Las huellas de la basura electrónica

En la actualidad, fundaciones, empresas y algunos municipios están desarrollando fórmulas para reciclarlos o reutilizarlos y evitar que terminen en vertederos. Fuente: La Segunda, 27 de abril de 2016.


En 2002, la Fundación Chilenter junto al Ministerio de Educación impulsaron una iniciativa de entrega de computadores reacondicionados a colegios a lo largo de Chile, con el objetivo de disminuir las brechas digitales existentes en ese entonces con el componente adicional de reducir los impactos ambientales que generan estos residuos.

“Esta iniciativa de entregar computadores reacondicionados nació en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos y buscaba entregar un computador a cada colegio. El modelo es que las empresas entreguen computadores a la fundación y, a través del programa Enlaces del Ministerio de Educación, por cada computador nuevo que entrega el Ministerio, nosotros entregamos uno reacondicionado, por lo que los colegios al final reciben dos”, detalla Irina Reyes, directora ejecutiva de Chilenter.

En estos catorce años, la fundación ha materializado la entrega de más de 80 mil computadores a establecimientos educacionales y organizaciones sociales. A ello se suma una segunda línea de acción que es el reciclaje de residuos electrónicos. En este último ítem, el organismo recientemente exportó 14.77 toneladas de tubos de rayos catódicos (CRTs), equivalentes a 1.840 unidades de este tipo de residuo electrónico —con altos niveles de toxicidad—, para ser reciclados.

La reutilización de productos electrónicos es una de las apuestas para enfrentar las huellas de la basura electrónica. Solo en 2014. según un informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), en el mundo se produjeron 41,8 millones de toneladas de desechos eléctricos (secadores. cafeteras, lavadoras, etc.) y electrónicos (computadores, celulares, entre otros). En esta panorámica, Chile lideró en la producción de basura electrónica en América del Sur, con 9, 9 kilos por habitante al año.

Un estudio del Ministerio del Medio Ambiente de 2008, en tanto, develó que solo en el ítem informática (que incluye computadores y celulares, entre otros), ese año se produjeron 7.674 toneladas de estos residuos, los que podrían llegar a 16.670 toneladas en 2020.

¿Qué sucede con estos desechos?

“Una buena parte de estos (elementos) de las empresas terminan en sitios de residuos peligrosos, lo demás se desconoce. Lo que hace la gente es que si se le echa a perder un computador, por ejemplo, lo deja en la basura”. señala el director de carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello, Edmundo Muñoz.

Miguel Torres, docente del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Católica, plantea a su vez que “la pregunta aquí es quién se hace cargo. Uno puede decir que esto es como la basura orgánica, la boto, viene una empresa que la lleva al vertedero, pero la empresa tampoco se hace cargo porque sí de llevársela y procesarla. El tratar los materiales significa tener una planta donde desarmar el equipo, sacar las piezas. Eso implica tener una capacidad instalada que obviamente tiene un costo”.

En este sentido, los especialistas coinciden en que la gestión integral de los residuos electrónicos en Chile aún está en ciernes. A lo que se suma la preocupación por los impactos ambientales que pueden generar estos desechos sin el tratamiento adecuado y oportuno.

“Todo lo que es electrónico, ya sea celulares, computadores y otros, además de los elementos metálicos, contienen arsénico, mercurio y plomo, que son dañinos para la salud. Cuando un aparato está en la casa o en la oficina no hay problema, pero una vez que ingresan al vertedero y se rompen, empiezan a destilar todos los metales, sobre todo las pantallas antiguas de computadores. En esos monitores hay arsénico, que puede permear y llegar a napas subterráneas de agua”, precisa Miguel Torres.

Edmundo Muñoz, de la UNAS, señala que un estudio elaborado por esa casa de estudios superiores y que será publicado en los próximos meses reveló el bajo porcentaje del reciclaje de los residuos electrónicos en Chile.

“Hicimos un estudio de la vida útil de los equipos, a partir de su ingreso por la Aduana. A diferencia del estudio de la UNU que consideró residuos electrónicos y eléctricos, nosotros hicimos uno solo de electrónicos. Calculamos todo 2014 y eso nos dio un total de 140 mil toneladas de residuos. De ese total, alrededor del 1% solamente se va a algunas de las empresas que reciclan”, asevera. Frente a este desafío, el subsecretario del Medio Ambiente, Marcelo Mena. señala que parte de la solución está en la Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor, aprobada recientemente en el Congreso.

“La ley REP le da la responsabilidad que hoy día recae en mí, a quien produce el artefacto. El productor tiene que asegurar que (el producto) va a ser de un material reciclable, que tiene un “sistema de recolección de los artefactos que están en desuso. Esto incentiva a reducir en el origen, por ejemplo, a tener la mínima cantidad de material en los envases”, dice.

Cambiando el paradigma

En 2009, la empresa Chile Recicla instaló una planta procesadora de residuos electrónicos en Chillán para encargarse de la basura tecnológica que generaban empresas de la zona. Hoy, esta entidad presta servicios en todo el país, procesando 1.000 toneladas anuales de estos materiales, y se ha asociado con municipios para trabajar en esta línea.

“En 2010 nos asociamos con la Municipalidad de Concepción y el Ministerio del Medioambiente, hicimos la primera campaña de recolección masiva (de aparatos electrónicos) en Chile. Recibimos todo el material electrónico de la comuna y sus alrededores. A las pocas horas ya habíamos recibido más de 10 toneladas”, detalla Francisco Fernández, CEO de Chile Recicla, quien precisa que desde mayo la empresa instalará una máquina automatizada que procesará entre una y tres toneladas de residuos por hora.

Algunos municipios del país también están avanzando en programas relacionados con esta materia. En Vitacura, por ejemplo, uno de los seis puntos limpios con que cuenta la comuna está enfocado en la recepción de aparatos eléctricos y electrónicos que posteriormente son derivados a una empresa de tratamiento.

En dicho punto limpio, ubicado en Nueva Costanera con Américo Vespucio, se han recibido —desde 2006 a la fecha— 798 mil 660 kilos de residuos electrónicos y eléctricos.

En Providencia, en tanto, se han incorporado jornadas específicas de recolección. “Hacemos dos campañas anuales, en las cuales la comunidad se inscribe en una página web, retiramos los productos, lo acopiamos en un contenedor y lo llevamos a plantas autorizadas. Además, estamos diseñando un proyecto para tener un punto limpio permanente de reciclaje para residuos electrónicos” señala Santiago Rojas, jefe del departamento de Medio Ambiente y gestión de residuos de la comuna.
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MINISTRO DEL MEDIOA AMBIENTE, PABLO BADENIER: LEY DE RECICLAJE, UNA DECISIÓN INTELIGENTE

Muy pronto Chile contará por primera vez con una Ley de Reciclaje, un paso histórico en la gestión ambiental de nuestro país. Ya aprobada por el Congreso y próxima a ser promulgada por la Presidenta Michelle Bachelet, permitirá hacer del reciclaje una política nacional que implicará una participación activa en la gestión sustentable de los residuos de la industria, los municipios y la ciudadanía.

Hasta ahora, como país no hemos sido lo suficientemente inteligentes en recolectar y valorizar los casi siete millones de residuos domiciliarios que se generan cada año en Chile. Poco más de un kilo diario por persona, a tasas crecientes, y más de 90% de ello va a parar a rellenos sanitarios y vertederos. Es decir, reciclamos menos del 10% de nuestros residuos, que son mucho más que basura: son materia prima para nuevos productos o insumos para la generación de energía, por ejemplo y, por lo tanto, tienen valor para una industria de reciclaje hoy casi inexistente.

Con la Ley de Residuos generamos los incentivos para cambiar esta situación. En esencia, obliga a fabricantes e importadores de aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, envases y embalajes, baterías, pilas y neumáticos a recuperar un porcentaje de los residuos que generan sus productos. Estas metas de recolección serán anuales y fijadas por el Ministerio del Medio Ambiente, y quienes las incumplan recibirán sanciones y multas. Es, por tanto, un instrumento de gestión ambiental obligatorio.

Esto permitirá entonces una recolección masiva de residuos que genere volúmenes mayores y constantes en el tiempo, dando fuerza a una industria de reciclaje aún incipiente. Esto también porque los primeros productos incluidos en la ley son de uso masivo, cotidiano y valorizable, no obstante que la ley permite que a futuro se incorporen nuevos productos a este listado.

Hoy existe en Chile una sensación de que generar residuos es gratis. Inmersos en una cultura de lo desechable, de usar y botar, generalmente no somos conscientes del impacto que generan en el medio ambiente nuestras altas tasas de generación de residuos. Por eso, contar con esta normativa era urgente, y también una decisión inteligente. Dejar de enterrar materias primas en vertederos y darles nuevos usos, permitirá crear nuevos empleos y emprendimientos verdes, y dar un gran paso en la tarea de avanzar hacia un desarrollo sustentable en nuestro país.

María José Joro

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