Hasta una de cada seis especies podría desaparecer como consecuencia del cambio climático

Sudamérica, Australia y Nueva Zelandia serían las zonas más afectadas por tener especies más sensibles a las variaciones y con menos posibilidades de migrar. Fuente: El Mercurio 04 mayo 2015.


Si bien desde hace tiempo que se sabe que el cambio climático no solo va a afectar al hombre sino también a los ecosistemas, no se conoce en detalle cuáles serían los efectos concretos sobre estos últimos.

Por eso en la última edición de la revista Science aparece una revisión de todos los estudios que se han realizado sobre áreas en peligro y el resultado es lapidario: una de cada seis especies podría desaparecer de la faz del planeta y otras tantas verse en extremo mermadas.

El ecólogo Mark C. Urban, de la Universidad de Connecticut, EE.UU., revisó 131 estudios sobre riesgos de extinción de especies de todas las regiones del mundo para esclarecer de qué manera el cambio climático está afectando a la biodiversidad.

Así, concluyó que si la temperatura promedio del planeta aumentara 2 grados, el riesgo de extinción subiría del actual 2,8% a 5,2%. Pero si esta aumenta 3 grados -algo que cada vez más científicos estiman como un número más realista- ese riesgo se elevaría al 8,5%. Aunque esto ya es severo, no es el único número que calculó el científico.

Si seguimos haciendo las cosas tal como hasta ahora -lo que llevaría a un aumento de la temperatura de 4,3 grados-, el cambio climático empinaría el riesgo de extinción hasta el 16%, dice el estudio.

“Este tipo de trabajo son necesarios para informar a los tomadores de decisiones sobre los costos asociados de no detener el cambio climático y sobre la necesidad de implementación de medidas específicas para proteger las especies amenazadas”, opina Felipe Hinojosa, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile.

Peligro cercano

Otros de los resultados que encontró Urban fue que mientras Norteamérica y Europa tienen un riesgo de extinción relativamente bajo, de 5 y 6% respectivamente, Sudamérica, Australia y Nueva Zelandia poseen altos porcentajes. Mientras que nuestra región llega el 23%, para los países de Oceanía la posible extinción estaría en 14%.

Las razones de esto serían las acotadas áreas de distribución de algunas de las especies presentes en esas zonas, así como la falta de adaptabilidad o de migración de ellas frente a la desaparición de sus respectivos hábitats.

Nuestro país, dice Felipe Hinojosa, es considerado una “isla biogeográfica”. Esto significa que contiene un elevado número de especies endémicas y muchas de ellas con distribuciones geográficas pequeñas. “Además, estas especies se distribuyen en regiones altamente impactadas por la degradación del hábitat por acción antropogénica, lo que ha llevado a identificar estas últimas, a nivel mundial, como ‘hot spots’ de diversidad y con alta sensibilidad a los cambios climáticos”, explica.

Ahora, si bien el estudio se enfoca en el riesgo de extinción de especies, muchas otras igualmente se verán afectadas por el cambio climático. Algo que Urban advierte, hay que estudiar a fondo.

“El calentamiento está interfiriendo con muchos ecosistemas, lo que puede afectar a otras especies de diversas maneras, incluso disminuyendo su población”, dice Maisa Rojas, directora del Núcleo Milenio de Paleoclima e investigadora del (CR)2. Algo, advierte, que será aún más difícil de determinar.

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