CNE y expertos ven cambios radicales en el sector eléctrico tras la licitación

Advierten que las firmas deberán ajustar sus márgenes, modelos de negocio y planes de inversión frente a la mayor competencia. Fuente: Latercera.com, 8 de agosto de 2016.


La licitación de suministro eléctrico para clientes regulados (hogares y pymes) para 2021-2041, que partió el 27 de julio, no sólo marcará récord en número de oferentes, cantidad de energía ofertada y bajos precios. Junto con lo anterior, remecerá al mercado, generando transformaciones radicales.

Al menos así lo estiman Andrés Romero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), entidad que lidera el proceso; Ramón Galaz, gerente general de la consultora Valgesta; y Hugh Rudnick, académico de la Pontificia Universidad Católica (PUC).

El día que se inició el proceso se informó que se presentaron 84 ofertas, superando con creces las 38 del proceso previo, y la cantidad de energía ofertada bordeó los 85.000 gigawatt hora (GWh), lo que equivale a siete veces lo subastado (12.430 GWh-año). Esto, además, hace anticipar que se verán niveles de precios muy bajos el 17 de agosto, día que se dan a conocer los resultados.

‘Lo interesante de este proceso es que cambiamos radicalmente las condiciones de operación de este mercado’, afirma Romero. Añade que ‘los grandes actores ya no tienen las condiciones que tenían antes, donde podían predecir lo que iban a hacer los otros’.

Rudnick tiene una visión similar. ‘El cambio más relevante es que se instaló la competencia de forma permanente. Ya no podemos quejarnos de que sólo hay tres actores que manejan el mercado. Es un sector que ha sido muy competitivo en la operación y ahora se hace competitivo en los contratos a largo plazo’, asevera.

Si bien Galaz enfatiza que hay que esperar a conocer los ganadores y los precios, sostiene que el proceso ‘va a generar cambios en la estructura del sector; a nivel de participación de mercado y en el número de agentes, entre otros aspectos’. Agrega que ‘los agentes y oferentes, van a tener que adecuar sus modelos de negocio, sus estrategias comerciales y sus planes de inversión a esta nueva realidad’.

Un factor crucial que impulsará esto será el precio promedio. En tal sentido, Romero dice que ‘nuestras estimaciones apuntan a que vamos a ver precios, al menos, 50% más bajos que los US$ 130 MWh de 2013, cuando se vieron los niveles más altos’. Es decir, espera un precio promedio igual o menor a US$ 65 MWh.

En esta línea, acusa que un precio de US$ 130 MWh ‘no correspondía a ninguna condición de funcionamiento eficiente, ni de competencia. Un contrato de esa naturaleza generaba márgenes enormes y desproporcionados’. En cambio, asegura, ahora se verán precios eficientes, lo que ‘implica que esta reducción es pura rebaja de márgenes para las compañías. Es decir, logramos ganarles más márgenes a las firmas en beneficio de los consumidores’.

Galaz también prevé precios bajos: ‘En nuestras estimaciones iniciales esperábamos que el precio promedio bajara entre un 10% y un 15% respecto del último proceso (US$ 79,3 MWh), es decir, que estuviera entre US$ 68 a US$ 72 MWh’. Pero, indica, con este nuevo escenario récord de oferentes y de cantidad de energía, se superará esa proyección y las de los más optimistas.

Factores cruciales

Tanto Romero como Galaz y Rudnick coinciden en que el alto nivel de competencia observado en esta licitación se debe, principalmente, a los cambios regulatorios y de bases que se le han aplicado al proceso en los últimos años.

‘No sólo cambiamos la Ley de Licitaciones y le dimos la atribución a la CNE para hacerse cargo del proceso. También cambiamos radicalmente las condiciones. Que se presenten 84 oferentes dice relación, en gran parte, con que les dimos a los interesados un año para que se prepararan. Antes llamábamos con tres meses de anticipación y los únicos que participaban eran los actores que ya estaban presentes en el mercado’, dice Romero.

Para Galaz, todo esto ‘es consecuencia de un diseño y un proceso regulatorio bien implementado. Entre otras cosas, se extendieron los tiempos de los contratos de 15 a 20 años y se permitió que algunos adjudicados puedan retrasar el inicio del suministro, con causas justificadas’.

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