Encuentran a un lobo marino y una treintena de aves muertas a metros de sitio arqueológico

Se agrega contaminación por botellas, plumavit y cables plásticos de uso industrial, se encuentra a metros de corrales de pesca instalados por pueblos canoeros hace seis mil años. Fuente: El Llanquihue de Puerto Montt, 6 de septiembre de 2016.


Un recorrido realizado por profesionales del Departamento de Turismo de la Municipalidad de Puerto Montt, que realizaban un catastro de atractivos turísticos para desarrollar un circuito costero por el seno del Reloncaví, dejó al descubierto la crítica situación de la bahía Ilque, distante a 30 kilómetros al suroeste de la capital de la Región de Los Lagos.

El lugar, que alberga a los corrales de pesca construidos por pueblos que habitaron la zona hace 6 mil años y que hoy son considerados espacios arqueológicos, exhibía contaminación con distintos materiales plásticos como botellas, cables, restos de boyas para el cultivo acuícola, además de bloques de poliestireno expandido (plumavit).

A escasos metros de los corrales, un olor nauseabundo daba cuenta de una treintena de aves muertas y un lobo marino en proceso de descomposición, el que mantenía un garfio clavado en uno de los ojos.

“Andábamos en terreno visitando puntos de interés turístico, para el desarrollo de una ruta intercomunal con Calbuco, cuando llegamos al sitio arqueológico de llque que alberga conchales y corrales de pesca, y caminando por el borde costero en búsqueda de otros corrales de pesca, encontramos una serie de animales muertos. Se trata de jotes y un lobo marino, un macho de gran tamaño”, dijo Iván Alvarado, director de turismo de la Municipalidad de Puerto Montt.

El funcionario agregó que “además se observan varados en la costa muchos residuos, aparentemente de faenas acuícolas, los que han llegado transportados por la marea. En definitiva, este borde costero presenta contaminación y hay mortandad de animales”.

VALOR PATRIMONIAL

Pablo Fábrega, historiador local que ha desarrollado investigaciones en el área patrimonial costera, precisó que “los conchales de pesca son una expresión cultural material de los pueblos canoeros de Patagonia norte, los que se constituyeron aproximadamente hace 6 mil años en el mar interior de Chiloé, incluyendo el seno de Reloncaví”.

El especialista detalló que el 16 de febrero de este año, a partir de una defensa que realizó la junta de vecinos de Pichiquillaipe con la asesoría del arqueólogo Ítalo Borlando, por la intervención de una empresa, el Consejo de Monumentos Nacionales emitió un oficio que establece que los corrales de pesca son sitios arqueológicos protegidos por el sólo imperio de la ley, sin necesidad de una declaratoria previa.

“En el seno del Reloncaví hay cientos de corrales de pesca en peligro de desaparecer por desconocimiento y falta de políticas públicas”, dijo Fábrega.

Carlos Soto, administrador municipal de Puerto Montt, precisó que “frente a este grave escenario, el municipio va a levantar la información en detalle respecto a este caso, al tiempo que solicitará a la autoridad ambiental realizar una visita a terreno en las próximas horas, con el fin de que se inicie la investigación para aclarar la muerte de la fauna silvestre y la contaminación que evidencia el entorno”. Soto agregó que “tal como lo hicimos con la situación que afectó a Monte Verde hace algunos meses, analizaremos si es pertinente interponer acciones legales para la protección tanto de la naturaleza, como de un elemento importante del patrimonio arqueológico de Puerto Montt, como son nuestros corrales de pesca”.

300 kilos de peso promedia un lobo marino adulto, como el ejemplar que apareció muerto.

30 kilómetros separan a Puerto Montt de la bahía de Ilque, a través de la ruta costera a Calbuco.

Luis Toledo Mora

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