Científicos estudian efecto indeseado del cierre de capa de ozono: se calentaría la Antártica

“Hay que esperar 40 o 50 años más para que esta herida termine de cicatrizarse”. Fuente: Las Ultimas Noticias, 5 de julio de 2016.


Que el hoyo de ozono se esté cerrando, recuperando o cicatrizando, gracias al menor envío de cloro a la atmósfera tiene a los especialistas chilenos tirando líneas de lo que el grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicó en la revista especializada ‘Science’. Los gringos, liderados por la química atmosférica Susan Salomón, constataron que la capa de ozono, problema global cuya región más afectada es la Antártica, se ha reducido más de cuatro millones de kilómetros cuadrados en los últimos 16 años, un área poco más que India (3,2 millones de km2).

En medio siglo más

Ernesto Gramsch, doctor en Física de la City University of New York y docente de la Universidad de Santiago (Usach), explica que la ‘mejoría de la capa de ozono, de 30 millones de kilómetros cuadrados bajara a 26 millones de kilómetros cuadrados, se debe principalmente al Protocolo de Montreal (1987) en el que la mayoría de los países del mundo se comprometió a eliminar los clorofluorocarbonos, compuestos químicos que estaban en aerosoles, desodorantes, insecticidas, pinturas, refrigeradores y aire acondicionado’. Gramsch, uno de los ideólogos del solmáforo, indicador de rayos UV, aporta que ‘el MIT dio una buena noticia para la salud de la Tierra, pero hay que esperar 40 o 50 años más para que esta herida termine de cicatrizarse’.

Efectos colaterales

Raúl Cordero, doctor en Física que participó en la campaña de medición del ozono en el territorio antártico chileno y que vigila constantemente su recuperación, cuenta que ‘este proceso de cicatrización partió hace años y en la comunidad científica estamos trabajando en entender cómo afecta al clima si se cierra completamente la capa de ozono. La noticia del MIT es buena, muy buena, extraordinaria, pero no significa que se acabó el problema. Hay efectos secundarios que hay que monitorear’. Prosigue Cordero: ‘El agujero, que es malo, tenía un efecto secundario que no era tan malo. Se estima que ayudaba a mantener fría la Antártica, que se ha calentado menos que el resto el planeta. Ahora, si se cierra el clima cambiaría y desencadenaría un aceleramiento en la temperatura de la Antártica, un efecto secundario malo. Nosotros estamos trabajando en eso en la Antártica’, agrega el colaborador del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Aporte chileno

‘Pocos países pueden decir que tienen estaciones de monitoreo en la Antártica y Chile es uno de ellos’, acota Cordero y hace mención a la que instaló la USACH con ayuda del INACH, la Armada y la Fuerza Aérea en la península antártica. ‘Esa estación observa el ozono, que se está recuperando, y el cambio del clima en la zona. Chile es parte relevante de los esfuerzos internacionales por el tema’, dice. Un dato: el ozono se monitorea con mediciones en superficie, como la estación chilena, y con satélites de la NASA.

En guardia

La capa de ozono ayuda a proteger la vida en la Tierra de la potencialmente dañina radiación ultravioleta, que puede causar cáncer de piel y dañar las plantas. La dermatóloga Ester Santander, de Centros Médicos Vidaintegra, precisa que ‘normalmente a través de la capa de ozono se filtra una buena cantidad de rayos UV. Al recuperarse vamos a tener menos problemas, pero esto no quiere decir que las personas no se protejan. Si mantienen la fotoprotección bajarán las tasas de cáncer a la piel’.

Teresa Vera

Comments are closed.