Incendios forestales: oportunidad para hacer política pública a largo plazo

Incendios forestales: oportunidad para hacer política pública a largo plazo

Columna de Opinión de Javiera Valencia, Geógrafa y especialista área Cambio Climático de Fundación Terram. Fuente: Eldinamo.cl, 2 de febrero de 2017.

Es cierto que el fuego es un elemento más en la naturaleza, como lo es el agua, el aire, los bosques, etc., pero no cabe duda que estos incendios forestales han sido causados por intervención humana, intencional o accidental, solo resta esperar lo que determinen las investigaciones y aprender la lección de que se necesita invertir en prevención y educación sobre los riesgos de estos siniestros.

Resulta conmovedor ver la labor de cientos de brigadistas de CONAF, bomberos, voluntarios locales y de las brigadas de refuerzos internacionales que han arribado al país ante esta tragedia.

Sin embargo, se abre el espacio para reflexionar sobre lo bueno y lo malo de la institucionalidad vigente, el modelo de desarrollo en base a la extracción de recursos naturales, la capacidad de respuesta ante las emergencias, el escaso financiamiento de CONAF para llevar a cabo su labor, el cambio climático como elemento que debe ser considerado en el diseño de las políticas públicas y, que en este caso, ayuda a propagar el fuego. Y, por cierto, plantearnos cómo vamos a enfrentar lo que viene: la reconstrucción de las viviendas afectadas, la restauración y reforestación, entre otros aspectos. ¿Vamos a seguir haciendo lo mismo?

 

Se agradece ver en la opinión pública tanto cuestionamiento a las plantaciones forestales de pinos y eucaliptus, tema criticado hace años desde la academia, organizaciones -como la FAO- y el mundo ambiental.

En el ámbito forestal, Chile se quedó atrás. Con una visión de desarrollo instaurada en el año 1974 por medio del DL 701, hoy se visibiliza un conflicto que tiene larga data, no solo por potenciar el daño ecológico de sustitución del bosque nativo, sino también por la modificación del paisaje y el territorio, además de la migración campo-ciudad a la que se han visto obligados miles de familias afectadas por verse rodeadas de plantaciones. Si bien el DL 701 ya no bonifica desde el año 2012, muchas plantaciones forestales siguen ahí.

Es el modelo el incorrecto. Las plantaciones de monocultivos representan una visión a corto plazo que busca la extracción de recursos de la naturaleza, que no contempló entonces el factor de riesgo que implicaba sostener grandes extensiones forestales, ni lo que podía suceder en un escenario de cambio climático en la ecuación.

Hoy, la ola de calor, la sequía, degradación de las tierras, nula planificación predial en terrenos forestados y la cercanía de las plantaciones a centros poblados se conjuga perfectamente para que el combate a los incendios sea severamente complejo.

¿Qué se viene entonces? Una gran oportunidad de hacer las cosas mejor. Esperamos que la crisis ayudará a generar conciencia de lo que hoy como país necesitamos para no repetir los errores del pasado. En ese sentido, tenemos una deuda histórica con nuestro bosque nativo y un modelo de desarrollo basado en la explotación de la naturaleza. Asimismo, es destacable la labor de CONAF (con el precario financiamiento que posee) en el control y manejo del fuego, pero también en otras dimensiones de su trabajo, como son el mantenimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas o el Programa de Control de Amenazas y Restauración.

Es buena noticia saber que ya en la Política Forestal 2015-2035 un eje estratégico sea la Protección y Restauración del Patrimonio Forestal; también lo es la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales, que gira en torno a lo mismo.

Antes de esta tragedia ya se estaba pensando en reforestar con especies nativas, dado el daño que se hizo al bosque nativo y las consecuencias ecológicas que esto ha traído al territorio.

Los incendios seguirán ocurriendo, no sólo porque el cambio climático facilita su propagación ante la sequía, calor y degradación de las tierras, sino que también porque los incendios son un factor antrópico que está muy lejos de ser controlado a lo largo y ancho de nuestro país.

Es de esperar que las políticas plasmadas en estos documentos no sólo queden en un bonito libro, sino que tanto el Ministerio de Hacienda, el Parlamento, e incluso la Presidencia, tomen conciencia de que es necesario modificar la institucionalidad para CONAF (que deje de ser una corporación privada con fondos públicos) y pase a ser un Servicio Nacional Forestal, uno a la altura de las circunstancias ambientales que hoy gatillan emergencias, de la cuales, todos los chilenos nos lamentamos.

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