Denuncian contaminación en estero que cruza Monte Verde

Mediciones evidencian alteración en el riachuelo que pasa por el sitio arqueológico considerado la cuna del hombre en América. Fuente: El Llanquihue, 10 de junio de 2016.


Aguas de color negro, con un nauseabundo olor a putrefacción, cubrían parte del bosque del predio de Eladio Ojeda, emplazado en el sector rural de Monte Verde.

El campo, distante a 24 kilómetros al suroeste de Puerto Montt y a sólo cuatro del sitio arqueológico en el que se encontraron los vestigios de la presencia del hombre más antiguo del continente americano, colinda con el espacio que ocupa el taller de redes de la empresa Servinets, que presta servicios a la industria del salmón.

“Desde hace tres años que esta empresa contamina pequeños riachuelos que llegan a mi campo, los que al unirse conforman el estero Chinchihuapi que atraviesa el sitio arqueológico aguas abajo. Este líquido oscuro y con olor a pescado podrido ha matado incluso la vegetación, afectando cerca de dos hectáreas de bosque”, dijo Ojeda, mientras mostraba el lugar al alcalde Gervoy Paredes, funcionarios municipales y a profesionales de la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente.

“El daño que estamos sufriendo como comunidad, la contaminación del agua que toman nuestros animales y los efectos que esto puede traer sobre el turismo y el patrimonio arqueológico de Monte Verde, hizo que tomara la decisión de dar cuenta a la Municipalidad de Puerto Montt de lo que aquí ocurre”, dijo el vecino.

Ayer el municipio coordinó su segunda visita al sector afectado, luego que el jueves de manera preliminar un equipo apreciara en terreno la presencia de residuos líquidos desconocidos en los cursos de agua. Esta vez, profesionales de la Seremi del Medio Ambiente tomaron muestras y realizaron mediciones en el terreno.

Sandro Araneda, biólogo marino y encargado del Departamento de Recursos Hídricos de la Seremi del Medio Ambiente, explicó que “estamos actuando como un ente técnico para confirmar o descartar la contaminación de estos cursos de agua. Las primeras apreciaciones apuntan a que aquí hay una contaminación evidente, no hay que ser químico para sentir el olor y ver la coloración del agua”.

Registro instrumental

Con la utilización de un equipo multiparamétrico, que permite entre otros aspectos evaluar la conductividad eléctrica del agua, el profesional realizó mediciones en el afluente en un punto cercano al taller de redes que sería la fuente de emanación de los residuos con resultados sorprendentes.

“La inspección visual se ratifica con los datos del instrumento, que nos arroja una conductividad muy alta con una lectura superior a los 4 mil 500 microsiemens por centímetro lineal, lo que está sobre cualquier norma de emisión. Esto da cuenta de la posible presencia de sales, metales pesados y sólidos disueltos, con niveles que son propios de residuos industriales líquidos (Riles) de faenas mineras”, sostuvo Araneda.

Para corroborar el registro, que se levantó en varios puntos, se buscó otro curso de agua cercano que no presentaba alteraciones a la inspección visual. Allí la medición del instrumento arrojó una conductividad de 95 microsiemens por centímetro lineal. “En general, lo normal en la zona va desde 50 a 90 microsiemens por centímetro lineal”, aseguró el encargado del Departamento de Recursos Hídricos de la Seremi del Medio Ambiente.

Tras apreciar el estado de los riachuelos, que al unirse dan vida al estero Chinchihuapi, que tras recorrer 11 kilómetros llega al río Maullín, de inmediato surgió la incógnita respecto a la calidad de las aguas en el lugar donde hace más de 12 mil 500 años se instalaron los habitantes humanos más antiguos de América.

En el lugar de las primeras excavaciones también se tomaron muestras y el equipo multiparamétrico indicó una lectura de conductividad superior a los microsiemens por centímetro lineal.

“Antes el arroyo era mucho más claro, pero ahora el agua está negra y no siquiera se ve el fondo; estos últimos días ha cambiado el color y también el olor del agua. Tampoco se ven llegar patos como antes”, dijo Fredy Hernández, uno de los lugareños del sector.

Clara Vargas, residente de Monte Verde y guía del sitio arqueológico -que se capacitó en Atapuerca (España)-, fue enfática en explicar la gravedad de la situación.

“Acá está movilizada toda la comunidad para dar a conocer esta problemática que es grave, porque en el verano escasea el agua y estos riachuielos son el sustento de las familias de Monte Verde, Trapén, Salto Chico, que viven de la pequeña ganadería. Además, hemos realizado importantes esfuerzos por potenciar turísticamente el sitio arqueológico, y ahora sus aguas se ven contaminadas”, dijo.

En el lugar, el alcalde Gervoy Paredes comprometió el esfuerzo del municipio, tanto para buscar las responsabilidades de la contaminación del cauce, como para apoyar a los vecinos ante las necesidades de agua.

“Vamos a incrementar la distribución del vital elemento con camiones aljibe en el sector, y vamos a esperar los informes de los expertos para tener evidencia científica de lo que aquí está ocurriendo. Ya hemos encargado a nuestro departamento jurídico, para que analice cuáles son las acciones que se deben tomar para estos efectos”, adelantó el edil.

Paredes agregó que las decisiones se adoptarán “en conjunto con los vecinos afectados y con los organismos públicos fiscalizadores competentes. Aquí hay una contaminación evidente, pero necesitamos tener datos duros sobre las causas, niveles y sus formas de mitigación”.

Quien también lamentó el hecho fue el secretario ejecutivo de la Fundación Monteverde, Eduardo Alvar.

“Esto es extremadamente grave para Monte Verde, porque una de sus características más importantes es la capacidad de única de su suelo para conservar muestras biológicas del pasado. Para ver los efectos es necesario esperar los análisis de las autoridades competentes, los que nos entregarán la certeza del tipo de contaminante que está afectando al estero Chinchihuapi”, indicó.

La tarde de ayer, los equipos ambiental y jurídico de la Municipalidad se reunieron para analizar las acciones a seguir, determinando la judicialización del caso a través de denuncias ante el Ministerio Público por daño ambiental, ante la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural de la PDI, y ante la Superintendencia del Medio Ambiente.

Versión de la empresa

Mientras las autoridades realizaban la visita en terreno, se acercó Julio López, quien se identificó como representante de la empresa Servinets.

“Lo que aquí se aprecia es agua de lluvia en estado de putrefacción, la que se descompuso porque paso largo tiempo estancada, lo que podrá ser corroborado si se realizan los análisis correspondientes”, dijo.

En cuanto a la actividad de la empresa que representa, precisó que corresponde al “lavado de redes”.

-11 kilómetros de longitud tiene el estero Chinchihuapi, el que nace de la unión de diversos arroyos y vertientes del sector de Monte Verde, llegando finalmente a desembocar al río Maullín.

-200 habitantes aproximadamente tiene el sector de Monte Verde, los que viven principalmente de la pequeña ganadería, por lo que la contaminación del agua les afecta de manera directa.

-12.500 años tienen los vestigios de actividad humana encontrados en Monte Verde, a orillas del estero Chinchihuapi, que son considerados los más antiguos de América.

Luis Toledo Mora

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