La contaminación por plástico es como el esmog del mar

Investigador ha realizado 17 expediciones para mostrar el daño que este material está ocasionando a la naturaleza.Fuente: El Mercurio, 8 de septiembre, 2015.


Fue una visita a la isla Midway, en medio del Pacífico, lo que convenció al doctor en Educación Científica Markus Eriksen de que la basura plástica se había transformado en un problema global. “Allí anidan al menos 25 mil aves y lo que más me impactó es que en cada uno de los esqueletos que encontraba de ellas había plástico en su interior”, cuenta el ecologista, quien ha realizado 17 expediciones para crear conciencia global sobre el tema.

La semana pasada dictó una charla en Santiago invitado por la Fundación Chile.

Eriksen, director de la organización 5 Gyres, que alude a los cinco giros oceánicos donde se concentra la mayor cantidad de estos desechos, cuenta que producto de la intensa radiación solar, “en muy poco tiempo una bolsa plástica puede transformarse en 10 mil pedacitos”, dice.

La creencia popular es que existen islas de plástico en el centro de los océanos, sin embargo es un mito que ha hecho el tema popular, pero también ha generado confusión. “Mucha gente dice que quiere venir de voluntario a limpiar el océano, pero la verdad es que casi 90% de las 269 mil toneladas de plástico que se reparten por el mar corresponde a partículas más pequeñas que un grano de arroz”.

El problema es que cuando se desintegran, se precipitan a las profundidades desde donde son llevadas por las corrientes marinas a través de los distintos océanos, incluso a las aguas antárticas.

La mejor analogía, dice Eriksen, es que el plástico de las profundidades es como el esmog del mar. “Si uno se pudiera parar en el fondo del océano veríamos una densa nube de partículas de plástico”.

Cientos de organismos, especialmente las aves marinas, ya se han visto afectados, pero lo que más preocupa es el impacto que podría tener en el ser humano, el que aún se desconoce. “Todo ese polvo plástico absorbe toxinas, pesticidas, químicos industriales. Es como el plomo de la pintura”.

Por eso Eriksen aboga porque al mar llegue la menor cantidad de plástico posible y que se opte por reciclarlo. No desconoce que transformar la economía es un desafío, pero destaca que existe la demanda de la gente, y algunos productores ya están modificando sus procesos de fabricación.

“El plástico que llega a los océanos es tóxico y está impactando a los ecosistemas; debemos dejar de arrojarlo al océano”. MARCUS ERIKSEN Doctor en Educación Científica.

por Richard García

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