El conflicto siempre latente entre vecinos y municipios por la tala de árboles

Seis zonas emblemáticas de Rancagua serán intervenidas con el recambio y tala de sus arboles, en el marco de un ambicioso plan que busca convertir la ciudad ‘en un pulmón verde’. La medida ha generado molestia entre algunos rancagüinos. Fuente: Lignum.cl, El Rancaguino, 20 de diciembre de 2016.


Patricia Segura es una vecina más de la capital regional. Residente del emblemático barrio ubicado en la calle Bombero Villalobos, fue testigo hace unos meses de la tala de 87 árboles que formaban parte de su entorno diario. El arranque de estos árboles estuvo enmarcado en un ambicioso plan del municipio rancagüino que busca mejorar la arborización urbana, interviniendo con tala y replantación de especies en zonas como Alameda, Barrio El Tenis, Avenida Koke y San Martin.

La pérdida de casi un centenar de árboles en su barrio, significaron para Patricia y sus vecinos una situación chocante, ya que explica que fue sin previo aviso, y sin que la comunidad fuese consultada . ‘Este es un patrimonio verde que ha tardado mucho en consolidarse; estos árboles son producto de la visión de vecinos y autoridades anteriores quienes pensaron que nuestra ciudad fuera un lugar con árboles frondosos, que ayudaran a mitigar la radiación, dándonos un medio ambiente más limpio. Acá se está invirtiendo mucho dinero en cortar árboles que están sanos, y se podría incluir esos recursos para educar a la gente, muchas veces se privilegia los objetos por sobre un árbol, si un árbol interfiere en el cableado eléctrico la medida inmediata es cortar el árbol sin pensar en el daño que se produce’, aseguró.

Tras el impacto de esta situación, Patricia Segura junto a una treintena de vecinos organizaron el movimiento Agrupación Bosques Urbanos para Rancagua, el cual busca proteger el patrimonio forestal de la comuna. Su primera acción fue solicitar vía Transparencia más detalles del plan de reforestación rancagüino: ‘ este es un proyecto muy amplio que contempla cortar la gran mayoría de los árboles de gran altura de toda la ciudad, de todas las avenidas y calles, y la preocupación es porque la municipalidad informa que se quiere hacer de Rancagua un gran pulmón verde, entonces no hay lógica en sacar árboles grandes que están sanos, frondosos y en su reemplazo plantar árboles pequeños, que se demoran en crecer y requieren un gasto importante de agua’.

Por su parte el municipio rancagüino subraya la importancia de este plan de arborización que desde su punto de vista es una de las obras más importantes para la ciudad en la última década. Según Claudia Quintanilla, encargada del programa, el proyecto espera consolidar un gran pulmón verde en toda la ciudad, replantando nuevos árboles y extrayendo los que se encuentran con daño sanitario . ‘De esta forma aseguramos mantener en perfectas condiciones todo el arbolado urbano y que sea un real aporte para la ciudad’.

Por estos días el municipio ejecuta la posible tala de 272 Árboles en el eje Alameda, entre Santa María y la Ruta 5 Sur, mientras la Agrupación Bosques Urbanos para Rancagua, que ya tiene personalidad jurídica, solicitará al alcalde Eduardo Soto una audiencia para que la primera autoridad municipal escuche sus inquietudes, en lo que aseguran será la primera medida de este movimiento para defender los árboles patrimoniales de la comuna.

NO EXISTEN PROTOCOLOS PARA ARBORIZACIÓN URBANA

Daniel Green es ingeniero Forestal de la Universidad de Chile, miembro del Colegio de Ingenieros Forestales y buena parte de su trabajo lo ha dedicado a la arborización urbana en Chile. Consultado acerca de cuáles son los protocolos o estándares en que se basan las municipalidades chilenas para decidir cuál árbol puede seguir en pie y cuál no, la respuesta es clara : ‘No existe un protocolo o criterio estandarizado en cuanto a arborización urbana, ni en materia de selección de especies, ni en tipología de árboles para cada situación de la ciudad. En Chile cada municipio se rige – en el mejor de los casos – de acuerdo a ordenanzas locales, pero mayoritariamente prima el criterio discrecional del encargado de áreas verdes, aseo y ornato, que no necesariamente es un criterio profesional’.

En cuanto al arranque de árboles en las zonas más emblemáticas de las comuna, Daniel Green enfatiza que ‘se dan dos situaciones: hay árboles añosos de especies poco idóneas, como los olmos o los arces. En dicho caso, es beneficiosos que se talen y se reemplacen, pues no son especies sustentables en el tiempo y por muy añosos que sean, son inadecuados para la zona central. Requieren 5 veces más agua que la que llueve y eso implica que su mantenimiento es inviable. Distinto es el caso de los árboles añosos que podrían catalogarse como singulares o ‘patrimoniales’.

En esta categoría caen algunos gomeros gigantes, pimientos, quillayes, palmeras, ceibos, magnolios, moreras, que efectivamente tienen un buen estado de desarrollo, no están en el límite de su subsistencia, aportan al paisaje o identidad de un barrio, forman parte de la historia, las costumbres y los apegos culturales. Estos árboles debieran estar protegidos, mediante ordenanzas municipales y decretos a nivel regional. Pero eso no ocurre. En Colombia, Argentina, Francia, Estados Unidos y España existen ejemplos de identificación y protección de los árboles singulares o patrimoniales; quedan marcados con una placa con un código de barras, que permite registrar su estado y monitorearlo a través del tiempo. No se pueden cortar y en caso de necesidad ineludible, la compensación debe ser muy alta’.

Así también, el profesional explica que los mayores errores se producen al replantar ya que la elección de especies es completamente desinformada. ‘Se escogen (los árboles) sobre la base de criterios estéticos y no funcionales ni ambientales. Se prefieren especies del hemisferio norte, donde los factores o condiciones ambientales son muy diferentes a los de las ciudades de Chile. Los paisajistas no están suficientemente bien preparados en ecofisiología vegetal ni comprenden las relaciones suelo-agua-planta. Tampoco están integrando las proyecciones de cambio climático en sus decisiones. Escogen lo que a ellos les gustaría tener en sus jardines particulares o parcelas de agrado, pero no están pensando en la ciudad y sus miles de habitantes’.

En resumen, el Ingeniero Forestal destaca la necesidad de implementar profesionalmente los planes de arborización urbana de los municipios: ‘La zona central de Chile, y cada vez más hacia el sur, tienen deficiencias hídricas crecentes. Somos un país cada vez más árido y la gente no lo quiere asumir. Se siguen plantando especies de zonas templadas lluviosas. Nosotros tenemos que apuntar hacia la sustentabilidad y adaptabilidad de las especies’, sentencia.

San Fernando: la triste historia de un viejo árbol

La población San Martin de San Fernando está ubicada a un costado de la línea férrea. Es uno de los barrios más antiguos de la comuna, asentada en los terrenos de los que alguna vez fue el Fundo Schnneider, el que fue vendido por sus dueños para que allí se instalara uno de los primeros barrios obreros de esa ciudad. Una de las pocas herencias que los vecinos conservaban con orgullo, era un añoso pino azul, de 47 metros y varios cientos de años a cuestas, un símbolo de la comunidad que fue arrancado en el invierno y cuyos restos hoy pululan en manos de diversas personas y hasta son comercializados en la ciudad.

‘Ese árbol pertenecía al parque de la casa patronal – cuenta Roberto Duran, vecino de la población San Martin-. Era muy representativo porque se veía desde la carretera y uno sabía que al verlo ahí estaba su población. Un día sin avisar llegaron a cortarlo; los vecinos que estuvimos presentes llorábamos no solo de pena sino también de impotencia porque era parte de nuestras vidas. Del municipio y de Conaf dijeron que el árbol estaba enfermo y por eso lo cortaron’. Alfonso Díaz, vecino quien posee las fotos testimoniales de la tala del viejo pino indica que aun le cuesta superar ese momento: ‘ Ese árbol tenia más de 150 años por lo menos, yo crecí viéndolo, lo cortaron en varios pedazos, y algunos trozos los tallaron en la Plaza de Armas y dijeron que esa figuras las donarían para el espacio que quedó donde originalmente estaba el árbol’.

Felipe Sandoval , es jefe del Departamento de Fomento Forestal de Conaf O’Higgins. Explica que son pocas las veces en que los municipios solicitan a Conaf su opinión antes de cortar un árbol, y en este contexto recuerda lo sucedido con San Fernando, donde admite que hubo un error al no haber socializado con el vecindario la tala de un árbol emblemático: ‘ Un ejemplo es lo que pasó en San Fernando, no recuerdo el lugar exacto en que se sacó un árbol muy antiguo, que Conaf le recomendó al municipio en su minuto. Allí hubo un error de Conaf, porque en general lo que hacemos es hablar con los vecinos sobre el proyecto, y el municipio tampoco preguntó, llegó y cortó el árbol, fue una decisión conjunta, pero faltó hablar con la gente y explicarles. La información que se maneja es que el árbol estaba podrido y podría haber generado un accidente importante. Por eso se recomendó cortarlo, pero la gente se molestó’.

Sandoval indica que en 2017 Conaf realizará un taller con representantes de las 33 comunas con tal de escuchar sus preocupaciones en torno a este tema, y en este marco abordar el aspecto social que trae consigo el arranque de árboles, que a pesar de estar en mal estado, tienen un valor sentimental importante para las comunidades : ‘Si se va a cortar uno o una cuadra de árboles viejos debe entregarse esa información a los vecinos. Lo que podemos hacer como Conaf es recomendar cambiar un árbol cuando esta viejo o podrido, pero quien toma la decisión de hacer efectivo el cambio es del municipio. Generalmente los municipios son independientes, muy pocas veces nos preguntan al respecto, en general es decisión de ellos, pero estos proyectos deben ser trabajados con la comunidad y ese no es un trabajo que podamos hacer como Conaf, pero que sí deben hacer los municipios’, concluye.
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