Mina de hierro Dominga negocia con cinco empresas para financiar proyecto

La familia Délano, controladora del proyecto de hierro, ha optado por mantenerse en Andes Iron de momento, pero avanza en la búsqueda de un socio. Fuente: Minerìa Chilena, 26 de octubre, 2016.


Diluirse hasta incluso perder el control, pero manteniéndose en Andes Iron, es lo que está estudiando la familia Délano para concretar el proyecto de hierro Dominga.

La iniciativa, que en un principio proyectaba una inversión de US$2.500 millones, pero tras optimizaciones ronda los US$2.000 millones, está en su última fase de aprobación ambiental -con el ingreso de la tercera Adenda el pasado 17 de octubre- y ya concluyó la última etapa de prefactibilidad.

Por ello, los propietarios ya están buscando alternativas de financiamiento, que incluye el ingreso de un gran actor de la minería metálica, como podría ser Rio Tinto o BHP Billiton, ambos con presencia en el país a través de iniciativas de cobre.

Dominga es una empresa de Andes Iron, controlada en un 75% de la familia Délano, 14% de la familia Garcés y 11% de los ejecutivos; pero con el fin de llevar el proyecto adelante los primeros podrían ceder el control, manteniéndose en la compañía y no vendiendo del todo su participación como se había pensado tras estallar el caso Penta.

“La manera en la que vamos a construir el financiamiento: obviamente que la Familia Délano quiere permanecer en el negocio, pero está absolutamente dispuesta a entregar parte de su equity para permitir la entrada de un actor internacional que va a valorizar la compañía. La intención es poder mantenerse sin controlar, o sea dejar de ser controlador”, explicó el presidente ejecutivo de Andes Iron, Iván Garrido.

Sin embargo, la idea inicial sería que entre los socios actuales se mantenga el control.

Y añadió: “No puedo decir por confidencialidad con quién estamos, pero estamos hablando con cinco conglomerados grandes, interesantes, y lo más probable es que vamos a abrir (el proceso) para tensionar la valorización de Andes Iron”.

De momento, la empresa está iniciando el proceso de due diligence, pero no descarta como opción también apostar por una apertura a bolsa internacional una vez que la empresa esté en marcha.

En paralelo, la empresa está trabajando en concretar el proyecto, para lo cual están conversando con traders para la confirmación de la demanda y los niveles de premios del hierro a producir. Estos también, indica Garrido, han mostrado interés de formar parte de la propiedad.

“Estamos avanzando en tres líneas: en ingeniería estamos en la optimización, donde la idea es bajar los costos para hacerlo más competitivos, el permiso ambiental esperamos a fines de año tener luz verde, es decir, tener una resolución de calificación ambiental (RCA), y en financiamiento también estamos avanzando”.

El proyecto

Dominga, que espera iniciar su construcción en 2017, no entrará en un buen momento para el mercado, que ha visto caer el precio del hierro sobre 50% en los últimos tres años. Sin embargo, desde la administración no están preocupados ya que la calidad del mineral les permite tener un premio en relación con sus competidores, al ser magnetita y menores impurezas.

La iniciativa es el primer proyecto en la región en usar 100% de agua de mar para sus operaciones y proyecta una inversión de US$2.000 millones; cifra ajustada por la baja de boom minero, ya que en un principio proyectaba unos US$500 millones más.

Una vez que opera a su máxima capacidad, producirá unos 12 millones de toneladas al año y 150 mil toneladas de concentrado de cobre.

Dominga entregará hasta US$4 millones a las comunidades

Un proceso diferente de asociatividad con la comunidad adyacente al proyecto de hierro, busca instaurar Dominga.

Mirando la experiencia internacional, y con la ayuda de Valor Minero, Dominga busca plantear un modelo que permita “crear valor compartido”. En concreto, se busca que la comunidad obtenga parte de los beneficios del proyecto a través de una sociedad que gestione los recursos a la comunidad; capitales que variarán según el precio internacional del hierro.

El piso sería de US$2 millones anuales, si el precio del hierro se encuentra en o bajo US$50/tonelada, mientras que el techo sería de unos US$4 millones.

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