Nuevo centro, vacunas y biocontroladores marcan la innovación en acuicultura

Tanto el gobierno como las empresas están impulsando una serie de proyectos que buscan atacar la SRS, el caligus y el virus ISA, entre otros. Fuente: Diario Financiero, 14 de diciembre, 2015.


Parece increíble, pero cierto. El centro de excelencia alemán Fraunhofer Chile Research -en alianza con Fundación Chile (FCh)- probará este mes una vacuna contra el virus ISA que va inserta en el interior de la comida de los peces. Si todo funciona como se espera, podría salir al mercado en un plazo de tres o cuatro años. Así lo reveló el investigador, Mauricio Ríos, quien hace unas semanas visitó Santiago para dar cuenta de esta iniciativa que se desarrolla en Puerto Montt. Este es uno de tantos proyectos de innovación que se están llevando a cabo en el país orientados al sector acuícola y que hoy suman US$ 70 millones en financiamiento público-privado, precisa el presidente de SalmonChile, Felipe Sandoval. El dirigente del gremio -que agrupa a las principales empresas productoras de salmón Atlántico, Coho y Trucha, y sus proveedores-, asegura que más de la mitad de este presupuesto está destinado al desarrollo de soluciones para enfermedades como la Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS) y el caligus (piojo de mar), las que más aquejan al rubro y que al año representan un costo cercano a los US$ 1.000 millones.

Dentro de las iniciativas, Sandoval destaca la creación del Centro de Salud de Enfermedades de Sernapesca, el cual comenzará a funcionar el próximo año. Considera una inversión de US$ 25 millones -con aportes públicos y privados- y una vez inaugurado, su foco será resolver dudas sobre la SRS y el caligus. Fundación Chile junto a Marine Harvest, una de las principales productoras de salmón a nivel mundial, está sembrando róbalos, peces depredadores del caligus que funcionan como biocontroladores y disminuyen las tasas del parásito en más del 40%, de forma efectiva y amigable con el medio ambiente, explica Andrés Barros, gerente de Acuicultura de FCh. Desde 2009, se han invertido alrededor de $ 240 millones y se espera de aquí a dos o tres años ingresen al mercado. La empresa noruega, además, cuenta con un centro experimental en Huenquillahue que opera desde 2013. Posee 24 jaulas, donde se siembran un número pequeño de peces y permite -tanto a la compañía como a otros asociados- realizar ensayos de nuevas dietas, alimentos y fármacos, entre otros, para posteriormente ser escalados a nivel productivo y comercial.

Con el fin de reducir el riesgo de contraer infecciones, Marine Harvest está trabajando en una serie de innovaciones: una lona en la jaula de los peces, “snorkel” que al dejar sólo un espacio al centro para la toma de aire evita que las larvas de los parásitos se adhieran al salmón cuando sube a la superficie, el que se complementará con un sistema de alimentación sumergida que comenzará a aplicarse en 2016 en uno de los centros de Puerto Montt. Y está desarrollando -en conjunto con la Universidad de Valparaíso- un aditivo para atacar la SRS, cuyo ensayo piloto se realizará el próximo año. La iniciativa apunta a evitar que las bacterias que producen una infección se comuniquen entre ellas, reduciendo su nivel de “coordinación”.

“Hay que convivir con el virus ISA”

Felipe Sandoval cifra en cinco los brotes del virus ISA surgidos este 2015. “Siempre dijimos que íbamos a convivir con el ISA, hay que detenerlo una vez que aparece y las medidas de contención que se han tomado a nivel de las empresas y del gobierno han evitado que se expanda hacia otros centros”, explica. Para 2016, el Ministerio de Economía está trabajando en medidas destinadas a mantener y reforzar las actuales condiciones sanitarias, considerando ajustes en la normativa. La idea es fortalecer los programas de control de enfermedades y la ejecución de dos adicionales de apoyo a la acuicultura, financiados por esta cartera, que apuntan a mejorar la toma de decisiones y la investigación de bien público. Este 2015, los resultados de la industria acuícola se han visto mermados a causa de la caída de los precios internacionales y por un aumento significativo de la producción canadiense, país que compite con Chile en los envíos hacia Estados Unidos, que hasta ahora había sido el principal receptor de las exportaciones nacionales.

En tanto, el Programa Estratégico Nacional de Acuicultura Sustentable de Corfo, cuyos recursos este 2015 alcanzaron los $ 185 millones, apunta a construir una industria basada en los más altos estándares de protección ambiental, sanitaria y laboral, con proyección a 20 años. El objetivo es desarrollar un sector secundario de servicios y tecnología, que con un alto nivel de inversión en I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación), sea líder y un referente para el sector en la región.

“A octubre de este año, llevábamos un 20% menos que en 2014 y en producción debe ser un poco más bajo que en el ejercicio anterior, cuando alcanzamos US$ 4.400 millones. No sé cómo se va a comportar este fin de año, pero si la tendencia fuera la misma, debiéramos cerrar con esa caída”, anticipa Felipe Sandoval. En todo caso, explica que parte importante de los resultados, se debe a las exigencias en la regulación que se dieron desde la primera aparición del virus ISA, que los ha llevado a incurrir en costos significativos.

US$ 70 millones hay en proyectos de innovación en acuicultura.

US$ 25 millones es la inversión del Centro de Salud de Sernapesca.

IDEA DE LIMITAR PRODUCCIÓN DIVIDE AGUAS EN EL SECTOR

Desde el sector han reconocido que 2015 no fue un buen año para la salmonicultura, que se ha visto impactada por aumento de los costos de producción e incertidumbre en los precios, evidenciado una crisis de competitividad. En este escenario, el presidente de AquaChile. Victor Hugo Puchi, recientemente llamó al Estado a intervenir en la producción de las salmonicultoras lo que no fue bien visto por algunos de sus pares y proveedores. Tanto la Asociación de Salmonicultores de Magallanes como la Federación de Prestadores de Servicios de Acuicultura Chile (Feslach), criticaron las palabras de Puchi, rechazando cualquier eventual injerencia estatal en la asignación de cuotas de producción.

En tanto, SalmonChile está trabajando con el gobierno para evaluar una posible modificación al sistema, de manera que la producción se rija en función de los resultados sanitarios. Sin embargo, la posibilidad de reducir el volumen de producción pone sobre la mesa otros posibles frentes que pueden causar conflictos. Por ejemplo, que se abra la posibilidad de acordar cuotas de producción reñidas con la libre competencia, lo que podría terminar con una investigación de la Fiscalía Nacional Económica. Además, señalan en el sector, son las pequeñas empresas salmoneras las que podrían verse afectadas con la reducción de cuotas.

Por otro lado se abre la arista de los trabajadores. Organizaciones como la Confederación de Trabajadores del Sur (Confetrasur) ya mostraron su temor respecto de que esta medida signifique despidos. De hecho se encuentran trabajando en un plan de reconversión efectiva para las personas que eventualmente salgan de la industria por motivos relacionados con el mejoramiento sanitario o donde la empresa privilegie una menor producción.

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