Estudio relaciona impacto de la actividad forestal con escasez hídrica y protesta social mapuche

Usando, entre otros datos, información oficial de la Asociación de Municipalidades sobre déficit hídrico en distintas
zonas rurales de la Región, reflejado en la entrega de agua en camiones aljibe, un estudio del Centro de Ciencias Am
bientales (Eula) de la Universidad de Concepción (UdeC) relacionó el bajo acceso al recurso natural de comunidades
originarias, con el alto desarrollo de la silvicultura. Fuente: El Sur de Concepción, 10 de mayo, 2016.


La investigación, llamada “Desarrollo forestal, escasez hídrica y la protesta social mapuche por la justicia ambiental en Chile”, propone una relación entre plantaciones forestales y escasez de agua, basándose en evidencia que muestra cómo después de unos años de establecida una plantación forestal, los caudales de aguas lluvia que logran filtrar el suelo y recargar los acuíferos, disminuyen. Además explica cómo esta relación afecta la protesta mapuche contra el modo de desarrollo forestal que se ha venido dando.

MÁS BOSQUE MENOS AGUA

Uno de los responsables del trabajo, el docente de la UdeC Gerardo Azócar, explicó que “aunque todavía no hay argumentación cien tífica contundente que permita asegurar que hay una relación directa entre una plantación y la disminución de agua en un sector geográficamente de menor altura como una cuenca, sí se sabe que el monocultivo genera una serie de extemalidades, positivas y negativas. Entre estas últimas hay efectos sobre el ciclo hidrológico, donde no siendo el único factor puede ser de los más importantes”, explicó el académico.

Azócar agregó que el dato específico que sirve de ejemplo para avalar la teoría es que en aquellos lugares en donde se ha distribuido más agua entre los años 2014 y 2015, son precisamente los lugares donde hay más plantaciones forestales establecidas. “Se puede decir que a mayor cantidad de plantaciones en las comunas, estas también muestran una mayor necesidad de agua. Establecer este tipo de relación, que en todo caso aún es de carácter exploratoria, no es tan sencillo de atribuir a un solo factor. Podría haber más de un mecanismo de afectación del agua ahf’, detalló el investigador.

CICLO HIDROSOCIAL

El trabajo además permite cuestionar si el modelo actual de distribución del recurso hídrico es el correcto, en el sentido de que si la lógica de la entrega de derechos del agua debe seguir orientándose mayormente como un factor de producción o no. “Esa mirada un poco más profunda, la tienen las comunidades, que ven el recurso hídrico como un bien común. Lamentablemente hoy el agua, al igual que muchas cosas en el país, se distribuye de manera concentrada y desigual, y eso ha generado que hasta 2014 había gente que vivía con 50 litros diarios, mientras nosotros en Concepción consumíamos 300 litros al día en promedio”, dijo Azócar, asociando la idea a que físicamente el agua se distribuye de una manera, pero desde un punto de vista social se reparte de otra distinta.

“Por eso es que el trabajo además habla del ciclo hidrosocial, y también del ciclo hidrológico o físico del recurso. Eso significa que el derecho al agua de una persona hoy no depende de la cantidad de agua que exista donde el vive, sino que de los arreglos sociales que existan para ese acceso”, afirmó también. En el trabajo además participaron los profesionales Robinson Torres, Noelia Carrasco, Mauricio Zambrano, Tatiana Costa y Bob Bolin.

“El monocultivo genera efectos positivos y negativos. Entre ellos algunos en el ciclo hidrológico, donde no siendo el único factor puede ser uno de los más importantes”.

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