Líderes mundiales instan a lograr un acuerdo sobre cambio climático “ahora o nunca”

Obama reconoció el rol de EE.UU. en el calentamiento global; China propuso fondo para naciones pobres. Fuente: El Mercurio, 1 de diciembre, 2015.


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Esta cumbre del clima en París comenzó como ninguna lo había hecho en 20 años de citas internacionales sobre ecología: con la presencia y las declaraciones de buenas intenciones de 147 jefes de Estado y de Gobierno, que deberán traducirse, tras dos semanas de negociación, en un pacto para frenar el cambio climático.

Normalmente los líderes llegaban al final de la cumbre cuando todo ya estaba dicho para aprobar o rechazar las propuestas. Pero esta vez en París, 147 de 195 líderes han estado al lado de François Hollande para alertar sobre la crítica situación del planeta y de paso manifestar su solidaridad con Francia 17 días después de los ataques yihadistas. Se trata de la mayor concentración de jefes de Estado y de Gobierno “en un mismo lugar en el mismo momento”.

Esto transmitió un aire de optimismo y de un “ahora o nunca” a las alocuciones de los participantes: casi todos entregaron propuestas de reducción de emisiones y coincidieron en que ésta es la última oportunidad para llegar a un acuerdo que comprometa a los estados para limitar el calentamiento global en 2°C.

“Nunca antes el mundo había afrontado un desafío tan grande” dijo Hollande, el anfitrión de la COP21. El Presidente estableció un vínculo entre el cambio climático y los conflictos, y advirtió que el “desajuste en el clima provoca más refugiados que la guerra”.

En la misma línea, los mandatarios de las mayores -y más contaminantes- potencias económicas, el estadounidense Barack Obama y el chino Xi Jinping urgieron a todos los países a sumarse a las medidas destinadas a limitar el calentamiento global. El éxito de la conferencia dependerá en buena parte de la sintonía que logren los dos gigantes.

“Estados Unidos no solo reconoce su papel en la creación de este problema, sino que también asume su responsabilidad de hacer algo”, aseguró Obama.

Por su parte, Xi propuso la creación de un fondo de US$ 1.000 millones para apoyar a los países más pobres a reducir las emisiones y se comprometió a liderar en su país una transición hacia energías verdes.

Las advertencias también llegaron de India, cuyo Primer Ministro, Narendra Modi, insistió en que las naciones desarrolladas tienen que “afrontar una responsabilidad histórica”. “Es justicia climática”, sentenció.

Ese concepto también fue invocado por Hollande, antes de sentar las bases de negociación: un acuerdo que reemplazará al Protocolo de Kioto que deberá ser universal, diferenciado (cada país establece su propio compromiso) y vinculante; incluir mecanismos de revisión cada cinco años y contar con la solidaridad de todos los que lo suscriban.

Aunque unos 185 países han entregado sus objetivos, estos son voluntarios, lo que dificultará las negociaciones. Nadie en París quiere pensar en la palabra fracaso, pero nadie se atreve tampoco a pronosticar que la COP21 dará como resultado un pacto exitoso que evite al planeta un calentamiento de efectos impredecibles.

-Obstáculos para las negociaciones

División: El tratado anterior, el Protocolo de Kioto de 1997, dividió el mundo en países desarrollados y en desarrollo, y solo pedía que los primeros redujeran emisiones. EE.UU., la UE y otros dicen que todos deben cooperar, mientras que algunos, como India, quieren que el pacto dé más responsabilidades para los más ricos.

Financiamiento: Los países en desarrollo necesitan ayuda para hacer el cambio a fuentes de energía limpia. Los desarrollados están dispuestos a cooperar, pero no con compromisos firmes. También quieren ampliar el grupo de donantes a países en desarrollo más avanzados, como China.

EE.UU.: Muchos insisten en un acuerdo legalmente vinculante. Pero es un problema para EE.UU. porque hay pocas probabilidades de que el Congreso apruebe un tratado que imponga límites a las emisiones.

Objetivos de largo plazo: Será difícil conseguir metas a largo plazo, como las emisiones netas cero para 2050, lo que implica que ya no habrá más emisiones que el mundo no pueda absorber de forma natural. Pero grandes productores de petróleo se oponen a la mínima sugerencia de que los combustibles fósiles deban eliminarse.

Pérdidas y daños: Las pequeñas naciones insulares piden incluir mecanismos que se ocupen de los impactos climáticos a los que no pueden adaptarse. Esto incomoda a EE.UU. y otros países que creen que puede abrir el camino a reclamos de indemnización.

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