Advierten serios perjuicios por nuevas regulaciones para la salmonicultura

El gerente de Farming de Salmones Magallanes, Oscar Garay, dio a conocer su opinión sobre los cambios recién instaurados en un sector que busca recuperar su competitividad. Fuente: Aqua.cl, 14 de noviembre de 2016.


A fines de agosto se publicó en el Diario Oficial una nueva modificación al Reglamento Sanitario (RESA) de la salmonicultura, en la cual se establece que las empresas podrán poner en descanso sus concesiones sólo por un período productivo –que duran alrededor de dos años–. De ese modo, las compañías que mantengan concesiones por un período indefinido sin operar correrán el riesgo de que estas puedan ser caducadas.

A este cambio, se sumaron las nuevas regulaciones anunciadas las últimas semanas en torno a la disposición de las mortalidades masivas en casos de emergencia, como son los blooms de algas. El pasado 8 de noviembre, autoridades del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), la autoridad marítima y la Intendencia Regional de Los Lagos destacaron que la normativa lanzada a mediados de octubre da como plazo máximo cuatro días para retirar toda la mortalidad ante eventos de Floraciones Algales Nocivas (FANs).

Estas nuevas modificaciones han generado cierta preocupación en algunos salmonicultores, pues se cree que, en el primer caso, se fomentará el uso masivo de las concesiones, mientras que, en el segundo caso, asociado a las mortalidades, existe temor por no poder cumplir con las rigurosas exigencias. Es el caso del gerente de Farming de Salmones Magallanes, Oscar Garay, quien da a conocer su opinión sobre estos cambios recién instaurados en un sector que busca recuperar su competitividad.

¿Cuáles son los mayores perjuicios que trae el nuevo sistema de caducidades para los salmonicultores? ¿Los que tienen más concesiones serían los más afectados?

Esta situación fuerza a las empresas a tener que usar sus concesiones en forma masiva por el riesgo de perderlas. Eso atenta, precisamente, contra un uso racional de las concesiones y contra la idea de no sobrecargar áreas y de no crecer descontroladamente o en forma importante. También se contrapone con el reglamento de densidades, el que apunta al sentido contrario, que es el de no crecer o incluso decrecer en aquellos barrios que han tenido un mal desempeño sanitario. Esto último me parece muy bien, más allá de que no estoy de acuerdo en los límites de crecimiento máximo estipulados para los centros que tengan un buen desempeño sanitario. En suma, considero que esta medida afecta a todos, a los que tienen pocas y muchas concesiones. Obviamente que para los que tienen más el impacto será mayor.

¿Esto tiene implicancias también para los salmonicultores que mantienen concesiones en Magallanes?

En Magallanes, al igual que en las otras regiones,  las empresas no utilizan todas las concesiones al mismo tiempo, pero con el agravante que los ciclos productivos son más largos que en las otras regiones. La mayor parte de los ciclos son de 33 +3, vale decir tres años.

Entendemos el trasfondo de esta medida, en el sentido de que hay concesiones que no se utilizan desde hace años porque no cumplen con los requerimientos de área y/o de profundidades, vale decir, no tienen uso potencial. Seguramente la autoridad busca arreglar esto, pero lo concreto es que con esta medida afectan a todas las concesiones. Además, el daño de que existan espacios que no se ocupen es nulo.

También hay que recordar que hay concesiones que están en corredores sanitarios y no se usan esperando ser relocalizadas, pero las relocalizaciones tampoco se han podido realizar. Esta medida impele a tener que utilizarlas para evitar que caduquen antes que se pueda, efectivamente, llevar a cabo la reubicación de las mismas, lo que está en mano de las autoridades.

En cuanto a las mortalidades masivas, hay quienes plantean que las nuevas disposiciones son impracticables, ¿porqué?

Es muy difícil por términos logísticos, fundamentalmente, dependiendo, por supuesto, de la situación particular de cada centro de cultivo y su ubicación. Hay centros que están a muchas horas de navegación desde el puerto más cercano. En Magallanes, por ejemplo, existe un centro que está a casi 40 horas de navegación desde el puerto más cercano. Por otra parte, hay sectores donde un barco de gran tamaño no puede ingresar y por lo tanto toda la extracción debería hacerse con barcazas y wellboats más pequeños, lo que hace prácticamente imposible poder retirar toda la mortalidad en las horas que están exigiendo.

En el caso particular de Magallanes, la gente que no conoce la región piensa que Punta Arenas está cerca de todas las áreas en donde se cultivan peces, pero la realidad es que el área es muy grande y no existe conexión en línea recta por mar desde la capital regional a zonas como Puerto Natales, por ejemplo. Lo peor de todo es que no existen barcos en la región en condiciones o con las capacidades para poder hacer esto. Lo más cercano es Puerto Montt que está a cinco días de navegación, lo que se puede extender al doble dependiendo de las condiciones climáticas. La única forma de poder cumplir sería teniendo barcos (incluso uno no sería suficiente) estacionados en cada área, atentos a cualquier cosa; pero eso implicaría costos imposibles de asumir.

¿Hay sitios o regiones donde sería más difícil aún cumplir con las nuevas disposiciones sobre mortalidades masivas? ¿Cuáles?

Fundamentalmente las regiones de Aysén y de Magallanes, pero también podrían haber problemas en la Región de los Lagos, dependiendo de cuán grande o masivo sea el evento de mortalidad, ya que los barcos tendrían que ir y volver ante un evento de esta naturaleza y eso podría tomar varios días.

¿Cuál sería para ustedes una norma o un plazo razonable para cumplir?

Creo que lo más importante es avisar a las autoridades en cuanto una situación así ocurra y que las medidas de extracción o el plan de acción se ejecute inmediatamente. Eso es lo importante, la celeridad en el inicio de las acciones.

Nuestra empresa hace dos años atrás vivió una situación como el bloom registrado en Puerto Montt este año. Perdimos casi un millón de peces y algo menos de 2.500 toneladas. Dimos rápido aviso a las autoridades, sin saber todavía en qué iba a terminar. Habían un par de wellboats en la zona dejando smolt,los cuales los pusimos en acción para cargar mortalidad en cuanto descargaron los peces pequeños. También mandamos a pedir más barcos a Puerto Montt, sin tener claro si los íbamos a necesitar. En las primeras 24 horas extrajimos mortalidad con bins, con bateas para redes y con lo que teníamos a mano, mientras llegaban los barcos y continuaban muriendo los peces, lo que aconteció en unos pocos días. Finalmente, actuando con rapidez y en coordinación directa con Sernapesca y la Armada, nos demoramos tres semanas en extraer toda la mortalidad, la cual se envió a Puerto Montt a plantas reductoras y también a vertederos autorizados. No se dispuso ni un solo kilo en el mar o en otro lugar que no fuesen los autorizados y supervisados. Recibimos felicitaciones de las propias autoridades regionales y nacionales, pero lo hicimos en tres semanas, sin escatimar en ningún gasto para poder hacerlo.

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