El mercado del lujo y una legislación débil ponen en riesgo a la vicuña chilena

El mercado del lujo y una legislación débil ponen en riesgo a la vicuña chilena

La especie se recuperó de la extinción con estrictas medidas de protección, pero aún está pendiente una ley que combata su caza y comercio ilegal de su fibra. La normativa se discute hace cinco años en el Senado. Fuente: El Mercurio, 6 de septiembre, 2015.

En Chile habitan entre 15 mil y 18 mil vicuñas en áreas protegidas de la XV y II Región. Desde 2009, la PDI registra 17 investigaciones sobre caza de vicuñas. Atrapar a los cazadores no es fácil.

“El territorio es extenso, operan de noche, en lugares solitarios, cerca de la frontera y con armas de alta tecnología. Matan, descueran y se van”, sintetiza Carlos Nassar, jefe del Dpto. de Áreas Silvestres Protegidas de Conaf Arica-Parinacota.

La muerte de dos carabineros en enero en la frontera con Perú mientras seguían a cazadores ilegales y el hallazgo en 2014 de 51 vicuñas desolladas en la Reserva Los Flamencos y 60 pieles incautadas, son algunos hechos que han llevado a intensificar los patrullajes conjuntos de Conaf, SAG, PDI y Carabineros.

“Sabemos que está saliendo fibra de vicuña para venderla en otros países. Somos el inicio de la cadena”, advierte la subcomisario Pamela Araya, de la Jefatura Nacional de Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio de la PDI.

A partir de su experiencia asesorando a diversos países que enfrentan el tráfico de animales, Ed Espinoza, subdirector del Laboratorio Forense del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., dice que “la vicuña está en el mismo bote que animales como el elefante, el rinoceronte o el antílope tibetano”. La lana de este último es más fina que la de la vicuña y su matanza indiscriminada para obtenerla lo tiene en peligro de extinción. Hoy su venta es ilegal.

Espinoza encabezó en julio pasado en Oregon un taller sobre investigación de crímenes contra la vicuña dirigido a personal de la PDI, Carabineros, Poder Judicial, Fiscalía, Conaf y SAG. Del curso, realizado en el marco del Acuerdo de Cooperación Ambiental Chile-EE.UU. para proteger especies CITES, saldrá “un protocolo de acción conjunta para investigar estos casos”, dice Pamela Araya.

Sin embargo, aún hace falta un instrumento legal que ayude a fortalecer esta tarea (ver recuadro) y evitar así que el bote de las vicuñas termine por hundirse.

-40 años de atraso

La CITES protege a más de 35 mil especies vegetales y animales, 300 de las cuales habitan en el país. Si bien Chile ratificó la convención en 1975, aún no cumple con promulgar una ley específica que haga valer sus disposiciones, incluyendo multas y penas de cárcel que realmente disuadan a los traficantes. Un proyecto de ley presentado con este fin en 2010 aún se discute en la Comisión de Agricultura del Senado. Dado que el tráfico de vida silvestre es el cuarto mayor negocio ilegal en el mundo, después de la trata de personas, armas y drogas, “su regulación no es solo un tema ambiental, sino de seguridad nacional. El crimen organizado de especies protegidas suele operar en países más permisivos o donde hay más vacíos legales”, enfatiza Juan Carlos Vásquez.

En enero, el Comité Permanente de CITES evaluará la situación de Chile en Ginebra.

Vásquez estima que con 40 años de atraso en promulgar dicha ley, el “comité no será tan benevolente al aplicar sanciones”. Estas pueden ir desde amonestación a la prohibición de comercializar cualquiera de las 35 mil especies protegidas por la convención.

Pero el riesgo va más allá. “La ausencia de una legislación fuerte en esta materia vuelve a Chile más susceptible de ser usado como una plataforma para las mafias que trafican todo tipo de especies protegidas”, advierte el abogado.