Los glaciares del planeta se derriten a un ritmo sin precedentes, incluyendo los chilenos

Los glaciares del planeta se derriten a un ritmo sin precedentes, incluyendo los chilenos

Aunque el promedio mundial de pérdida es de entre 0,5 y un metro anual, en Chile hay casos particulares en que es mucho mayor. Fuente: El Mercurio 04 de agosto 2015.

Los glaciares de prácticamente todo el mundo -salvo contadas excepciones- están en retirada. Así lo sostiene un estudio internacional liderado por el glaciólogo Michael Zemp, de la Universidad de Zurich, y en el que participa como uno de sus autores el especialista nacional Gino Casassa. El estudio “Declinación global de glaciares sin precedentes a nivel histórico se presenta a principios del siglo 21” aparece publicado en la revista Journal of Glaciology de este mes, y consideró mediciones realizadas en Chile en el glaciar Echaurren y en los de Campos de Hielo Sur.

“Claramente ha habido pérdidas de hielo más grandes a escala geológica, pero desde que se tienen mediciones o registros, no se había presentado algo parecido”, destaca Casassa, investigador de la consultora Geoestudios y académico de la Universidad de Magallanes.

La evidencia más antigua son dibujos del frente de un glaciar que datan del año 1600.

Por desaparecer

“Desde la última década del siglo pasado y, más aún, en la primera de este siglo se han acelerado las tasas de pérdida de hielo, tanto las de retroceso como las de pérdida de masa”, dice Casassa.

La media anual de pérdida de hielo a nivel mundial ha sido de 0,5 a 1 metro de retroceso frontal, pero hay casos en que esa cifra es superada con creces. “Es el promedio de toda la población de glaciares. En nuestra Patagonia tenemos algunos que están perdiendo 50 metros por año”. Es el caso del glaciar Jorge Montt, en Campos de Hielo Sur, que entre el invierno y el verano de 2011 tuvo un retroceso equivalente.

En el Grey, que alimenta al lago del mismo nombre en Torres del Paine, el retroceso también ha sido acelerado en los últimos 40 años. Es así como la isla que separaba los dos brazos del glaciar hoy se encuentra rodeada casi por completo por agua, y los hielos han retrocedido casi 2 kilómetros.

Un caso aún más dramático es el del O’Higgins, uno de los cuatro mayores glaciares de la Patagonia. En los años 40, las fotografías captadas por el sacerdote Alberto de Agostini mostraban que su frente casi bordeaba la parte central del lago al que alimenta y también otorga su nombre. Hoy ha retrocedido casi 10 kilómetros, formando un nuevo brazo al suroeste.

A nivel mundial, glaciares más pequeños ya han desaparecido o están por hacerlo, como el Chacaltaya, en Bolivia, y el del Ródano, en los alpes suizos.

Y el proceso seguirá.

“Todos los escenarios y las tendencias actuales muestran que esto va a seguir acelerándose”. Una situación que se mantendría en el tiempo, aunque hoy mismo los gobiernos del planeta decidan una moratoria a las emisiones de carbono. Ello, debido que vivimos en un planeta más cálido.

“A fin de siglo la proyección es que continuará la reducción, y los más pequeños, como los que vemos desde Santiago (El Plomo, La Paloma), seguramente se van a extinguir. En cambio, los de la Patagonia tienen más de mil metros de espesor, por lo que demorarán mucho más en desaparecer, y se mantendrán replegados en el interior.

¿Se revertirá el proceso? Todo depende de lo que pase con el clima, dice Casassa. Si disminuye la actividad solar, podría presentarse una pequeña edad del hielo, pero eso por ahora es improbable. “Al menos para los próximos 800 años, la Tierra será más cálida, a menos que se produzca un imponderable”.

La evidencia sale a la luz justo cuando en la Cámara de Diputados se discute una ley de protección de glaciares que establece zona de restricción a actividades productivas en un entorno de un kilómetro. Para Casassa, esta restricción debería solo habilitarse para los glaciares en áreas protegidas, y el resto debería someterse a estudios de impacto ambiental. Los parlamentarios oficialistas y Greenpeace, en cambio, promueven la idea de una protección total.