Especialista británico asegura que hay cada vez más brotes de microalgas a nivel mundial

Sus efectos, tanto en agua dulce como salada, han pasado de ser un tema local a transformarse en un problema global, dice el especialista. Fuente: Mundocauícola.cl, El Mercurio, 31 de mayo de 2016.


Desde 1985 que el biólogo marino británico Trevor Platt viene a Chile a hacer estudios sobre la biodiversidad oceánica. Desde esa época mantiene un estrecho contacto con la Universidad de Concepción, como investigador y también como gestor del intercambio de este plantel con centros universitarios en Canadá y el Reino Unido. Por eso no es raro que haya ocupado la testera en la inauguración, el lunes pasado, del Instituto Milenio de Oceanografía, que lidera la casa de estudios penquista.

Como conocedor de la realidad local y mundial, y además, como experto en fitoplancton, es inevitable preguntarle a Platt, actual investigador del Plymouth Marine Laboratory, sobre el problema de los brotes nocivos de microalgas, lo que conocemos popularmente como marea roja, por el color que adquiere el mar en algunos casos.

Educadamente dice no ser competente para pronunciarse sobre la coyuntura local, ya que no la ha estudiado, y que además existen buenos expertos acá. Pero seguidamente, reconoce que no es un tema solo para Chile.

“Lo notable es que a escala mundial hay cada vez más reportes”, asegura. Una posibilidad -dice- es que el número de brotes vaya en aumento, y otra es que siempre ha habido los mismos brotes, pero muchos pasaban inadvertidos, porque la población afectada no era mucha.

De lo que no hay dudas es de que el problema para todos se está haciendo más agudo, asevera.

“Durante toda mi carrera lo que he visto es que de ser un problema de carácter muy local, ha pasado a ser un asunto de interés global. Está en todas partes, en los trópicos, en Noruega, en Canadá, en el sudeste asiático, no es algo que esté ocurriendo solo acá”.

Y muchos de estos brotes han resultado tóxicos, al igual que el chileno. “Si bien en algunos casos la toxina no es lo suficientemente fuerte para matar al ser humano, sí puede afectar a otras especies, como los moluscos. Eso no solo se ha visto acá, lo experimentamos hace un tiempo en Canadá con las ostras”.

Respecto de las razones, son varias las hipótesis, las que incluyen desde el calentamiento global, hasta el vertido excesivo de nutrientes en las aguas debido a procesos industriales. Platt también tiene otro sospechoso: el aumento del transporte marítimo alrededor del mundo. “Esto implica el transporte de especies invasoras, incluyendo las microalgas, que son capturadas indirectamente en las aguas de lastre de los barcos en un país y son descargadas en otro, donde esas especies no eran conocidas antes”.

El mayor problema que enfrentan hoy los océanos, advierte, es el tema de la gobernanza. Ello, porque la jurisdicción marítima de los países costeros se extiende solo hasta una distancia delimitada desde la costa (en el caso chileno, las 200 millas). Pero si se toma la superficie de todas estas jurisdicciones es solo una mínima parte del área total del océano. “En otras palabras, la mayor parte está fuera de la jurisdicción de nación alguna”. Eso implica que carecen de protección. “Ese problema requiere atención, hay que establecer mejores procedimientos que los que hoy tenemos para manejar eso”.

Una grave consecuencia es el uso del mar como vertedero de los países ribereños. “Es una estrategia muy mal guiada y no es sustentable”. Uno de los mayores desafíos es el impacto del plástico, sostiene. “Ha sido estudiado por muy pocas personas, pero se están dando cuenta de que es mayor de lo que se creía”.

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