Boom del litio podría ser una amenaza para los flamencos del Salar de Atacama

Las imágenes de satélite indican que algunas lagunas y praderas en el salar se están reduciendo o secando, mientras que la Comisión Forestal de Chile ha registrado un descenso en la población de flamencos. Fuente: El Mostrador, 5 de julio de 2016.


Tesla Motors y Chevrolet de General Motors están preparando llevar los autos eléctricos al mercado masivo el próximo año. Si va a comprar uno y ayudar a salvar el planeta, las personas que viven cerca del Salar de Atacama en Chile piensen también en los flamencos.

Los vehículos estarán equipados con baterías recargables que contienen litio, un metal blanco plateado que se encuentra en depósitos de salmuera bajo el desierto más seco del mundo en el norte de Chile. Los 1.200 pies cuadrados del Salar de Atacama son también conocidos por sus flamencos salvajes, que se alimentan y reproducen en sus lagunas. Algunos vecinos dicen que la succión de agua de la tierra que las mineras están usando para llegar a la de litio está matando de hambre a las aves de patas largas y rosadas en el proceso.

“Ellos están bombeando una absurda cantidad de agua”, dice Rolando Humire Coca, un bioquímico que dirige la Sociedad Naturalista de San Pedro de Atacama y es miembro del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile. “Si siguen utilizando los mismos métodos para extraer el agua, las consecuencias serán desastrosas. Todas las formas de vida del Salar de Atacama serán destruidas”, advierte.

Las imágenes de satélite indican que algunas lagunas y praderas en el salar se están reduciendo o secando, mientras que la Comisión Forestal de Chile ha registrado un descenso en la población de flamencos.

Los activistas han pedido a la comisión del Congreso que investigue el impacto sobre los recursos hídricos, ya que ven a su antigua forma de vida que desaparece, mientras que las empresas dicen que sus propios sistemas de monitoreo muestran poco o ningún impacto.

Duro en el trabajo

Lo que es indiscutible es que las empresas mineras están trabajando duro. SQM está bombeando hasta 1.500 litros de salmuera por segundo desde el reseco paisaje y Rockwood está bombeando hasta 142 litros por segundo, y preparándose para aumentar sus operaciones a 442 litros por segundo.

Si los dos están suministrando a Tesla o Chevrolet es una incógnita. Las empresas mineras se han negado a identificar a sus clientes, y las compañías de automóviles han declinado hacer comentarios. SQM solo admite que vende a los “mayores productores de pilas’.

Rockwood y SQM dicen que entre ellos supervisan al menos nueve lagunas en o alrededor del Salar de Atacama y que no ha habido una disminución constante en los niveles de agua. Otras cifras de la Comisión Forestal no muestran ninguna tendencia clara en los niveles en cinco de los lagos y una disminución moderada en un sexto.

Las dos empresas tienen más de 300 estaciones de medición en toda la zona, registrando los niveles de agua, contenido de sal y la flora y la fauna, y ambas dicen que sus sistemas de alerta temprana no han sido activados. SQM afirma que sus operaciones “no han afectado directa o indirectamente a nigún aspecto de la población de flamencos.”

Rockwood también niega cualquier impacto en la población de flamencos y destaca su voluntad de pagar una regalía del 3 por ciento de sus ventas a la comunidad local, que también ayudará a monitorear el medio ambiente local. Aún así, SGA SA, la empresa que lleva a cabo un estudio de impacto ambiental sobre los planes de expansión de Rockwood en el Salar de Atacama, dijo que es difícil estimar el impacto debido a que no existe información pública sobre dónde SQM localiza sus bombas y la cantidad de agua cada uno es la extracción.

“Hace quince años yo solía nadar rodeado de flamencos en la laguna Cejar, y hoy tienes suerte si usted ve uno allí’, afirma una de las fuentes con las que habló Bloomberg.

De los tres tipos de flamencos que frecuentan la zona, el Andino es clasificado como “vulnerable”, mientras que la chilena y James son “casi amenazadas”. Menos lluvia y la actividad humana y la minería están reduciendo la cantidad de agua en los salares, afirma el portavoz de la Comisión Forestal. Sin embargo, la agencia no tiene evidencia de que la actividad minera está afectando a la población de flamencos.
Cambios en el paisaje

Los flamencos se alimentan de pequeños crustáceos que requieren agua salada para sobrevivir, y como se extrae la salmuera, los niveles de salinización declinan.

Las lagunas y prados de la zona empezaron a cambiar a finales de los años 80, cuando las empresas establecen sus operaciones mineras y las lluvias en las montañas disminuyen, dice Manuel Salvatierra, que vive en las inmediaciones de Cucuter.

“En aquel entonces, se podía ver 40 flamencos en una laguna”, dice Salvatierra. Ahora “vemos un paisaje diferente.”

A los 79, Vicente Conzue ha pasado la mayor parte de su vida en la parte sur de los salares. “Había agua por todas partes y había un montón de flamencos”, señala desde su casa en una aldea en el borde del salar.

Recurrir a la región

Para una imagen de lo que puede suceder, la gente debe mirar hacia el sur en el salar Punta Negra, lugar que las minas de cobre han drenado en seco, según Alonso Barros, un abogado que trabaja con las comunidades locales. Fueron los eventos en Punta Negra los que motivaron al Congreso a establecer la comisión que investigará la incapacidad del Estado para controlar las operaciones mineras en los salares.

Los legisladores tienen que actuar con rapidez, dice el presidente de la comisión Marcos Espinosa. Se espera que los precios de carbonato de litio para batería se disparen un 40 por ciento en los próximos diez años, según un informe de la firma de consultoría Stormcrow Capital. La demanda total de la batería de litio se espera que aumente un 30 por ciento durante el mismo período.

“Podría tomar años hasta que veamos las consecuencias reales de este fenómeno”, advierte Espinosa. “Pero tenemos que actuar ahora. Desde nuestro punto de vista, los riesgos de no hacerlo podrían ser fatales”, afirma.

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