igual queremos saber cómo se llega a eso. La comunidad científica me llamó entonces ‘la loca’ o ‘la fantasiosa’ “, recordaba Yonath.

Por tres días están reunidos en Antofagasta neurocientíficos, biólogos, físicos, matemáticos y astrónomos, en convivencia con escritores, actores, músicos e historiadores del arte, lo que vuelve a subrayar el primer sentido de Puerto de Ideas: la integración de las disciplinas y de las audiencias, que mucho más ahora que el año pasado han estado protagonizadas por jóvenes de básica y media.

Arqueólogos como el Premio Nacional de Historia de 2002 Lautaro Núñez, Agustín Llagostera y Victoria Castro, geólogos como Rodrigo Riquelme y geógrafos como el francés Denis Rataillé, inauguraron los diálogos sobre el desierto de Atacama, una temática instalada para este y los próximos festivales en Antofagasta, considerando que es el escenario natural de estos saberes. “Sus habitantes conocían las rutas transdesérticas y tenían el conocimiento de los metales mucho antes de la llegada de los incas”, sentencia Núñez, en la jornada de diálogos sobre el desierto en el colegio San Luis, una de las nuevas sedes del festival. “Para los pueblos originarios, el desierto era una tierra viva. Los ríos eran la sangre y las rocas los huesos”, agrega Victoria Castro.

Nuevos focos

En sus primeras jornadas, Puerto de Ideas tuvo la participación de destacados pensadores de las neurociencias, como el chileno radicado en Estados Unidos Charles Zucker, quien sorprendió con sus estudios dedicados a los sentidos, en especial al gusto; o el italiano Gianvito Martino, con su viaje al interior del cerebro. “Cerebro es una palabra que se conoce desde hace cinco mil años. Tiene 90 billones de células y trillones de conexiones distintas. Gasta solo 20 watts de energía, lo mismo que una ampolleta. Y se trata de un instrumento muchísimo más potente que cualquier gran computador”, dijo Martino.

Finalmente, uno de los grandes nuevos focos del festival se vincula al cambio climático que vive el planeta, y que algunas potencias mundiales ya están abordando a través de nuevas políticas. En Chile, hace dos semanas, dejó ver su efecto. “Ya no hay modo de negarlo. La evidencia está frente a nosotros”, dicen los científicos: en Antofagasta llovió en un día lo que llueve en catorce años. Hoy se espera una importante concurrencia para la conversación que tendrán sobre las interrogantes frente a este fenómeno, el biólogo francés Gilles Boeuf, presidente del Museo de Historia Natural de París, junto al ingeniero Marcos Crutchik, el astrónomo Jorge Melnick y el experto en medio ambiente Sebastián Vicuña.

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