Extracción de litio en Atacama abre debate sobre el futuro de los flamencos de la zona

Ambientalistas preocupados. Mineras aseguran llevar un catastro junto a Conaf sobre la población de estas aves. Fuente: La Segunda, 17 de octubre de 2016.


Mientras los autos eléctricos preparan su estreno masivo en sociedad para 2017, grupos ecologistas cercanos al Salar de Atacama sostienen que en la fabricación masiva de baterías de litio que abastecerán a estos vehículos habrá una víctima colateral: los flamencos.

La preocupación llegó a oídos de la prensa internacional, y Bloomberg Brasil ya publicó un artículo manifestando el riesgo que significaría dicha actividad minera para las aves que habitan y se reproducen en la zona, alimentándose de pequeños crustáceos que viven en las aguas, las mismas que son extraídas por las empresas que tienen concesiones en el salar. SQM bombea 1.500 litros de salmuera por segundo y Rockwood, que extrae hasta 142 litros del mismo insumo, según constata el medio brasilero.

Lo mismo piensan en la Sociedad Naturalista de San Pedro de Atacama, entidad especialista en biodiversidad. “En San Pedro hay una preocupación en cuanto a la población de flamencos, no sólo por el riesgo que existiría con ellos, sino que con todos los sistemas en general, porque la extracción minera evapora mucha agua y no se conoce cuáles son las recargas de los sistemas hídricos en dicho lugar”, sostuvo Rolando Humire Coca, presidente de la organización.

Humire, quien es bioquímico y consejero del INDH, añade que aún existen dudas “sobre si existe o no una compensación del sistema hídrico en la zona, pero de todas maneras es evidente que hay un riesgo e impacto”.

Los vecinos del salar monitorean al flamenco

Una versión opuesta manifiestan las empresas que a la fecha tienen contratos de explotación en el salar de más de 3 mil km2 de propiedad de Corfo. SQM, firma controlada por Julio Ponce sostiene que lleva a cabo un plan de monitoreo de la especie y un seguimiento satelital del nivel hídrico en sus operaciones y en las zonas aledañas, como en el santuario de flamencos que es administrado por Conaf.

Según el gerente de sustentabilidad de SQM, Pablo Pisani, la firma y Conaf realizan un conteo de estas aves desde 1995, asegurando que la presencia de ellas es variable y que las operaciones de la minera no han generado efectos en esta especie en un radio aproximado de 50 km.

Una postura similar tiene el otro actor del salar. Rockwood afirma que en el permiso ambiental obtenido en enero de este año existe la obligación de desplegar un monitoreo hidrológico.

Según el subgerente de Desarrollo de la empresa, Héctor Maya, “el proceso de concentración del litio se realiza de forma natural a través de evaporación solar, por lo que no tiene impactos en el medio ambiente y no requiere del uso de agua, a diferencia de la minería de roca”.

Siguen reproduciéndose

La Superintendencia de Medio Ambiente afirma que hasta la fecha no han detectado ninguna irregularidad vinculada a la explotación de litio y a las licencias ambientales de las empresas. Distinto es el caso del Salar de Llamara, explotado por SQM. La iniciativa Pampa Hermosa enfrenta desde junio un proceso sancionatorio en el proyecto que busca aumentar en 6.500 toneladas anuales la producción de yodo.

Según el regulador, no habría cumplido con las “barreras hidráulicas” para mantener los niveles de agua en el recinto, lo cual podría afectar a una serie de microorganismos que podrían servir de alimento a los flamencos.

A su vez, el director regional de la Conaf, Alejandro Santoro, afirma que “hasta la fecha no se ha podido relacionar la actividad minera con el número de flamencos en los salares del norte” y que incluso “siguen ocurriendo eventos reproductivos entre esos animales, por lo que si hubiera una alteración debido a la extracción de litio, se reflejaría en muchos años más”, cuando en la población mundial sea común ver de forma masiva autos eléctricos en las calles.

James, chilenos y andinos

Tres especies

En el norte existen tres especies de flamencos: el andino (cuyos ejemplares han ido disminuyendo), el de James y el chileno (los que han aumentado en los últimos años). Habitan en lagunas salinas poco profundas o en salares con fondo limoso y ricos en Pito y zoo-plancton.

Según los informes de Conaf utilizados por SQM, “la población del total de estas aves es variable, normalmente en torno a los 1.500 individuos, con máximos que superan los 5 mil (catastrados en 2003, 2004 y 2016)”. Sin embargo, la su presencia no es predecible en base sólo al estado de las lagunas, ya que pueden migrar a otros salares.

S. Saez y N. Kazazian

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