Estadounidense Cheniere y estatal francesa EDF definen las condiciones de su ingreso a Chile

La firma norteamericana ya aseguró el 10% del terminal, mientras que la europea podrá quedarse con un 45%. Diario Financiero, 6 de julio de 2016.


La aprobación ambiental, la semana pasada, del terminal de regasificación de GNL Penco-Lirquén, iniciativa que lidera Biobío Genera, marcó el hito para una importante definición: los porcentajes que la estadounidense Cheniere y la estatal francesa EDF tendrán en este proyecto, que demandará una inversión de US$ 165 millones.

Hasta ahora ambas firmas extranjeras habían manifestado, a través de un acuerdo no vinculante, su intención de participar en la propiedad de la planta flotante que tendrá una capacidad de tratamiento de 10 millones de metros cúbicos diarios de gas natural licuado (GNL).

A través de esta inversión, las firmas concretarían su aterrizaje en el sector energético local, pues en forma adicional, al menos EDF está evaluando otras iniciativas en materia de energía renovable no convencional, para lo cual hace algunos meses instaló una oficina en el país. Conocedores del proceso que se desencadenó tras la votación de la Comisión de Evaluación Ambiental comentaron que en el caso de la empresa norteamericana, la formalización de su inversión estaba condicionada a la obtención de los permisos, razón por la cual ahora que ésta ya se logró, determinaron que se quedarán con el 10% del terminal, cuya construcción fue encargada en octubre del año pasado, bajo la modalidad de contrato llave en mano, a la española Duro Felguera.

Las fuentes explicaron que ese porcentaje es suficiente para que Cheniere asegure su interés en este proyecto que es contar con un destino para colocar el shale gas que producen en Estados Unidos y que procesan en el terminal de licuefacción de Sabine Pass, el primero de su tipo en el país del norte, del cual son propietarios.

EDF espera otro hito

La estatal francesa, en tanto, ya definió que se quedará con el 45% de la propiedad del terminal Penco-Lirquén, lo que sin embargo se oficializará en una etapa posterior, una vez que se ordene el inicio de la construcción de la planta, que en un inicio abastecerá al complejo termoeléctrico El Campesino, que también impulsa Biobío Genera, iniciativa que actualmente está en evaluación ambiental. Trascendió que la europea ya estaría negociando con bancos para acceder al financiamiento de su parte de la inversión, ya que el compromiso en su caso también incluye entrar en la propiedad del proyecto de generación eléctrica, del cual serían operadores.

Usuarios industriales de la región de Biobío e incluso la española Gas Natural Fenosa, para abastecer una central de ciclo combinado (600 MW) que proyecta en esa zona, también se han acercado a la compañía, interesados en acceder a capacidad de regasificación.

Tras la definición por parte de las empresas extranjeras, los gestores del proyecto, Biobío Genera (ex Australis Power), firma de ex ejecutivos de Salfa y de otros inversionistas individuales liderados por Alfonso Ardizzoni, se quedaron con el 45% restante de la propiedad de la planta de regasificación. En este caso, el financiamiento ya estaría acordado con un fondo de inversión del cual no se han revelado mayores detalles.

Tras la aprobación del terminal, el movimiento opositor en la zona presentó recursos de protección que buscan invalidar la decisión, lo que no altera hasta el momento los planes de la empresa.

La Región del Biobío captura la atención del sector energético porque está en la mira de distintos inversionistas, como la estadounidense Stonepeak, que es el accionista mayoritario de un segundo terminal flotante de regasificación de GNL que hace algunas semanas entró a evaluación ambiental.

En materia de generación eléctrica, a la iniciativa de GNF, se suma Engie Energía Chile (ex E-CL) que también está evaluando una central de ciclo combinado.

US$ 165 millones costará la planta de regasificación.

Jessica Esturillo

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