Organizaciones y comunidades mapuche emplazan a Huenchumilla a revertir aprobación de hidroeléctrica Añihuarraqui

El medio Mapuexpress ha hecho pública la carta remitida por organizaciones ambientales y comunidades mapuche al Intendente de la región de La Araucanía, Francisco Huenchumilla y al gobernador de la Provincia de Cautín, José Montalva, ante la irregular aprobación de la central hidroeléctrica Añihuarraqui, propiedad de GTD Negocios -socia de la española Enhol-, emplazada en un lugar de carácter sagrado para las comunidades originarias de la zona de Curarrehue. Fuente: El Ciudadano 25 julio 2015.


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En el documento, fechado el 23 de julio, se emplaza a las autoridades “a velar por los intereses de las comunidades de la región, y por los derechos de las personas a vivir de acuerdo a nuestras visiones de desarrollo. También a respetar el Convenio 169 sin caer en distorsiones que sólo contribuyen a generar divisiones y desgaste en nuestras comunidades.

“Creemos que al pedir esto sólo exigimos el cumplimiento de las funciones de dichas autoridades”, solicitando que la aprobación del controversial proyecto sea revertida.

A continuación el texto completo

Ref: Francisco Huenchumilla, Intendente de la región de la Araucanía; José Montalva, Gobernador de la Provincia de Cautín; y servicios públicos, integrantes de la Comisión de Evaluación del Medioambiente.

De nuestra consideración:

Observando la reciente aprobación del proyecto Central Hidroeléctrica “Añihuarraqui”, de la empresa GTD, el pasado martes 14 de julio por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental, los representantes del Lof Trankura y Curarrehue, así como organizaciones sociales, ambientales y estudiantiles de Temuco, venimos a expresar lo siguiente:

1.- El procedimiento de consulta llevado adelante por el SEA, que es encabezado por Ricardo Moreno, hizo participar en largos meses a una mayoría opositora al proyecto hidroeléctrico, quienes dejaron establecido que no buscaban compensaciones, si no la no ejecución del proyecto ya que la vocación de desarrollo de los territorios afectados es distinta a la establecida. Además y muy principalmente, el proyecto se emplaza en un territorio sagrado desde la perspectiva ceremonial, cultural y espiritual – religiosa ancestral.

2.- El proyecto se emplaza sin que se respetara ni garantizaran justamente esos derechos preliminares, lo que está establecido en el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas.

3.- Las numerosas familias opositoras incorporaron al sistema una serie de argumentos técnicos, con informes socio culturales, de derecho, con diversos antecedentes, sin embargo, la determinación de aprobarlo obedeció exclusivamente a una decisión política. En especial, destacamos la liviandad de argumentos en su aprobación, la que fue otorgada por: Seremi de Economía, de Energía, de Obras Públicas, Salud, SEA, Transporte y Medio Ambiente, decidiendo así sobre la vida y territorios donde habitan otros, haciéndose parte de una nueva historia colonial.

4.- Este proyecto es un claro ejemplo de cómo una empresa genera profundos quiebres en la vida social de los territorios, ya que desde hace años ha intevenido vía procedimiento de cooptación a través de ofrecimientos económicos y ahora recientemente de participación en gananciales, sin que el Estado y sus órganos públicos hayan sido garantes para que existiese un procedimiento previo, libre e informado, de buena fe, como exigen las normas, rompiendo la integridad cultural y la paz social en el territorio donde se emplaza, con la profundización de un conflicto que se arrastra por años.

5.- Paradójico resulta ver que la persona encargada de la aplicación de la Consulta Indígena y del procedimiento en el sistema, como es el Director del SEA, Ricardo Moreno, sea el primero en votar a favor del proyecto, a lo menos, por una cuestión de ética, debería inhabilitarse. Lo mismo con la forma de presentación que hace el SEA de los proyectos, previo a las votaciones, presentándolo con el lenguaje de la misma empresa, sobre hechos ejecutados. Preguntamos, ¿de qué buena fe se nos habla?

6.- El organismo del cual depende la institucionalidad indígena (Conadi) es Desarrollo Social y el Seremi en la Araucanía, de acuerdo a su exposición, considera que el Convenio es un instrumento de negociación y que la consulta se pudo realizar por la voluntad y disposición de la empresa, lejos de establecer que la consulta es una obligación del Estado y que el Convenio es un instrumento de protección y garantías de derechos humanos para los Pueblos Indígenas, cuestión que aquí no cumplió.

7.- Paradójico también resulta la exposición del Seremi de Economía, quien argumentó que gracias a la democracia en el presente se puede discutir y dar a conocer diversas visiones sobre un proyecto, sin considerar el ambiente tortuoso generado, el mantener a decenas de familias bajo el clima de tensión y quiebre social y de obligarlos a asistir a Temuco sobre un proyecto que se emplaza en Curarrehue, con meses y años de tiempo destinado a un conflicto que no generaron. Su voto a favor lo estableció porque según su criterio existe una necesidad de desarrollo energético, cuestión que es de interés privado, a favor de empresas y en desmedro del interés nacional que supuestamente protege las tierras indígenas señalado en la propia legislación. Al parecer, al Seremi de Economía no le contó bien el Seremi de Energía que estos proyectos son para el SIC, para las mineras, para la especulación y el negocio de unos cuantos.

8.- El grupo de personas que se manifestó a favor a través de sus representantes que intervinieron, todos coincidieron en que habían accedido por una necesidad ante falta de oportunidades y trabajo. ¿Quién es el responsable del bienestar social de las familias y comunidades? ¿No es acaso el Estado?

Diversos proyectos energéticos, eólicos e hidroeléctricos se emplazan en su mayoría en territorio ancestral Mapuche, y ante las necesidades que tienen numerosas familias, se presentan como una oportunidad para obtener algún ingreso, sin embargo, son evidentes los graves costos que deben asumir.

En la Araucanía, poco más del 20 % de la superficie de la Región es tierra de comunidades Mapuche, sin embargo, en esas pocas tierras, se expanden la gran mayoría de proyectos que causan impactos sociales, ambientales, culturales y de economía local.

En vez de que se establezcan formas de reparación que contribuyan al bienestar social de las comunidades, bajo el respeto de sus territorios y formas de vida tradicional, se da puerta a empresas que buscan lucro a costa de la intervención y depredación. Los costos nuevamente lo llevan las comunidades, por ello se habla de nuevas formas de invasión, racismo y neo colonialismo.

Diversas expresiones Mapuche, públicamente, siguen manteniendo viva su resistencia a estos proyectos y las representaciones opositoras a la central Añihuarraqui de GTD han señalado que continuarán con diversas acciones: judiciales, administrativas y sociales, para que este proyecto no se haga.

Previo a la consulta se debieron haber garantizados derechos mínimos, sin embargo, se dio preferencia a una grave imposición administrativa a favor de una empresa que es socia de una transnacional española (Enhol). Ojalá por el bien de la Región, se revierta.

Emplazamos a las autoridades regionales a velar por los intereses de las comunidades de la región, y por los derechos de las personas a vivir de acuerdo a nuestras visiones de desarrollo. También a respetar el Convenio 169 sin caer en distorsiones que sólo contribuyen a generar divisiones y desgaste en nuestras comunidades. Creemos que al pedir esto sólo exigimos el cumplimiento de las funciones de dichas autoridades.
Sin más, se despide atte. Lof Trankura, Curarrehue Lof Karilafken, Pitrufquen Movimiento Los Ríos Nos Unen Red Reserva de la Biosfera Red por la Defensa de los Territorios

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