Todavía es tiempo de frenar la destrucción

Tenemos una oportunidad: no continuar destruyendo el territorio en que habitamos debería ser la prioridad. Editorial Equipo Terram


El 22 de abril se instauro como día de la Tierra en 1970. Este día fue promovido por el senador estadounidense Gaylord Nelson, después de una serie de movilizaciones que culminaron con la creación de la agencia de protección ambiental de EE.UU. Este es un día para crear conciencia común respecto de problemas como sobrepoblación, de contaminación, cambio climático, la importancia de la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones que son fundamentales para proteger sostener nuestra vida en el planeta.

Desde Fundación Terram queremos transmitir nuestra reflexión acerca del día de la Tierra. Por una parte consideramos urgente poder frenar los impactos negativos que generamos los seres humanos en el planeta, poniendo en riesgo nuestra propia sobrevivencia. Muchos de estos impactos están asociados a actividades extractivistas, que explotan y agotan los recursos naturales y que hoy nos tiene sumergidos en una crisis ambiental mundial.

Por otra parte nos enfrentamos a la problemática nacional, donde nos parece importante reflexionar sobre el modelo de desarrollo de Chile, que día a día extrae minerales, recursos marinos, fomenta la producción a través de monocultivos como paltas, uva, salmones o la industria forestal y fomenta la utilización de energía en base a combustibles fósiles altamente contaminantes y responsables de la producción de gases efecto invernadero. Nuestro país necesita revisar y sustituir el modelo primario exportador, por un modelo que entregue mejores condiciones de vida para las personas y ecosistemas, un modelo que sea más democrático -especialmente en cuanto a la generación y calidad de empleos- como también en generar políticas públicas que permitan respetar los límites de la naturaleza con actividades menos contaminantes y abusivas.

El mundo científico recalca la importancia de frenar el aumento de la temperatura planetaria hacia fines de siglo, la cual no debe aumentar en más de 1,5° grados, lo que significa dar un giro al modelo productivo y energético a nivel mundial. Si bien Chile es un pequeño país y por tanto no contribuye significativamente a crisis ambiental mundial, desde Fundación Terram pensamos, que tenemos una oportunidad: no continuar destruyendo el territorio en que habitamos debería ser la prioridad, podemos ser líderes en energías renovables, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, conservar Chile mar y tierra, inventar y potenciar economías locales, pues con ello elevaremos la calidad de vida de los que habitamos este maravilloso país.

Equipo Terram

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