Forestales: Una industria insustentable

Industria Forestal y Decreto Ley 701. Fuente: Le Monde Diplomatique, 3 de septiembre, 2015


El sector forestal es uno de los más importantes en la economía chilena, con una participación aproximada del 3,1% del PIB, siendo el segundo sector exportador y el primero basado en un recurso natural renovable. El 2014 el monto de exportación fue de MM US$ 6.094, record para el sector, y la Corporación Chilena de la Madera proyecta una cifra similar para 2015. Lo anterior se ha logrado con un fuerte apoyo del Estado, incluyendo bonificaciones o subsidios. Sin embargo, esta industria ha provocado importantes deterioros y perjuicios. En ese contexto preocupa que en mayo pasado ingresara al parlamento el Proyecto de Ley para extender el Decreto Ley N° 701 de bonificación forestal. En julio el Gobierno puso urgencia a dicha prorroga, aprobándose posteriormente por la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural de la Cámara de Diputados.

El DL 701 fue promulgado en 1974, buscando entregar un marco legislativo a la actividad forestal e incentivar la producción con bonificaciones para la forestación o estabilización de dunas en suelos de aptitud preferentemente forestal. Bonifica y otorga beneficios tributarios a actividades de administración y manejo de bosques plantados en dichos suelos. Esta Ley se enmarcó en el modelo económico instaurado en la dictadura militar, y en 1998 se modificó mediante la ley 19.561 que buscó, sin éxito, incorporar al pequeño propietario y no sólo a grandes empresas. En 2011 se aprobó una prórroga del DL 701, que agregó una nueva definición de “Mediano Propietario Forestal” y la posibilidad que las comunidades indígenas puedan optar nuevamente al beneficio. Pero el DL 701 no incorporó la dimensión sociocultural ni las particularidades identitarias de cada lugar. El territorio se considera desde una perspectiva meramente economicista, imperando el corto plazo y el valor económico-monetario.

Impactos de la Industria Forestal

El gran crecimiento de la industria forestal, por la expansión de las plantaciones desde mediados de los 60, el aumento de las plantas y la producción de celulosa, y el incremento de las exportaciones, ha causado impactos enormes: aumento de la superficie destinada a producción intensiva (alta artificialización del ecosistema); producción a una escala excluyente de otros usos de la tierra; disminución del hábitat nativo y de la bio y ecodiversidad; deterioro de recursos productivos, como suelo fértil; concentración del capital e inequídadsocioeconómica; además de homogenización del paisaje cultural y deterioro de las identidades locales. Ello sin generar beneficios sociales ni empleo en forma relevante. No ha incorporado dimensiones distintas a la económica-monetaria, como la cultural, social, histórica, ecológica, etc., ni objetivos distintos a los propios de los actores que han manejado el proceso. La industria forestal no ha propiciado un desarrollo integral de los territorios en los que ha operado (1).

Se han generado graves impactos ecosistémicos y a la biodiversidad, reemplazándose comunidades arbóreas con más de 20 especies distintas por monocultivos de Pino y Eucaliptos, sustituyendo bosques nativos en los cuales aproximadamente un tercio de las especies eran endémicas. Ello ha destruido la fauna, especialmente de mamíferos y aves, incluso en la Ecorregión de los Bosques Valdivianos Lluviosos, clasificada con una alta prioridad de conservación a nivel mundial. Tal sustitución impacta al suelo, causando erosión, pérdida de nutrientes, y compactación por el tránsito de maquinaria pesada y camiones. Estos ecosistemas nativos son claves en la acumulación del agua y en su entrega gradual a arroyos y ríos. Hoy hay importantes problemas de provisión y calidad hídrica para las comunidades locales porque las cuencas están dominadas por plantaciones de rápido crecimiento y alto consumo de napas. Otros problemas ambientales son la homogenización del paisaje y el aumento de la invasión de especies exóticas. Se han reducido así los servicios que estos territorios generan, y de los cuales dependemos: generación y restauración de suelos, regulación de ciclos hídrícos, purificación del aire, regulación climática. Además, la industria del papel está al tope en el uso de recursos naturales y generación de contaminantes, como los compuestos organoclorados responsables de las peligrosas dioxinas. Estas plantas de celulosa en el resto del mundo reciben un permanente cuestionamiento por sus impactos ecosístémicos y son cada vez más condicionadas por normativas para limitar la contaminación (2).

Un argumento a favor de la prórroga del DL 701 es el supuesto aporte ecológico de las forestales, al considerarlas como bosques. Esto carece de validez. El alto valor de los ecosistemas no deriva del conjunto de árboles, sino del entramado estructural y del funcionamiento del sistema ecológico, en el cual la conectividad y la diversidad son elementos claves. Las plantaciones forestales de Pino y Eucaliptos son ecosistemas sumamente pobres, con bajísima eco y biodiversidad, y poco valor ecológico. La alta sustitución de bosques nativos por plantaciones forestales es especialmente preocupante ante el actual cambio climático. También se usa la excusa de la recuperación de “terrenos degradados”. En la mayoría de las aproximadamente 100 mil hectáreas forestales que todos los años se cosechan se hace tala rasa, dejando el suelo descubierto, provocando su erosión y riesgo de incendio. Dicha superficie queda en esas condiciones 2 o 3 años. La real solución para recuperar los terrenos es la restauración del bosque nativo.

La masiva compra de las tierras por las forestales provocó la expulsión masiva de la población rural, incluyendo a campesinos, indígenas, y otros actores Ese despoblamiento ha provocado el deterioro de la cultura rural y de las identidades locales (conocimiento, expresiones artísticas y lingüísticas, costumbres y tradiciones, oficios rurales, etc.). Además, ha provocado el crecimiento de cordones de pobreza urbana en las ciudades producto de la emigración. Aunque genera importantes contribuciones al PIB, las Regiones donde se realiza la producción no han resultado beneficiadas.

En efecto, Maule, BioBio, La Araucanía y Los Ríos poseen los mayores índices de pobreza del país según la encuesta CASEN 2013. Las forestales tampoco son eficaces para generar empleo, ya que la mano de obra por unidad de superficie promedio es muy baja, con 13,7 días de trabajo/ha aprox., lo que ha ido disminuyendo en los últimos años (3). La gran mayoría de empleos de la actividad forestal son estacionales, poco calificados y mal remunerados. Además, hasta un 45% de la mano de obra es externa a la región y solamente el 15% es de la misma comuna. La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y Arauco generan más del 90% de las exportaciones de celulosa y controlan más del 60% de la industria nacional. Lo anterior deriva en un control de los precios y condiciones de compra ante micro y pequeños productores. Es la tercera industria más desigual del país, sólo superada por la minería y la industria química.

Convenio 169 de OIT y Comunidades Indígenas

La extensión del DL 701 no considera la consulta a las comunidades indígenas que habitan los territorios lo cual está establecido en el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Chile en 2009, y en el Decreto 66 que regula el procedimiento de Consulta Indígena en el país. En ambos cuerpos legales, internacional y nacional, se establece este deber de consulta a los pueblos indígenas que puedan verse afectados directamente por medidas administrativas o legislativas. También se establece que la consulta previa debe realizarse siempre que se estudie, planifique o aplique toda política oficial, con principios para ejecutarla. En la primera década del siglo XXI, la consulta mutó a un derecho procedimental para un consentimiento previo, libre e informado, respaldado por estándares internacionales. La cultura, cosmovisión y espiritualidad de los pueblos indígenas deriva en una relación con la tierra y con los territoríos que habitan más profunda e integral que en la gran mayoría de las personas no indígenas (4). Por consiguiente, el impacto en los territorios evidentemente implica una afectación a sus formas y calidad de vida.

La prórroga del DL 701 no detendrá los impactos negativos de esta industria. Al contrario. Es necesario que ella aporte al desarrollo local de los territorios. Esto se enmarca en una necesidad de desarrollar una normativa, institucionalidad y cultura para la planificación territorial. Esta necesidad ha comenzado a ser percibida por una parte del mundo politico.

Con un ordenamiento integral puede lograrse una localización de las actividades forestales adecuada alas condiciones del ecosistema aportando conectividad, en un diseño coherente a variadas escalas; protegiendo la diversidad de usos de la tierra, valorando la pertinencia sociocultural, respetando las variadas culturas y estilos de vida.

En el mundo actual, el desarrollo debe orientarse hacia dos objetivos: la calidad de vida y el bienestar; la sustentabilidad. No es pertinente continuar fomentando un modelo forestal que se ha evidenciado insustentable e inconveniente para la calidad de vida de gran parte de quienes habitan los territorios con alta presencia de dicha industria. El DL701 cumplió 40 años, y se le pretende extender sin ningún cambio. El siglo XXI presenta nuevos desafíos y nuevas condiciones. Continuar, varias décadas después, llenando inmensas superficies de Chile con plantaciones de pino y eucalipto, con muy pocos actores beneficiados, no es sensato ni adecuado. ¿Por qué hacer lo que se hacía en el pasado, en vez de aprovechar las posibilidades del presente, viendo hacia el futuro?, ¿Por qué continuar sacando a la gente, sin generar empleo, deteriorando los suelos, con esas plantaciones que no dejan nada, si actualmente existen conocimientos y tecnología para hacerlo mejor? Chile, por sus condiciones naturales, posee gran potencial para desarrollar nuevas y mejores posibilidades. Se requiere creatividad y voluntad social y política para aquello.

1. Subercaseaux, D. 2013. “Implicancias Ecológicas de la Priorización Económica en el Paisaje Cultural Determinante de Orden y Sustentabilidad”, en Economía, Sociedad y Territorio. vol. XIII, num. 41:181-225.
2. Erlwein, A., A. Lars y A. Pradenas, (2007) ‘Industria de celulosa en Chile: un modelo de desarrollo no sustentable”. En A. Monje., A. Parera y E. I..acour, Ideas en ecología y filosofen. Argentina.
3. Claude, M. 2007. dota técnica para un asesinato en Arauco” Alterinfos América Latina. www.alterinfos.org.
4. Dicha acepción de territorio indígena la recoge la CIDH en caso Comunidad Mayagna con Awas Tingni

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