Máximo Pacheco: “El frenazo lo dejamos atrás y ha comenzado un despertar de las inversiones”

A un año del lanzamiento de la Agenda de Energía, el ministro se declara conforme con los resultados de la iniciativa. Fuente: La Tercera 04 mayo 2015.

A un año del lanzamiento de la Agenda de Energía, el ministro se declara conforme con los resultados de la iniciativa. Fuente: La Tercera 04 mayo 2015.


En mayo de 2014, Máximo Pacheco lanzó la Agenda de Energía, iniciativa que fue bien recibida por el sector tras años de incertidumbre. También fue catalogada como ambiciosa, por la larga carga legislativa y los cambios que se propuso.

A un año de su lanzamiento, sin embargo, el ministro de Energía dice sacar cuentas alegres. Según cuenta, logró poner fin al frenazo en la inversión del sector, se despertó el interés en las licitaciones de suministro eléctrico y se concretó la llegada de nuevos actores al país.

Para conseguir eso, Pacheco tuvo que visitar regiones, exponer en el Congreso, reunirse con empresarios y dirigentes sociales. Y también, lidiar con grandes proyectos de energía y sus impactos en el medioambiente.

Para este año las cartas ya están echadas y nuevamente sugieren un trabajo arduo, pues el tren legislativo que impulsó hace un año sigue su curso. En el horizonte próximo del ministro de Energía aparecen las tramitaciones de nuevas leyes, como la que busca regular el mercado del gas y la transmisión, junto a la definición del proyecto de asociatividad, uno de los más complejos que ha enfrentado la cartera. En medio de ello, Pacheco debe encontrar un socio estratégico para el ingreso de la Empresa Nacional de Petróleo (Enap) al negocio de la generación. Pero antes de que ese trabajo vuelva a tomarse su agenda, el secretario de Estado da cuenta de lo que ha logrado y no hasta ahora.

¿Cómo evalúa el primer año de la agenda?

Estoy muy contento con este primer año por tres razones: hemos generado en el sector de energía un ambiente de diálogo y participación; la agenda ha relevado el carácter estratégico del sector, y hemos quebrado el frenazo de inversiones.

¿Cuál era el escenario que existía antes de la agenda?

El sector estaba dominado por la incertidumbre, la falta de objetivos y el pesimismo. Hubo un frenazo de las inversiones de generación y de transmisión muy severo que explica que tengamos las cuentas de la luz más caras de Latinoamérica y alzas de 30% en las cuentas durante los últimos cinco años. Hoy no es que estamos en un momento en que hayamos superado esto, pero el frenazo lo dejamos atrás y ha comenzado un despertar de las inversiones.

¿En qué se evidencia eso?

Cuando llegamos al gobierno, hace un año, había 28 proyectos de centrales de generación eléctrica en construcción por 1.949 MW. Hoy tenemos 40 con 3.777 MW. Además, tenemos dos grandes proyectos de transmisión en proceso: la interconexión del Sistema Interconectado Central (SIC) con el Sistema Interconectado del Norte Grande (Sing); y también la línea Polpaico-Cardones, que va a permitir traer más energía limpia y barata desde el norte hacia el sur del país.

¿Cuáles son las expectativas ahora?

Este ambiente inversor augura que podamos decir que a pocos años lograremos detener las alzas en las cuentas de la luz y comenzar a pensar en reducir los costos para los hogares y la actividad productiva en Chile.

De todos los proyectos que se impulsaron en 2014, ¿cuáles son los más relevantes?

Se aprobaron dos proyectos importantes: el de fortalecimiento del Ministerio de Energía y la iniciativa sobre las bases de licitación de suministro eléctrico. Este último cambió las reglas del juego a favor de un clima de aumento de la inversión del sector, abriendo espacio para que lleguen nuevos actores y se incorporen nuevas tecnologías, como las ERNC.

El segundo año de la agenda

¿Dónde estará puesto el foco este año?

En primer lugar, en la transmisión. Podemos hacer muchos esfuerzos por desarrollar más proyectos y construir nuevas centrales de generación, pero si no hay transmisión ese esfuerzo es en vano. Hoy existen 3.800 MW en proyectos de generación, por unos US$ 7.600 millones de inversión y cerca de US$ 3 mil millones en iniciativas de transmisión. También tenemos el esfuerzo del estudio de cuencas que por primera vez en la historia del país consolida toda la información sobre la potencia del desarrollo hidroeléctrico, destacando cuáles son los elementos que la sociedad valora. También hay programas sociales y el tema de la ley de eficiencia energética, que será una prioridad.

¿Qué se planteará en la ley de transmisión?

Va a ser una ley muy estratégica e importante. La estamos estudiando y la presentaremos durante este semestre al Congreso. Hemos encargado a la Universidad Católica que nos ayude a coordinar esos esfuerzos en un proceso en que están participando todos los actores.

¿Pero qué busca con este proyecto concretamente?

Hacer un proyecto de ley que perfeccione la manera en que hoy hacemos los proyectos de transmisión eléctrica. El mundo ha cambiado, la realidad de Chile ha cambiado y este es un sector que necesita más proyectos de transmisión, pero para que eso funcione necesitamos perfeccionar los mecanismos.

¿Qué mecanismos se revisarán?

No quiero adelantarme, esta discusión está en pleno desarrollo. Sabemos que en el caso de los proyectos de generación se deben agregar al menos 500 MW en capacidad al año, en transmisión debemos asegurar que esa capacidad llegue a los lugares que se consumen. Hay atochamiento en las líneas y lugares con colapso, entonces esos son los puntos donde hay que poner la prioridad.

¿Qué prioridad le da al proyecto para regular la industria del gas?

Es importante. Este es un sector que tiene un vacío legal que les hace daño a los consumidores y a la inversión. Vamos a generar condiciones para que nunca más en Chile se produzca que una empresa de distribución de gas de red pueda excederse en el límite máximo de rentabilidad que tienen; y por otro, hacer que a través de nuevas inversiones se llegue con el gas de red a nuevas regiones y segmentos de la población.

Enap como generador eléctrico, ¿también está en la carpeta de prioridades?

En la próxima licitación que hay entre distribuidoras y generadoras, en marzo de 2016, esperamos que Enap pueda participar con un socio y así traer a un nuevo actor, más oferta al mercado y crear más competencia.

¿Qué tipo de socio busca el gobierno para Enap?

Queremos atraer a un socio que no sea uno de los actores dominantes en Chile, que sea una empresa que no esté en el país o tenga un nivel de operación muy bajo. Es muy importante que tenga una trayectoria y experiencia, porque ese socio va a ser el mayoritario y operador.

¿En qué se basará la elección?

Estará basada en que haya afinidad de intereses y de cultura corporativa. Ahora, necesitamos terminar con la ley y después terminar con el proceso para el cual ya hemos contratado a un banco de inversión que está seleccionando a los interesados. Tenemos una lista larga y trabajamos en acortarla a un grupo más representativo.

Considerando todas las iniciativas, ¿se ve un proyecto más complicado que otro?

Tenemos una actividad legislativa en el Parlamento muy recargada. Ya tenemos los proyectos de Enap y del gas en las comisiones de energía y vamos a buscar la manera de agilizar eso, pero los tiempos al final no sólo dependen de nosotros, sino que también del Congreso.

Asociatividad

¿Cómo se ha avanzado en el trabajo con las comunidades?

Hoy, el eje y el foco para que los proyectos sean exitosos se basan en tener una buena gestión social. Eso significa una llegada temprana de las iniciativas a las comunidades, cerrar la brecha de información que existe y abrir un espacio de diálogo, para que no sólo sean buenos para la empresa que los desarrolla, sino que también para las comunidades que los acogen. Como Estado, somos garantes de eso, de que exista un proceso que permita desarrollar, fortalecer, perfeccionar la gestión social de los proyectos.

¿De qué forma aportará la asociatividad a ese objetivo?

La ley tiene tres pilares: primero, que las empresas paguen sus patentes donde están sus operaciones, para lo cual enviaremos un proyecto de ley al Parlamento a mediados de este año; segundo, lograr que en las comunas intensivas en generación eléctrica, como Coronel, Mejillones, Tocopilla, Santa Bárbara, San Clemente y Huasco, los consumidores se vean beneficiados por el hecho de estar en una zona de generación, para lo cual también se enviará una iniciativa legal. Lo tercero es garantizar que cuando los proyectos se desarrollen en una localidad no sólo sean iniciativas de desarrollo de energía, sino que también de desarrollo local, que permitan a la localidad y a la comuna que los acogen beneficiarse.

¿Este último punto ha sido más complejo?

Nos ha tomado un poco más de tiempo. Tomamos la decisión de presentar este proyecto con un trabajo prelegislativo y preparatorio con los distintos actores que permita resolver de la mejor forma posible esta difícil ecuación, porque aquí hay intereses y posiciones distintos. Hemos tratado de conciliar eso para que este sea un proyecto que al final exprese la necesidad de construir acuerdos y alianzas público-privadas.

Pero, ¿qué propone el ministerio en específico en esta materia?

No se conocerá el detalle hasta que se finalice esta discusión, porque nosotros estamos abiertos y tenemos la disposición de escuchar las distintas propuestas que hay tanto del sector empresarial como el de las ONG, de las comunidades, de los alcaldes y de los parlamentarios.

¿Qué le parece la idea de que sean las empresas las que elijan cuánto aportar a las comunidades?

Va a ayudar el que demos ciertas orientaciones y creemos un marco de referencia, porque una de las cuestiones que preocupan es la forma en que esto funciona y que haya transparencia, y que cuando lleguen estos proyectos, ayuden a fortalecer el tejido social de la comunidad. Hay mucha preocupación, porque la llegada de iniciativas genera muchas revueltas y divisiones y no solamente por el hecho de que el proyecto se instale, sino que por toda la discusión que genera este proceso.

¿Se presentará este año?

Esperamos que sí.

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