Monsanto consigue un triunfo en su plan de inversión para modernizar planta en Paine

Autoridad ambiental rechazó la solicitud de opositores de cambiar el formato de tramitación de DIA a Estudio de Impacto Ambiental. Fuente: Pulso, 29 de agosto de 2016.


En medio de un complejo panorama que hoy se vive en el mercado de semillas en Chile -con una fuerte caída de las exportaciones y de la superficie plantada- la multinacional Monsanto se prepara para dar un giro, apuntando más que a crecer, a modernizar y optimizar sus instalaciones en el país.

En esa línea, hace unos meses la compañía ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) un proyecto para modernizar su planta ubicada en Paine, Región Metropolitana, bajo la figura de una declaración de impacto ambiental (DIA). El programa busca optimizar los procesos de tratamiento de semillas transgénicas e híbridas en la planta de Paine, que procesa cultivos de contraestación para los mercados del Hemisferio Norte.

La iniciativa contó con el rechazo de algunos sectores opositores, que enviaron cartas a la autoridad ambiental exigiendo que el proyecto ingresara como estudio de impacto ambiental (EIA), que obliga a abrir una consulta ciudadana. Esto no sólo hace más engorrosa su tramitación sino que además alarga los plazos, al introducir la consulta ciudadana, que no contempla la DIA.

En su respuesta, el SEA determinó que el proyecto de optimización de esta planta ‘no generará efectos ambientales’.

“Estos reclamos no fueron de los vecinos inmediatos, sino que sólo algunas personas que plantearon su desconformidad. Nosotros tenemos una muy buena relación con la comunidad en todas las plantas de Monsanto en Chile”, enfatiza Pablo Rosales, Jefe de la Planta Viluco.

Industria a la baja.

En los últimos años, la industria de semillas en Chile ha sufrido un notorio retroceso. De acuerdo con los datos de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS), la superficie destinada a producir semillas -especialmente de maíz- pasó de 35.707 hectáreas en 2013 a 9.184 hectáreas el 2015. Así, mientras los ingresos superaban los US$651 millones el 2013, el año pasado estuvieron en US$314 millones.

Pese a ello, Chile sigue siendo el principal responsable de las semillas que se producen en contraestación, manteniéndose como líder exportador del Hemisferio Sur y el quinto del mundo.

“En algún minuto las expectativas de crecimiento eran mayores, pero en la realidad no fue tan así, entonces no se justificaban ciertas inversiones. Entonces tuvimos que parar ciertas inversiones, principalmente en Europa. Lo que las empresas sí están haciendo es invertir en mejorar sus procesos y áreas para ser más eficientes”, recalca Rosales.

La planta Viluco -única que trata y empaca semillas de vegetales en Chile y Sudamérica- también se encuentra optimizando sus procesos, principalmente renovando equipos que puedan separar mejor y perder menos semilla.

Industria semillera

La superficie destinada a la producción de semillas, pasó de 35.707 hectáreas en 2013 a 9.184 el 2015.

Sofía Errázuriz

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