Comunidad pehuenche asegura que no permitirá la construcción de central en Alto Bío Bío

Los vecinos de Cauñicú no quieren más represas en la zona y piden diálogo con las autoridades para evitarlas. Fuente: La Tribuna de Los Angeles, 1 de septiembre, 2015.


El Lonco de Cauñicú y sus dirigentes dieron a conocer en un comunicado público, su rechazo ante la construcción de central de paso el Blanco SPA, en el sector Los Chenques comuna de Alto Bío Bío.
Tras realizar un amplio debate,el jueves 27 de agosto, la comunidad pehuenche de Cauñicú de la comuna de Alto Bío Bío, decidió rechazar tajantemente la construcción de dos centrales de paso que estarían proyectadas para ser levantadas en el sector Los Chenques. Junto con eso, expresaron su total oposición a cualquier otra iniciativa de inversión que “atente en contra los derechos humanos y colectivos de nuestro pueblo y de su biodiversidad”.
Marcelino Queipil, lonco de la comunidad, informó que el encuentro,“tuvo como principal objetivo discutir y consensuar estrategias colectivas, respecto a la amenaza de laConstrucción de la Central de paso el Blanco Spa y emplazamiento de múltiples proyectos de inversión.En esta oportunidad se dieron cita la autoridad tradicional, kimches (Ancianos sabios de la Cultura) lawentuchebes, presidenta de lacomunidad y dirigentes sectoriales, quienes por medio de una declaración pública manifestaronsu pensamiento”.
En el comunicado enviado a los medios, se informó que impugnan definitivamente el proyecto. “La comunidad pehuenche después de un amplio debate, acuerda rechazar –tajantemente- la Construcción de Central de paso el BlancoSpa, que se proyecta construir en el sector de los Chenques de territorio ancestral pehuenche.Nos oponemos a la construcción de cualquier otra inversión privada que atente en contra los derechos humanos y colectivos de nuestros pueblo y de su biodiversidad”.
Agregan, que se están violando derechos esenciales al permitir el desarrollo de este tipo de iniciativas en la zona. “La comunidad manifiesta la vulneración y violación de los principios básicos establecidos en el convenio 169 de la OIT, respecto al proceso de consulta que se debe aplicar en los casos señalados, especialmente con aquellos proyectos que involucren un perjuicio en el desarrollo de las comunidades y un daño a la -tierra o territorios- que originalmente y a lo largo de los años se ha ocupado para el desarrollo de la vida indígena en la comunidad”.

NO MÁS CENTRALES EN TIERRA INDÍGENA

De larga data es el rechazo que tienen las comunidades indígenas en contra de los proyectos emplazados en la zona, la colectividad acusa que las centrales “han sido una de las causantes de la fisura más grande -en las últimas décadas- entre el Estado chileno y los pueblos indígenas”.
Aseguran, que constantemente han sido engañados. “La comunidad denuncia que las prácticas de maquinación fraudulentas y engañosas utilizadas en la construcción de las represas de Ralco, Pangue y Palmucho, se siguen utilizando como herramientas y medios para obtener el pronunciamiento favorable al interior de las comunidades, situación que refleja el mantenimiento de una política de paternalismo y colonialismo de las instituciones de gobierno, ya que ellos no han socializado ante las comunidades los distintos planes de inversión en la zona”.

EXIGEN PRESENCIA DEL ESTADO
Entre los puntos principales que señala el escrito, se demanda intervención de las autoridades. “Exigimos a la brevedad, que el Estado de Chile a través de sus instituciones inicie un proceso de entrega de información transparente y de buena fe, comunicando todos los planes de inversión en nuestro territorio”.
De igual forma, solicitaron, “iniciar un proceso de regularización de las tierras en conflictos que históricamente están siendo usurpadas por particulares, ya que éstas, jamás han sido renunciados por las comunidades. Para lo cual, se debe incorporar todos los derechos sobre los distintos recursos naturales”.

RECHAZO: EL PRIMER PASO
Fredy Queupil, miembro de la comunidad de Cauñicú, indicó que el sentir de la comunidad está plasmado en el comunicado.
“Producto de varias reuniones, han salido estas conclusiones, hemos decidido rechazar la instalación de la central, y nuestro primer paso es el comunicado público, para que la provincia sepa lo que pretenden hacer en nuestras tierras, ya que la comunidad está dispuesta a detener este tipo de construcciones”.
Sobre el supuesto atentado del sábado, explico que, “las comunidades no están relacionadas con este hecho, principalmente la comunidad de Cauñicú, que está rechazando este tipo de proyectos, no tuvo ningún tipo de participación y estoy seguro que este tipo de cosas, pueden suceder de otra forma, bajo lo denominado auto-atentado, ya que situaciones así, se han evidenciado en otros sectores. Los mismos particulares, quizás queman su maquinaria, para luego sacar provecho de lo mismo. Esto lo manifiesto a título personal”.

SUPUESTO ATENTADO
Mediante un lienzo dejado en el lugar, aludiendo a la resistencia mapuche pehuenche, se adjudicó acción en contra de una retroexcavadora que prestaba servicios en la zona, ubicada en el sector de Pitrilón, en plena zona cordillerana de la comuna de Alto Bío Bío.
Se trató de la quema de dos retroexcavadoras, las cuales estaban aparcadas en una bodega del sector, que bordea el estero Pangue. Además, en el lugar se hallaron lienzosaludiendo a la resistencia en la instalación de nuevos proyectos energéticos en la zona.
Cabe precisar, que se trataría del la tercera acción de sabotaje ocurrido en los últimos tres meses en el sector cordillerano de Ralco.
El primero de ellos ocurrió la noche del miércoles 23 de julio pasado, cuando un grupo de resistencia mapuche llegó hasta el camping de Trompelhueno, emplazado en la ribera sur del río Bío Bío, en la comuna de Quilaco. Ahí prendieron fuego a dos bulldozers y una motoniveladora.
El segundo, en tanto, ocurrió cerca de la medianoche del domingo 7 de septiembre pasado, cuando un trabajador de la central Pangue, en la localidad de Alto Bío Bío, advirtió que ardían las dependencias donde funcionaba Fundación Pehuén, propiedad de la empresa Endesa.
Una de las lecturas de estas acciones, hace presumir que tienen como único objetivo, repudiar las instalaciones de represas y minicentrales en territorio pehuenche. Y a la vez respaldar el proceso de recuperación de tierras de las comunidades en conflicto en la zona.

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