Experto advierte que Chile no debe esperar a que haya un desastre para enfrentar la crisis del agua

En el marco de este evento científico en Coquimbo, se dio a conocer un revolucionario proyecto de cooperación con Holanda, específicamente en la cuenca del río Elqui, un plan piloto que podría espantar el fantasma de la sequía en la región. Fuente: Elmostrador.cl, 12 de enero de 2017.


La crisis mundial del agua en el marco del cambio climático, ya sea por escasez o exceso, es una tema que no podía estar ausente en el Congreso del Futuro, un encuentro de científicos e intelectuales que se desarrolla durante esta semana en la capital y regiones.

Ya en la inauguración del evento, el senador Guido Girardi, presidente de la Comisión del Futuro, que organizó el evento junto al gobierno y la Academia de Ciencias, destacó que nuestro país está en una posición privilegiada, ya que posee una de las últimas reservas de agua dulce del planeta, en la Patagonia.

Esto no excluye que otras regiones sufran una severa escasez, como ocurre en la región de Valparaíso, donde las comunidades de Petorca, Cabildo y La Ligua se han enfrentado desde hace años con empresas agrícolas y mineras por la falta del recurso hídrico.

Ahora, gracias a un convenio entre el Deltares Institute de Holanda y el Ministerio de Obras Públicas, se pretende aplicar un plan piloto en la zona, con el fin de lograr una mejor distribución del recurso para todos. Holanda, por su escaso territorio y cercanía al mar, tiene gran experiencia en el manejo del agua. Históricamente ha sufrido inundaciones y ha debido ganar terreno al mar.

Para el Congreso del Futuro, este país envió a uno de sus expertos en el tema, Henk Ovink, eminencia mundial en ingeniería hidráulica y gestión de recursos hídricos. Además de colaborar con su gobierno y Naciones Unidas, fue asesor del presidente Barack Obama para las labores de reconstrucción tras el paso del huracán Sandy. Este miércoles, Ovink participó en el panel ‘Agua, un tesoro mal cuidado’, en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional, y luego conversó con El Mostrador C+Ciudad.

“La crisis del agua es severa en todo el mundo”, advierte de entrada, cifras en mano: un 90% de los desastres del mundo están vinculados con el agua, un 40% de la población mundial se verá afectado por la escasez o el exceso de agua, un 15% de las economías son consumidas por desastres de agua, y un 50% de los acuíferos están en un estado crítico.

“Podríamos decir que la situación del agua es crítica, y al mismo tiempo no lo enfrentamos, no lo entendemos, hay una falta de conciencia, hay falta de gobernanza y manejo del agua, hay falta de conocimiento, información y visión”, explica. “No se avalúa correctamente el agua, aunque podemos mejorar las cosas. Hoy el agua es una gran crisis, el cambio climático nos ha dado duro a través del agua, por exceso o escasez. Su impacto llega a través del agua. Causa guerras y desesperación y muerte en todo el mundo, pero podemos cambiar ese paradigma y transformar la crisis en una oportunidad”.
Desafío patagónico

¿Cómo debe lidiar Chile con este tema, por ejemplo, en relación a las reservas de la Patagonia?

“La primera cosa es mantenerlas allí”, responde. “No piensen en soluciones locas de ingeniería, construyendo acueductos desde el sur hacia el norte. No es una buena idea. Solucionen vuestros problemas de agua de forma regional”.

Para él, cada región tiene sus bienes y desafíos. “No van a solucionar los problemas de agua del norte con un poco más de agua en el sur. El sur está bajo estrés y presión por el cambio climático, y creo que la falta de manejo del agua en todo el país, a escala regional, disminuye vuestra capacidad de lidiar correctamente con el agua. Por eso debe haber un gobierno central que trate el agua como una prioridad y diga que hay que hay que cambiar la manera de manejo del agua, de regularla, de avaluarla, de validarla”.

Para Ovink, también es necesario anticiparse y no esperar una crisis para actuar. “Una crisis no es algo divertido y puede llevar a una comunidad hacia el desastre. Cuando pierdes tu casa, a tu familia, a tus amigos, en un desastre”.

Y si bien la respuesta natural cuando ocurren estas cosas es volver a la situación previa, Ovink advierte que eso no es realista. “Cuando dicen que la crisis es la única forma de cambiar, yo entiendo que hay que capitalizar esa crisis, pero si ésa es la única forma de cambiar el mundo, no es suficiente”, alerta.

“Yo trabajé para el presidente Obama tras en huracán Sandy, que mostró las vulnerabilidades de las regiones, su interdependencia, pero también sus oportunidades. Hicimos un profundo estudio con centenares de organizaciones, con institutos, con empresas, con comunidades, con el gobierno, para comprender esta complejidad y hallar caminos hacia adelante. Las crisis a veces ayudan a develar los problemas, pero también traen mucha desesperación, por lo cual no deberían ser la única manera para cambiar. Cuando se trata de agua, y lo hablamos en el panel, priorizar es una opción. Pueden convertir el agua en una prioridad y comenzar a actuar al respecto”, dice.

El caso Coquimbo

Por todo esto, la cooperación de Chile y Holanda en Coquimbo le parece una buena idea.

“Chile y Holanda han comenzado a trabajar juntos porque debemos cooperar en todo el mundo para enfrentar la crisis del agua”, opina. “Chile es un país con un montón de oportunidades, no está atrás, sino al frente en este tema, pero debe tomar velocidad”.

En su opinión, la apuesta es invertir en un “diálogo de agua”, pero no sólo entre los países, sino dentro de las comunidades, con la academia, las empresas y el gobierno, para incrementar la conciencia y comprensión y debatir qué hacer al respecto, “con el manejo del agua, para reducir su uso, para reutilizarla, para incrementar la resilencia en sus costas, en sus ríos y ciudades, y al mismo tiempo, con la minería y la agricultura, pensar en un enfoque más circular en la manera en que usan el agua”.

Destacó los esfuerzos actuales de nuestro país por crear un Instituto del Agua, que no sólo reunirá a nivel nacional a los involucrados y mejorará la comprensión del problema, sino que terminará “con la fragmentación a nivel gubernamental”.

Ovink insiste en que no hay que quedarse en el papel, sino actuar en terreno. “Ése es el valor real: cometer errores, ser transparentes, aprender y no volver a equivocarse. Hay que tener programas pilotos en todo el país, que sean ejemplares. En el caso de Coquimbo, el enfoque está en el río Elqui, con todo lo que conlleva: contaminación, inundaciones, el tema económico, social, cultural, ambiental, en un enfoque sistémico”.

“Al río no le importan los límites comunales. Está ahí. Te puede cuidar si lo tratas bien, pero también tener un impacto desastroso. Este caso necesita tener la investigación, la información y también una nueva mirada para ver el manejo y la gobernanza, y también la ambición de tratar mejor con el agua. Podemos replicar esto en muchos otros lugares de Chile. Otros pilotos podrían ser costeros, en ciudades, mineros”.

Para Ovink, no hay atajos ni soluciones fáciles. “En todo el mundo se quiere una solución rápida para problemas complejos, pero esto obvía la comprensión del problema. No se puede arreglar así como así el cambio climático o la crisis del agua”.

“El tema del agua ha llegado para quedarse, debemos aprender a lidiar con eso, a trabajarlo, en tu gobierno, en tu empresa, en tu comunidad, en tu forma de sembrar, en tus minas, en tus puertos, en tus ciudades. La solución rápida es un enfoque equivocado y te dará soluciones erróneas. Obviamente es más duro investigar el tema de forma amplia, profunda, pero te entrega una multitud de soluciones, que están a todo nivel y escala. Todos podemos trabajar en ellas. Hay que asumir la responsabilidad, cada uno”.

Visita en terreno

En Coquimbo, uno de los involucrados será Hans Van Duijne, del Deltares Institute, una entidad especializada en el tema, que tiene un acuerdo de cooperación con el Ministerio de Obras Públicas de Chile.

Este jueves, Van Duijne viajará a Coquimbo para conversar con representantes del gobierno y las comunidades sobre un plan integral para el manejo de la cuenca, incluidas las aguas subterráneas y el tema de la calidad del agua. La idea sería aplicar luego esta metodología a otras cuencas.

Actualmente la Región de Coquimbo sufre de graves problemas de agua, especialmente la zona de La Ligua, Cabildo y Petorca, donde hay un enfrentamiento entre la comunidad y particulares por el recurso hídrico. El Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente (Modatima) solicitó en 2014 al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) una investigación, que concluyó que el problema no sólo era la sequía, sino a la sobreexplotación del vital elemento por parte de mineras y agrícolas, además de un fracaso de las políticas públicas, entre otros de la fiscalización.

El objetivo del proyecto entre Chile y Holanda es tener información de mejor calidad y aumentar la transparencia. Entre otros se eligió Coquimbo porque ya hay gran cantidad de informes sobre la situación. “El objetivo final es tener una mejor distribución del agua”, explica Van Duijine.

Marco Fajardo y Gabriel de Britto Ibrahim

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