Conozca los detalles del informe de la ONU sobre la situación acuícola-pesquera

Chile, a pesar de ser el séptimo país con la mayor cantidad de descargas, desde hace varios años que no puede superar los 11 kilos per cápita de este saludable alimento. Fuente: Aqua.cl, 7 de julio de 2016.


El consumo mundial de pescado per cápita ha superado por primera vez los 20 kilógramos anuales, gracias a los mayores suministros procedentes de la acuicultura y a la fortaleza de la demanda, las capturas récord de algunas especies clave y la reducción de los desperdicios, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) publicado este jueves 7 de julio.

Sin embargo, a pesar del avance significativo en algunas zonas, el estado de los recursos marinos mundiales no ha mejorado; la última edición de “El estado mundial de la pesca y la acuicultura” (SOFIA, por sus siglas en inglés) sostiene que casi un tercio de las poblaciones de peces con valor comercial se capturan hoy a un nivel biológicamente insostenible: el triple del que existía en 1974.

La producción mundial total de la pesca de captura en 2014 ascendió a 93,4 millones de toneladas, incluyendo las capturas en aguas continentales, un volumen ligeramente superior al de los dos años anteriores. El colín de Alaska fue la especie más capturada, sustituyendo a la anchoveta por primera vez desde 1998, y demostrando que las prácticas efectivas de gestión de recursos han dado sus frutos. En 2014 se registraron capturas récord de cuatro grupos de gran valor: atunes, langostas, camarones y cefalópodos.

En 2014 había unos 4,6 millones de buques pesqueros en todo el mundo, el 90% de los cuales se encontraban en Asia y África, y de ellos tan solo 64.000 superaban los 24 metros de eslora, según el SOFIA.

A nivel mundial, el pescado proporcionó el 6,7% de todas las proteínas consumidas por los seres humanos, además de ofrecer una fuente abundante de ácidos grasos omega 3 de cadena larga, vitaminas, calcio, zinc y hierro. Unos 57 millones de personas trabajaban en el sector primario pesquero, un tercio de las cuales en la acuicultura.

Los productos pesqueros representaron el 1% del valor del comercio mundial de mercancías, y más del 9% de las exportaciones de alimentos totales. El valor de las exportaciones mundiales ascendió a US$148.000 millones en 2014, frente a los US$8.000 millones de 1976. Los países en desarrollo exportaron pescado por un valor de US$80.000 millones, lo que supuso ingresos comerciales netos más elevados que los de la carne, tabaco, arroz y azúcar en conjunto.

“La vida marina, que la Agenda para el Desarrollo Sustentable nos encomienda conservar, es un aliado importante en nuestro esfuerzo para afrontar diversos desafíos, desde la seguridad alimentaria al cambio climático”, enfatizó el director general de la FAO, José Graziano da Silva. “Este informe –añadió- demuestra que la pesca de captura se puede gestionar de forma sustentable, a la vez que destaca el enorme y creciente potencial de la acuicultura para mejorar la nutrición humana y contribuir a los medios de subsistencia con empleos productivos”.

Acuicultura

El hecho de que el suministro mundial de pescado para consumo humano haya superado el crecimiento demográfico en las últimas cinco décadas -las primeras estimaciones sugieren ingestas per cápita superiores a 20 kilógramos por habitante, el doble que en la década de 1960- se debe en gran medida al crecimiento de la acuicultura.

[Producción acuícola superaría a la pesca en el 2020]

La producción mundial del sector ascendió a 73,8 millones de toneladas en 2014. Un tercio de este volumen corresponde a moluscos, crustáceos y otros animales distintos de los peces. Es importante destacar que, en lo que respecta a la seguridad alimentaria y la sustentabilidad medioambiental, cerca de la mitad de la producción acuícola mundial de animales –a menudo mariscos y carpas- y plantas -incluyendo algas y microalgas– procede de especies no alimentadas.

Mientras que China continúa siendo por lejos el principal cultivador de especies hidrobiológicas, la acuicultura está creciendo aún más rápido en otros lugares, detalla el informe de la FAO. En Nigeria, la producción acuícola se ha multiplicado casi por 20 en las últimas dos décadas, y todo el África subsahariana ha experimentado también un crecimiento sustancial. Chile e Indonesia también han registrado un incremento notable, al igual que Noruega y Vietnam: actualmente el segundo y tercer exportador de pescado del mundo respectivamente.

En el caso puntual de Chile, es el séptimo país con la mayor cantidad de desembarques pesqueros en el mundo, el segundo en producción de salmones y entre los primeros en mejillones. Sin embargo, el consumo per cápita anual de pescado y mariscos no ha podido superar los 11 kilógramos desde hace ya varios años.Una tarea pendiente de las autoridades, de las empresas que no fomentan la demanda interna, de los comercializadores que cobran elevados precios y de la misma población que, aún teniendo los productos al alcance, no opta por alimentos saludables.

En tanto, la FAO ahonda que las ventajas y los desafíos de la acuicultura también están influyendo en qué especies terminan en nuestros platos. El informe demuestra que, en términos de valor y a nivel porcentual del comercio mundial, el salmón y la trucha son los principales productos básicos a nivel individual, lugar honorífico que ocuparon durante décadas a los camarones.

El estado de la sustentabilidad

En torno al 31,4% de las poblaciones de peces naturales con valor comercial sometidas habitualmente a seguimiento por la FAO resultaron sobreexplotadas en 2013, un nivel que se ha mantenido estable desde 2007.

La metodología de la FAO es coherente con los acuerdos internacionales, que estipulan que las poblaciones de peces deben mantenerse o recuperarse hasta alcanzar un tamaño que permita alcanzar el rendimiento máximo sostenible (RMS). Por tanto, las poblaciones se consideran capturadas con una intensidad biológicamente insostenible –y, por consiguiente, sobreexplotadas- cuando su abundancia está por debajo del nivel que permite producir el RMS.

La FAO explica que ha observado que los desembarques de pescado han descendido en algunas regiones debido a la implementación de normativas eficaces de gestión, como en el Atlántico noroccidental, donde la captura anual es ahora inferior a la mitad de la registrada a principios de la década de 1970.

“Las poblaciones de halibut, platija y eglefino en esta zona están mostrando signos de recuperación, no así el bacalao. Las medidas de gestión también parecen estar dando sus frutos para la ‘cotizadísima’ astromerluza negra –una variedad de pescado blanco de la Antártida que se suele comercializar (en los restaurantes estadounidenses) como lubina chilena, bacalao de profundidad o Chilean seabass- ya que la captura de este pescado en las aguas antárticas se ha mantenido estable desde 2005″, subrayó la entidad de las Naciones Unidas, añadiendo que las capturas del krill antártico, que se alimenta directamente del fitoplancton, aumentaron significativamente hasta alcanzar volúmenes inéditos desde principios de la década de 1990, manteniéndose en niveles sostenibles.

El informe también describe la situación en el Mediterráneo y el Mar Negro -donde el 59% de las poblaciones evaluadas se capturan con intensidad biológicamente insostenible- como “alarmante”. Esto resulta especialmente cierto para las especies de mayor tamaño, como la merluza, la liza, el lenguado y los espárridos. En el Mediterráneo oriental, preocupa el posible aumento del número de especies ícticas invasoras asociadas al cambio climático.

Desde Naciones Unidas aseguran que siguen trabajando con todos los países para mejorar la calidad y la fiabilidad de las cifras anuales de desembarques y, según el SOFIA, que desde 1996 se haya duplicado el número de especies existentes en la base de datos de la FAO –que asciende actualmente a 2.033 especies- indica una mejora general en la calidad de los datos recopilados.

En la misma línea, el SOFIA reseña que la mayor eficiencia de la cadena de suministro y otras mejoras también han aumentado la proporción de producción mundial de pescado destinada al consumo humano directo hasta el 87% (146 millones de toneladas) en 2016, lo que supone un incremento respecto a la proporción del 85% (136 millones de toneladas) en 2014.

“El sector en auge del procesado del pescado también ofrece oportunidades para mejorar la sustentabilidad de la cadena de suministro, ya que diversos subproductos tienen múltiples usos potenciales y reales: desde la harina de pescado para la acuicultura, al colágeno para la industria cosmética, o las espinas de pequeño tamaño que pueden consumirse como aperitivo”, destaca el informe de la FAO, que puede descargar íntegramente aquí: “El estado mundial de la pesca y la acuicultura”

Puede descargar el resumen acá: FAO Pesca

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