Los costos del compromiso de Chile en la Cumbre Climática de París

Una de las primeras medidas será la puesta en marcha del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, para el período 2016-2021, que abarcará todos los sectores productivos. Fuente: La Segunda, 9 de enero, 2016.


El ámbito de la sustentabilidad es uno de los pocos donde Chile puede mostrar algunas ventajas comparativas, particularmente dentro de los países de la OCDE. Mientras figura en los últimos lugares de la mayoría de los rankings de desempeño económico y sociocultural, en este selecto club —al que pertenece desde 2010—Chile exhibe notables avances en el plano de la reducción de emisiones y desarrollo de las energías renovables.

Quizás por eso se la jugó para seguir tomando ventaja en la reciente cumbre del cambio climático, COP 21, realizada el mes pasado en la localidad de Le Bourget, vecina a París. Ante los otros 194 países que participaron en el encuentro, el gobierno chileno ratificó la meta del 30/30. Esto es, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 30%, por cada punto de crecimiento del PIB, de aquí al 2030.

Aunque este compromiso no es directamente vinculante, el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, adelantó que los acuerdos generales logrados en esta conferencia serán incorporados a las políticas públicas.

“Los acuerdos adoptados en la Cumbre de París deben ser ratificados por los estados. En ese sentido, el 22 de abril de 2016 este acuerdo será firmado en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, y posteriormente se iniciará el trámite legislativo nacional respectivo en el Congreso, como ocurre con todas las ratificaciones de acuerdos o protocolos internacional.

les que requieren un marco legal nacional”, explicó Badenier.

Badenier adelantó a “La Segunda” la puesta en marcha de un Plan de Acción Nacional de Cam- I bio Climático, para el período 2016-2021″, que por estos días está preparando el ministerio a su cargo y que será sometido a consulta pública a partir de marzo próximo.

Uno de los ejes del plan será la mitigación y la reducción de gases de efecto invernadero en distintos sectores productivos. Subrayó que las medidas se concentrarán “en aquellos sectores donde se genera mayor impacto porque son los principales consumidores de combustibles fósiles, como la generación de ‘energía, el transporte y la industria”. De hecho, mencionó la aplicación en su segunda fase del impuesto verde a las emisiones de CO2, a contar de 2017.

En este caso, a las fuentes generadoras térmicas.

La primera fase dalo impuesto verde comenzó a aplicarse en forma escalonada a las fuentes móviles, es decir, a los vehículos de mayor cilindrada que consumen gasolina y petróleo diésel.

Costo de oportunidad

Mientras tanto, persiste la duda sobre el costo que el país tendría que pagar para alcanzar la meta del 30/ plii. mai 30. En términos generales, “sería al costo de oportunidad de seguir invirtiendo en energías renovables para reemplazar a las de tipo convencional, al tiempo de se, guir avanzando en los planes de uso racional y eficiente de la energía, asumiendo que se trata de un recurso escaso y caro de producir”, afirmó Reinalina Chavarri, directora del Observatorio de Sustentabilidad, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Según Chavarri, “el país ya cuenta con una tasa de energía renovable levemente superior al 25% (respecto de su matriz energética eléctrica), lo que representa una capacidad de generación superior, en este ti- po, a la de Sudamérica (19,1%) y a la de los países miembros de la OCDE (17,9%)”. Mientras que en el plano de las sustancias que agotan la capa de ozono, “Chile ha bajado el nivel a 242 toneladas/año, lo que representa una disminución significativa respecto de la cifra que consumía en 2012, cuando bordeaba las 272 toneladas/año”. Esto, según las estadísticas del INE, dice.

Según la académica, “el consumo actual de Chile de estas sustancias que dañan la capa de ozono y que aceleran el calentamiento global “está muy por debajo de países grandes de la región, como Argentina, Brasil y México, y muy por debajo también de países de la OCDE”.

Chile representa apenas el 0,3% de las emisiones de gases de efecto invernadero, a nivel planetario. Pero aun así, “queremos hacer un aporte significativo en materia de mitigación de gases y la contribución anunciada por la Presidenta (Bachelet) consiste en disminuir en 30% la intensidad de emisiones por cada unidad del PIB al 2030, cifra que podríamos ampliar a 35% o 45%, en caso de contar con apoyo internacional”, adelantó el subsecretario de Relaciones Internacionales, Edgardo Riveros, en un seminario realizado por la Fundación Chile 21, previo a la cumbre de París.

Baja del petróleo

Sin embargo, ahora que han bajado los precios del petróleo y de otros combustibles fósiles —los que al parecer se mantendrán bajos por muchos años—, el desafío de reemplazarlos por energías renovables no convencionales (ERNC) se hace más complejo. Distintos analistas señalan el boom de las ENRC en Chile fue impulsado en gran medida por el ciclo de elevados precios del petróleo, en medio del cual aquéllas pudieron levantarse como alternativa competitiva, ya que hasta ahora presentan elevados costos de inversión, respecto de las fuentes tradicionales.

Es más, según los expertos, el actual marco legal eléctrico, basado en los llamados “costos marginales”, en que se delega al mercado la elección de las fuentes primarias más económicas para usar en la generación (agua, carbón, petróleo, gas natural), estaría siendo puesto a prueba por los menores precios relativos a que ha llevado la baja del petróleo.

Sube la temperatura

Los combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural, han sido identificados a nivel mundial como los principales causantes del cambio climático, con las consecuencias ya conocidas para la calidad de vida y el medio ambiente. Esto, porque desde que comenzaron a usarse masivamente, desde la segunda mitad del siglo XIX (primera revolución industrial), se supone que la temperatura promedio del planeta comenzó a subir, ocasionando severas alteraciones climáticas. Por eso los expertos señalan que este cambio ha sido provocado por un factor antropomórfico, más que por razones naturales.

Reinalina Chavarri plantea que es necesario combatir el cambio climático desde diversos ángulos y no sólo reduciendo el consumo de los combustibles fósiles. “Por ejemplo, reordenando el comercio internacional, abordando los temas de ordenamiento territorial, las políticas de transporte y la relación del Estado con el mercado; o aspectos tan domésticos como el tratamiento de los residuos domiciliarios, porque producen gas metano, entre otros”.

Por otra parte, dice que entre las regiones de Chile se ven profundas brechas que también es necesario priorizar para abordar el problema de manera integral. “El índice de Sostenibilidad (ISCL) de Chile, elaborado por el Observatorio de Sostenibilidad de la Facultad de Economía y Negocios, demostró, por ejemplo, que la Región del Biobfo es la que concentra en promedio la mayor cantidad de contaminantes emitidos al año, con 48.145 toneladas provenientes de fuentes fijas de CO (monóxido de carbono) en 2011, al tiempo que también lidera las emisiones provenientes de fuentes fijas de NOx (óxido de nitrógeno), con 52.078 toneladas emitidas ese mismo año”.

En tanto, la XV Región de Arica y Parinacota es la que menos contaminantes emite a nivel nacional, concluye Chavarri.

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