México: Investigación revela que sismos han aumentado en regiones con fracking

In this file photo, a rig drills for natural gas at a hydraulic fracturing site, knaon as fracking, located atop the Marcellus shale rock formation in Washington Township, Pennsylvania, U.S., on Thursday, Oct. 31, 2013. Output from shale deposits including the Marcellus has surged 10-fold since 2005 to account for a third of the countrys gas production, government data show. The increase in production is bringing development to an economically depressed region that lies atop the Marcellus shale, a rock formation that produces more natural gas than Saudi Arabia. Photographer: Ty Wright/Bloomberg via Getty Images

Se registran 10 veces más sismos que en años anteriores. La Alianza Mexicana contra el Fracking exige una explicación oficial, sustentada con estudios independientes, del aumento de la sismicidad en zonas con fracking, así como de otros impactos que han sido documentados en otros países, incluyendo contaminación del agua y efectos en la salud de la población. Fuente: Cartocrítica, México, 4 de abril, 2016.


Un nuevo estudio de Sismicidad inducida y fracking ha utilizado datos del Sistema Sismológico Nacional en las regiones geológicas donde se ha realizado fractura hidráulica o fracking encontrando un aumento significativo en la actividad sísmica. El estudio realizado por Manuel Llano y Alessia Kachadourian de CartoCrítica analizó las 5 provincias geológicas donde Pemex ha admitido a través de solicitudes de información que se ha realizado fracking.

El fracking es un proceso altamente nocivo para el ser humano y el ambiente. Implica la inyección 9 a 29 millones de litros de agua al subsuelo, por pozo para extraer hidrocarburos de rocas de muy baja permeabilidad. El agua es mezclada con entre 650 y 990 sustancias químicas que pueden provocar múltiples daños a la salud de las personas (como cáncer y mutaciones, afectar al sistema endocrino, provocar alergias y dañar el sistema nervioso). Las fugas de agua contaminada con estos químicos, petróleo, gas u otras sustancias tóxicas presentes en el subsuelo han contaminado fuentes de agua, el suelo y el aire. Adicionalmente, el fracking presenta significativas fugas de metano a la atmósfera que contribuyen en forma alarmante al proceso de calentamiento global. El agua residual de este proceso es desechada en pozos “letrina” donde, por los altos volúmenes desechados, puede provocar sismos.

El estudio arroja un aumento significativo en el número de sismos en regiones que están clasificadas como de baja o nula sismicidad. Hace una década, la suma de sismos en estas regiones era menor a una decena. En 2015, se registraron más de 100 sismos. Además, se destaca la falta de transparencia en el manejo de la información en la localización tanto de pozos de extracción como pozos de inyección. La investigación también hace referencia a que está ampliamente documentada en otros países la relación de sismos con pozos inyección de agua residual por fracking.

Lo anterior representa una importante preocupación para la población pues aunque no se trate de sismos de gran magnitud, al darse en regiones que no están acostumbradas a sufrirlos, la infraestructura y viviendas no se han construido para soportar estos movimientos.

Es particularmente preocupante la carencia de estudios en México de los impactos del fracking. El aumento de sismos sólo es uno de los impactos negativos que trae el fracking. La contaminación del agua superficial y subterránea, del aire y del suelo y el aumento de enfermedades en las poblaciones cercanas a los sitios de extracción han sido documentados en EEUU. Estos impactos han sido la justificación de la prohibición en algunos países y regiones del mundo como es el caso reciente del estado de Nueva York.

El estudio completo se puede consultar en: http://www.cartocritica.org.mx/2015/sismos_inducidos_fracking/

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