OCDE ve ineficaces e incoherentes las actuales tasas sobre el consumo de energía en el mundo

La OCDE estimó hoy que las tasas que se aplican actualmente en la mayoría de países sobre el consumo de energía no son eficaces ni coherentes para contrarrestar sus consecuencias medioambientales y sanitarias. Fuente: Economía y negocios 26 junio 2015.


De esa manera, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los gobiernos “renuncian” no solo a percibir más ingresos, sino que minimizan su combate contra “la principal fuente de emisiones de gases con efecto invernadero”.

El organismo destacó en su estudio que las actuales tasas no están a la altura del coste medioambiental de su consumo tanto en término medio como en la mayoría de sus 34 países miembros y en siete economías del G20.

El impuesto medio sobre el uso de todo tipo de energía se sitúa en 14,8 euros por tonelada de dióxido de carbono que se emite por ese uso, mientras que el “coste social” del carbono, según su análisis, se eleva a cerca de 30 euros por tonelada.

La OCDE difundió que los países aplican niveles de imposición que van de los 0 euros en Rusia e Indonesia, los 47,8 euros en España y Portugal, que se colocan cerca de la mitad del baremo, y los 107,3 en Suiza.

El impuesto sobre algunos de los combustibles o carburantes más nocivos, según el organismo, es “particularmente débil” e incluso inexistente, lo que le confiere a ojos del consumidor un atractivo “que se demuestra injustificable”.

El carbón, por ejemplo, cuya utilización contribuye de forma considerable al cambio climático o a la contaminación local, es el combustible menos tasado, con una media de 2 euros por tonelada de CO2.

El organismo estimó que las tasas varían mucho según el tipo de consumidor, con diferencias que no se explican por su respectivo impacto medioambiental.

Así, son “mucho más bajas” sobre los combustibles utilizados para producir calor de uso residencial o industrial o para el sector eléctrico, que sobre los destinados al transporte, con una media de tres euros en el primer caso y de 70 en el segundo.

En 39 de los 41 países evaluados, el impuesto del diesel para el transporte es significativamente inferior al que recibe la gasolina, “aunque sea mucho más nefasto para el medio ambiente”.

“Las posibilidades de recurrir a la fiscalidad para mejorar el estado del medio ambiente y frenar el cambio climático son todavía considerables”, señaló en ese documento el secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría.

En su opinión, los datos extraídos de ese análisis permiten “entrever pistas concretas” de reformas para garantizar que las tasas sobre el consumo energético “contribuyen con más eficacia a la consecución de los objetivos económicos, sociales y medioambientales”.

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