El abuso de los recursos tiene a Chile con un “sobregiro ecológico”

Un reporte anual de la WWF sobre la huella ecológica del planeta dice que se necesitan 1,5 “Tierras” y 1,1 “Chiles” para mantener el actual consumo y demanda de recursos global y local. Fuente: El Mercurio, 13 de agosto, 2015.


El Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF) lo ha venido repitiendo hace años. Los habitantes del planeta están usando más recursos de lo que el planeta puede suministrar. Para confirmarlo crearon con la Global Footprint Network un indicador de la huella ecológica de la humanidad. Este año la conclusión del documento es que se requerirían 1,5 planetas Tierra para producir los recursos ecológicos renovables necesarios para sustentar la huella ecológica actual de los seres humanos.

Hoy se conmemora el Día del Exceso de la Tierra, porque la capacidad biológica de los ecosistemas para regenerar recursos en forma renovable y absorber los distintos desechos generados (lo que se conoce como biocapacidad) ya no es suficiente para sostener la demanda anual de la población mundial. Aproximadamente, a mediados de este mes, comenzaremos a consumir recursos que deberían ser herencia de las próximas generaciones.

Pero esta tendencia es mundial. Chile, que en los últimos años había logrado llegar con algún ahorro ecológico al 31 de diciembre, también entró en “sobregiro”, ya que según la interpretación del informe de WWF, para mantener el actual consumo y demanda del país se necesitan 1.1 “Chiles”. Es decir, “como país se nos acabarían los recursos el próximo 28 de noviembre, algo que no notamos directamente ya que comenzamos a cubrir nuestra demanda con un consumo no sustentable de recursos”, dice Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.

Así, pasamos junto con Panamá (que tiene igual sobreconsumo) a la lista de los deudores ecológicos, que integran hace años países como Estados Unidos (que necesita 1,9 veces su territorio), el Reino Unido (3 veces) y Francia (1,4 veces). Otros sobregirados en América Latina son México (necesita 2 “Méxicos”), Cuba (2,2 “Cubas”) y los países isla del Caribe.

En el extremo opuesto aparecen Bolivia, que solo necesita 0,2 “Bolivias”, y Perú, que demanda 0,6 “Perús” para satisfacer su demanda. Incluso Brasil, pese a los altos índices de deforestación que presenta, solo emplea lo equivalente a poco más de una tercera parte de su territorio.

“Lo que le pasó a Chile es como cuando recibimos el sueldo del mes y hacia el día 20 ya nos quedamos cortos y empezamos a pedir prestado desde la línea de crédito”, indica.

Esto se explicaría, por ejemplo, porque para sostener nuestra demanda de energía el país ha tenido que depender más de las centrales termoeléctricas, las que demandan consumo de combustibles fósiles. “Hace años, el porcentaje de hidroelectricidad era mucho mayor; después cambiamos a gas y también se acabó, por lo que volvimos al carbón. Pasamos así de una energía más renovable a más emisiones”.

Además, hay un tema de pérdida de biodiversidad: muchas de las pesquerías están colapsadas, hay una escasez creciente de agua, desertificación y erosión del suelo. El escenario es reversible, tanto a nivel global como local, dice Bosshard. Ello, especialmente si se disminuyen al mínimo las emisiones fósiles y se apuesta por las energías solar y eólica.

No descarta que el próximo año los números mejoren gracias a las últimas lluvias, ya que se generará más hidroelectricidad y menos carbón. “Pero es temporal. Tenemos que pensar en una matriz energética que no dependa de la coyuntura, porque los modelos predicen más eventos de sequía largos en el futuro”.

Metodología

Para definir cuántas tierras o países se necesitan para sustentar la demanda de consumo de recursos, WWF y GFN transforman diversas acciones en hectáreas consumidas y las van sumando. Es así como, por ejemplo, si se trata de la producción de pan, determinan cuántas hectáreas se necesitan por persona y también cuántas hectáreas de árboles se requieren para capturar las emisiones derivadas.

por Richard García

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