La corta lista de productos que serán obligados a la gestión de reciclaje

El proyecto contempla que, en el plazo de una década, los vecinos deberán aprender a separar los desechos orgánicos e inorgánicos “en origen”, es decir, en el hogar. Fuente: La Segunda, 23 de enero, 2016


Por esas razones que sólo los lobistas podrían explicar, la lista original de productos considerados prioritarios para someterlos a la futura ley de responsabilidad extendida del productor (gestión de reciclaje y/o disposición final), de pronto se redujo a casi la mitad. La merma ocurrió al pasar de la Cámara de Diputados al Senado y probablemente los honorables de uno y otro hemiciclo tendrán que dirimir la lista definitiva en una comisión mixta.

El proyecto original ingresó al Congreso durante el gobierno de Sebastián Piñera, en septiembre de 2013 y abarcaba nueve clases de productos. Hoy la lista bajó a cinco: aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos (incluidas lámparas y ampolletas), envases y embalajes, neumáticos y pilas y baterías. Los que salieron son: diarios, periódicos y revistas; medicamentos vencidos; plaguicidas caducados y vehículos.

En el intertanto, se produjo un estado de alarma generalizada entre los empresarios ligados con aquellos “productos prioritarios”, ante el temor de que la futura ley de responsabilidad extendida (bautizada como REP por los parlamentarios) incidiera en los costos de producción. Entre otras cosas, los empresarios ligados a la industria de diarios y revistas, alegaron que esta iniciativa era una amenaza para la libertad de expresión.

El senador Antonio Horvath, presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Bienes Nacionales, sostuvo que en la Comisión se llegó a un acuerdo con la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y el Gobierno, para sacar los diarios y revistas de la lista de productos prioritarios. Eso sí, con el compromiso de hacerle un seguimiento respecto al reciclaje a esta industria.

Comisión mixta

De otro lado, el diputado Daniel Melo, integrante de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara, dijo que “la demanda de la ANP fue escuchada en el Senado, pero desconozco los detalles”.

Melo explicó que el proyecto se encuentra para su tramitación final en la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta y luego se votará en la sala de ésta. “Esperamos que antes del receso legislativo de febrero vuelva a la Cámara, para analizar las enmiendas y modificaciones”.

Según Melo, “por lo que hemos podido conocer, los cambios introducidos en el Senado son de magnitud, por lo que no descarto que, eventualmente, este proyecto deba ir a una comisión mixta”.

Respecto de los otros productos que fueron sacados de la lista, el senador Horvath explicó que en el caso de medicamentos y plaguicidas, es porque “tienen normativa propia y no poseen un claro efecto directo en valorización a través de reciclaje”. A su juicio, lo más importante es determinar que queden en lugares donde no provoquen efectos ambientales, ni atenten contra la salud de las personas.

En el caso de los vehículos, Horvath dijo que se estimó innecesario incluirlos en la lista de prioritarios, “por cuanto las piezas de los vehículos que tienen importancia desde el punto de vista de la necesidad de su reciclaje o revalorización, aparecen bajo el alero de pilas, baterías, neumáticos, y aparatos eléctricos y electrónicos, que sí se mantienen en la lista”.

Para el senador Horvath otro aspecto importante es que la futura ley va a formalizar a un amplio grupo de recolectores de desechos, que hoy recorren las calles para acumular papel, plástico, latas de aluminio, vidrio y botellas, y que luego los venden a las empresas de reciclaje ya formalizadas. “Se contempla un fondo para capacitación que beneficiará a unos cien mil recolectores de base que están organizados, de modo que puedan mejorar sus condiciones de trabajo y, también, evitar el riesgo de la manipulación de distintos tipos de residuos”, sostuvo.

Un nuevo eslabón

Junto con lo anterior, el proyecto fomentará la creación de nuevas actividades productivas “verdes”, porque las empresas generadoras de alguno de los cinco “productos prioritarios” estarán obligadas a gestionar la disposición final de éstos. En este caso tendrán que establecer un nuevo eslabón al final de la cadena productiva, una vez que el producto sea consumido: la recolección de los desechos con dos objetivos: el reciclaje de éstos, lo que implica su revalorización para volver a comercializarlos ya transformados; o bien su disposición final segura, de modo que no afecten al medio ambiente y la salud de la población. Con este fin las empresas crearán, de manera individual o colectiva, entidades de gestión de residuos, supervisadas por el Ministerio de Medio Ambiente, dando lugar a una nueva cadena productiva: recolectores, servicios de transporte de desechos, plantas de acopio, industrias revalorizadoras (reciclaje) y servicios de distribución.

Por lo tanto, según Horvath, los costos que va a significar la nueva ley “son más bien marginales, porque los residuos reciclados y revalorizados, como lo dice su nombre, entrarán en una cadena de agregación de valor, y por lo tanto, de rendimiento económico, así que al final lo que la ley va a producir son más beneficios que costos”.

Más allá de las preocupaciones empresariales, la ley REP implicará nuevas obligaciones para los consumidores, reconoce el presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu), Stefan Larenas. Esto porque el actual artículo 32 del proyecto establece la obligación de separar en su origen, es decir en los hogares, los desechos orgánicos de los inorgánicos, tal como ya lo hacen los vecinos en numerosas comunas del país.

Según Larenas, de momento persiste la duda sobre cómo se aplicará tal disposición. Él estima que lo más probable es que sea a través de un reglamento, lo que en su opinión deberá ir acompañado de una campaña de difusión y educación a los consumidores, “para que cumplan con esta obligación”. Otras duda que menciona el dirigente es sobre el rol de las municipalidades, en este caso para mejorar los sistemas de acopio ya no de basura, sino de elementos ya consumidos que sirvan para ser revalorizados; y a la vez sobre cómo incidirá esta actividad en el costo por extracción de basura que los municipios cobran a los vecinos, junto con el impuesto de bienes raíces.

Residuos domiciliarios

El propio senador Horvath fue quien propuso acentuar en el texto del proyecto la responsabilidad de los consumidores, mediante una indicación en el artículo 10: “Tratándose de metas de recolección de residuos domiciliarios, cada unidad habitación o el conjunto de ellas deberá realizar separación en origen, tanto de elementos orgánicos como inorgánicos establecidos en el reglamento. Sin embargo, y tratándose de elementos orgánicos, estos deberán ser reciclados tanto en origen como en destino en un 70% de aquellos residuos, dentro de los 10 años siguientes a la entrada en vigencia de esta ley”.

Esto significa que se aplicará gradualmente tal obligación, así al cabo de una década los vecinos deberán aprender a separar los desechos orgánicos e inorgánicos “en origen”, esto es, en el hogar.

“Son varios los temas que deben discutirse antes de la implementación de la ley REP y esto probablemente se hará vía reglamentaria”, dijo Stefan Larenas. Añadió que “para Odecu es de vital importancia acentuar que para que el consumidor pueda cumplir su rol requiere de una infraestructura habilitante que es responsabilidad del Estado”.

“Todo esto implicará un cambio de prácticas y de hábitos de los consumidores, respecto del proceso de separación en origen”, señala Larenas. Pero a su juicio “lo más importante es entender el rol de la educación y de las campañas de concientización que menciona el proyecto”. Esto porque “es esencial para que los consumidores aprendan a consumir los productos que contaminen menos, es decir, aquellos que tengan una huella de carbono más reducida, como por ejemplo, los que usan menos embalajes”, explica el dirigente.

“Todo esto implicará un cambio de prácticas y de hábitos de los consumidores”,
presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu), Stefan Larenas.

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