Una red de monitoreo de 52 puntos supervisa desempeño ambiental de Central Santa María

Para cumplir la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) y la normativa de emisiones para centrales termoeléctricas, Colbún, que opera desde 2012, recurre a entidades independientes y certificadas. Fuente: El Sur de Concepción, 13 de noviembre de 2016.


Un total de 52 puntos de medición comprende la red implementada por central Santa María para monitorear los 365 días del año su desempeño ambiental en materia de emisiones, calidad del aire, agua y ruido. Esta red genera anualmente millones de datos, los que son reportados a la autoridad ambiental por entidades independientes y certificadas para realizar este trabajo.

Esta red de monitoreo responde a los nuevos estándares que ha generado el desarrollo industrial del país, el fortalecimiento de la institucionalidad pública y la propia “vigilancia” ciudadana.

Al igual que a muchas industrias, estos estándares han significado un desafío cada vez más exigente para las generadoras eléctricas, como es el caso de la central Santa María I de Colbún, ubicada en Coronel.

Los principales impactos asociados a sus operaciones se han aglutinado en cuatro grupos: emisiones atmosféricas, temperatura del agua de mar, ruido y tratamiento de cenizas. En el caso del primer grupo, la industria incluso tiene una nueva normativa desde 2011 bajo la cual regirse, la que adopta los estándares europeos (Decreto Supremo N°13). Para cumplir con obligaciones y expectativas, la empresa ha desplegado un trabajo multidisciplinario con una red de órganos externos que velan porque Santa María cumpla las normas por cada tipo de impacto asociado a su generación a carbón.

Proterm, Ruido Ambiental, Serpram, la Universidad de Concepción, SGS y Cesmec tienen en común ser entidades que trabajan de manera independiente y con monitoreos periódicos a los que cualquier ciudadano puede acceder. Cada una con una misión específica, reportable y transparente.

Cualidades que valora el gerente de centrales Térmicas del Sur de Colbún, Daniel Laghezza: “Este trabajo nos deja bien tranquilos en dos aspectos. El primero, porque estas empresas tienen la experticia necesaria para hacer la tarea específica. Seguramente mucho mejor a que si nosotros lo intentáramos hacer por nuestra cuenta. Y por otro lado, ese profesionalismo se ve también fortalecido porque se trata de un tercero validador, autorizado por la autoridad ambiental”.

►CALIDAD DEL AIRE: ESTACIONES DE MONITOREO INDEPENDIENTES

Para controlar la calidad del aire respirable en diversos lugares de Coronel se cuenta con Estaciones de Monitoreo. Estas miden concentraciones como material particulado de 2.5 o 10 micrones, dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno.

Con estos valores se puede ver la variación de los parámetros y se pueden hacer comparaciones con los valores límites establecidos. Cabe aclarar que estas estaciones miden la calidad del aire en su lugar de asentamiento, el cual está influido por todos los actores que pueden hacer que varíe y se vea en ese lugar. Colbún no posee estaciones propias, sino que son de terceros, pero sí está obligada a financiar su operación. En el caso de Santa María, esta labor le fue
asignada a la empresa Serpram -certificada ante el Ministerio de Medio Ambiente para esta labor-, la cual administra las estaciones de Coronel Norte, Sur y la de Calabozo. Estas ubicaciones fueron asignadas a Colbún por ser representativas de las zonas de influencia de las operaciones de la central, a pesar que sus mediciones están influenciadas por otros actores que pueden también aportar.

“La empresa costea el arriendo del sitio donde se emplaza la estación, y es Serpram quien dispone de los equipos necesarios para recoger datos, administra la estación y reporta la información al Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire (Sinca)”, explica Laghezza.

►EMISIONES DE RUIDO

El ruido que puedan generar las operaciones de la central es otro factor determinante. En el caso de Santa María, a la central la regula el Decreto Supremo n°38 del Ministerio de Ambiente, con normas de emisiones de ruido para día y noche, dependiendo de dónde se ubica el receptor más cercano a la fuente emisora.

En el caso de Santa María, esto está definido por la zona 3 del plano regulador. De esta manera, de o7.00 de la mañana hasta las 21.00 horas, el límite es de 65 decibeles ‘A’. En tanto, desde las 21.0o horas a las o7.00 de mañana, el margen se reduce a 50 decibeles ‘A’.

Colbún debe reportar a la autoridad ambiental de manera semestral los monitoreos de ruido. No obstante, la compañía opta por hacerlo mensualmente, tarea realizada a través de la empresa Ruido Ambiental. Cuando se toman mediciones con la frecuencia indicada en la RCA se notifica a la autoridad competente para que esta pueda fiscalizar si lo cree necesario. En Coronel se definieron ro puntos de monitoreo de ruido en base a la ubicación de la central, ubicado el más próximo a 422 metros, y el más lejano a 678 metros. Al más cercano se le utiliza como principal referencia, pues es el más próximo a la planta desde la zona residencial. También existe un sonómetro en la portería de la planta, que mide en línea los niveles de ruido.

►EL PRIMER SISTEMA DE MONITOREO CONTINUO DE EMISIONES

Este sistema, conocido como CEMS por sus siglas en inglés, fue el primer sistema de medición de su tipo en Chile certificado por la autoridad ambiental para medir en tiempo real en una central termoelectrica las emisiones de material particulado, óxidos de nitrógeno y dióxidos de azufre principalmente (también mide otros parámetros como CO, CO2, flujo de gases, entre otros).

Sus datos en línea permiten cerciorarse que las emisiones de la chimenea de Santa María están dentro de los valores permitidos. Esto, gracias al trabajo de los equipos de abatimiento de emisiones, como son el desulfurizador y el precipitador electroestático. Este último retiene sobre el 99,9% de las emisiones atmosféricas de la central.

Cada cierto tiempo, estos equipos requieren ser calibrados por un órgano externo autorizado por la autoridad ambiental. Dicha tarea recae en la empresa Proterm, que realiza esta labor con la frecuencia que establece el Decreto Supremo n°13 para asegurarse de esta manera que los equipos arrojen datos de monitoreo fidedignos.

Daniel Laghezza aclara que Proterm, como empresa experta en medición de emisiones, pertenece a una lista del Ministerio de Medio Ambiente que la faculta para este trabajo. “Tras cada calibración presentan un informe a la autoridad, cuyos datos están en línea en la página de Colbún”, afirma.

►TEMPERATURA DE LA BAHÍA DE CORONEL

Para hacer funcionar su sistema de enfriamiento, Santa María utiliza algo menos de 45 mil metros cúbicos de agua por hora de la Bahía de Coronel. Esto, mediante un sifón de captación que dispone de diez filtros de malla cilíndrica que impiden el paso de biomasa al sistema. El agua, tras ser utilizada en el proceso de enfriamiento, debe ser devuelta a una temperatura que no supere en 10º a la que tenía el agua al entrar al sistema. Además, en el Estudio de Impacto Ambiental de Santa Mana se calculó que la temperatura del agua de mar subiría 1,5° C a 200 metros del punto de descarga. En la práctica, a 30 metros la variacion no ha superado los 0.9°, por lo que a 200 metros la variación de temperatura es nula.

Saber que esto se ha cumplido ha sido posible gracias al monitoreo del equipo de la Universidad de Concepción liderado por el Doctor en Ecología y Biólogo Marino, Eduardo Hernández. Se han utilizado desde 2010 sensores electrónicos llamados ‘Data loggers’, los cuales inmersos en el agua se calibran para que recojan periódicamente datos sobre la temperatura de la bahía. Desplegados por la bahía hay 38 de estos sensores.

A diferencia de los otros casos, este se trata de un monitoreo voluntario por parte de la empresa a modo de tener una línea de base sobre la temperatura de este ecosistema marino, considerando que más actividades económicas conviven en él y que por ende no se pueden determinar con exactitud causa-efecto los impactos de cada una.

“Cada cierto tiempo, descargamos la información de estos sensores y construimos una serie de tiempos, lo que permite determinar si el perfil de temperatura de la bahía sigue las variaciones normales entre el invierno y el verano”, explica Hernández.

“Esto claramente se ha cumplido”, sostiene Daniel Laghezza, explicando que dicho perfil se mantiene prácticamente igual antes y después del comienzo de las operaciones de Santa María I. Adicionalmente, la UdeC tiene monitoreada la Bahía de San Vicente y si se compara el perfil de temperaturas de esta con el de la de Coronel, se puede observar que prácticamente no hay variaciones. “Cabe aclarar que en la Bahía de San Vicente no hay generación termoeléctrica. Todo lo anterior demuestra que la central Santa María 1 no ha producido impactos de aumento de temperatura en la Bahía de Coronel”, concluye Laghezza.

►MANEJO DE CENIZAS: CADA VEZ RECICLANDO MÁS

Otra de las externalidades que deja la generación a carbón son las cenizas. En el caso de Colbún, desde su entrada en operaciones en 2012, cuenta con un centro de acopio de cenizas a 13 km de la central, en el camino a Patagual, lejos de zonas habitadas. La ceniza no es un residuo peligroso, lo cual es obligatorio demostrar cada año mediante análisis normados. Estos análisis son llevados a cabo por Cesmec, empresa autorizada por la autoridad ambiental.

Además, se realizan análisis de aguas subterráneas regularmente, para asegurar la estanqueidad del depósito.

El control de los parámetros químicos que se hace sobre las napas subterráneas aguas arriba y aguas abajo del sitio, es llevado a cabo por SGS, laboratorio independiente y autorizado también por la autoridad ambiental.

Desde 2014 1a empresa comenzó a reciclar buena parte de su ceniza como materia prima para empresas sementeras. De esta manera, en el tercer año de operaciones de la central ya se habían reutilizado el 69% de las cenizas, disminuyendo considerablemente la cantidad dispuesta en el mencionado acopio.

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