Comisión científica descarta relación entre marea roja y vertimiento de salmones

Tras once semanas de investigación respecto del fenómeno de marea roja que ocurrió en la Región de Los Lagos, el comité de científicos independientes presentó un informe de avance. Fuente: Aqua.cl, 18 de agosto de 2016.


Tras once semanas de investigación respecto del fenómeno de marea roja que ocurrió en la Región de Los Lagos, el comité de científicos independientes presentó un informe de avance al Ministerio de Economía, Fomento y Turismo que concluyó que el vertimiento de salmones no fue un agente causal de la marea roja.

El grupo de expertos conformado por Alejandro Buschmann (Universidad de Los Lagos), Laura Farías (Universidad de Concepción), Fabián Tapia (Universidad), Daniel Varela (Universidad de Los Lagos) y Mónica Vásquez (Universidad Católica) concluyeron una serie de hechos luego de un arduo proceso de revisión de diversas fuentes históricas, toma de muestras, análisis climáticos y oceanográficos y además de obtención de datos obtenidos en la denominada “Expedición Cabo de Hornos” -en referencia al nombre del buque científico de la Armada de Chile en el que se llevó a cabo la investigación-:

– El vertimiento de salmones se llevó a cabo en un periodo (14 al 23 de marzo de 2016) en que el viento predominante en la región era propicio para el transporte de material hacia el norte y hacia el oeste, no hacia la costa.

– Además, se debe considerar que al momento de realizar el vertimiento ya existían Floraciones Algales Nocivas (FAN), más conocidas como marea roja, en diferentes puntos de las regiones de Los Lagos y de Aysén. Por lo tanto, el vertimiento no puede considerarse agente causal de la FAN.

– El vertimiento de salmones generó una señal ambiental, en la forma de un aumento en la concentración de amonio en el agua, detectado durante el muestreo de la expedición oceanográfica a bordo del buque científico “Cabo de Hornos”. Normalmente, las concentraciones de amonio en el océano son extremadamente bajas, sin embargo, a dos meses del vertimiento fue posible detectar concentraciones de hasta 10 veces mayores a lo normal. La explicación más plausible para estos niveles de amonio en el océano abierto es la descomposición de las 4.500 toneladas de salmones vertidos en marzo de 2016.

– Las altas concentraciones de amonio detectadas en la zona del vertimiento no fueron observadas entre el punto de vertimiento y la costa. Esto, combinado con el escenario meteorológico y oceanográfico predominante en esas fechas, nos permite descartar un transporte hacia la costa de los nutrientes generados por la descomposición de salmones vertidos mar afuera.

– Lo anterior, y el resto de la evidencia recopilada desde información climática, meteorológica, oceanográfica y biológica analizada por este comité, y obtenida tanto desde fuentes públicas nacionales e internacionales como desde el crucero, nos permite concluir que el vertimiento de salmones realizado a 75 millas náuticas al oeste de la costa de Chiloé, no tiene relación directa con las Floraciones Algales Nocivas en la región.

Al respecto, la presidenta de la Academia Chilena de Ciencias y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1997, María Teresa Ruiz, comentó que “este informe constituye un hito en la relación entre la ciencia y nuestra sociedad en respuesta a una solicitud del Ministerio de Economía que reflejaba una emergencia nacional. Al mismo tiempo, nos enorgullece la rápida respuesta y disposición de científicos chilenos de reconocimiento internacional ante esta coyuntura”.

Por su parte, la vocera del comité científico, Mónica Vásquez, reiteró que “el vertimiento de salmones no tiene una relación causal con las Floraciones Algales Nocivas observadas en la región”. A lo que añadió: “Las condiciones climáticas y oceanográficas fueron propicias para el desarrollo de estas floraciones más comúnmente llamadas marea roja”.

Dentro de las fuentes revisadas por la “Expedición Cabo de Hornos” están: Datos públicos disponibles y aportados por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), registros satelitales internacionales, datos facilitados por oceanógrafos de la Universidad de Concepción y de la Universidad de Los Lagos, académicos de la Universidad Austral de Chile, centros Fondap como el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y datos obtenidos por el crucero en el “Cabo de Hornos” en el que colaboraron académicos de la Universidad Católica, Universidad Mayor, Universidad de Concepción, Universidad de Los Lagos, representantes de la sociedad civil de Chiloé y la Armada de Chile.

Para cerrar, se detalló que el comité científico presentará en octubre próximo una serie de recomendaciones para que el país pueda enfrentar de mejor manera este tipo de eventos.

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