Balance final de siniestros arroja 22 ecosistemas afectados en la zona central

Este análisis de Conaf se realizó en el contexto de la Comisión de Restauración que se creó en el Consejo de Política Forestal del Ministerio de Agricultura. Fuente: La Tercera, 12 de junio de 2017.


Según un balance realizado por Conaf para el Consejo de Política Forestal, que asesora al Ministro de Agricultura, 22 ecosistemas sensibles fueron afectados por los incendios del verano. De ellos, siete no están representados en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Snaspe).

El balance, publicado en el informe Análisis de la afectación y severidad de los incendios forestales, agrega que de los siete fuera del Snaspe, es decir, en áreas de privados, tres están en categoría de ‘peligro crítico’ y tres ‘en peligro’, según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Ver informe completo INFORME-AFECTACION-Y_SEVERIDAD-DE-INCENDIOS-FORESTALES-VERANO-2017-SOBRE-ECOSISTEMAS-VEGETACIONALES-CONAF

El ecosistema más afectado fue el bosque caducifolio mediterráneo costero del hualo o roble maulino (Nothofagus glauca) y del maquicillo (Azara petiolaris), clasificado en ‘peligro crítico’. Un total de 7.406 hectáreas de este ecosistema fueron afectadas de un total de 25.642, lo que representa un nivel de afectación de 28,8% del remanente de este ecosistema en su área de distribución (ver infografía).

Aarón Cavieres, director de Conaf, advierte que las cifras son una mala noticia, en particular porque el sistema de conservación chileno es muy fuerte en los extremos del país, pero no en la zona central. Aquí, el porcentaje de los ecosistemas cubierto por los sistemas de conservación en esta zona están entre el 0,5% y 1%, respecto de metas internacionales.

‘La cifra de referencia internacional, que es la meta del convenio de Biodiversidad Biológica, dice que de cada ecosistema deberíamos tener el 17% protegido’, dice Cavieres.

Por ello, desde la próxima temporada estos ecosistemas tendrán prioridad en un siniestro, es decir, la primera son las áreas con población, luego la vegetación del Snaspe, estos 22 ecosistemas y en último lugar los incendios rurales.

Como hay ecosistemas fuera del Snaspe, Conaf dice que se debe hacer un esfuerzo público-privado, porque las tierras en Chile central son muy caras. ‘En Santa Cruz hay un valiosa área donde la hectárea cuesta unos 25 millones de pesos’, señala Cavieres.

Este análisis de Conaf se realizó en el contexto de la Comisión de Restauración que se creó en el Consejo de Política Forestal del Ministerio de Agricultura. Paralelamente el Ministerio de Medio Ambiente (MMA) coordina otro Comité de Restauración, a cargo de Alejandra Figueroa, jefa de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del MMA, quien explica que en unas semanas lanzarán una licitación para un análisis del impacto de los incendios y qué pasará en las zonas tras las precipitaciones.

En cuanto a restauración inmediata, lo más próximo es el trabajo en la Quebrada de la Plata (Maipú) que se consumió en un 70%, además de la Fondos de Protección Ambiental (FPA) que se entregarán a zonas afectadas.

La ONG WWF integra este comité, pero no ven señales potentes de que se esté priorizando el tema. ‘Por ejemplo, ninguno de los comités (MMA y Agricultura) cuenta con un presupuesto’, advierte Rodrigo Catalán, director de Conservación de WWF Chile.

‘Junto a las diversas organizaciones que participan del comité, hemos pedido al ministro de Medio Ambiente que sume al comité de la Política Forestal y esperamos que el gobierno unifique ambas instancias, lo que aseguraría mejores resultados’, dice.

COMPLEJA COMBINACION

“Tenemos una compleja combinación. Pastos altos y material vegetal fino y seco”.

AARON CAVIERES Director de Conaf

“El combustible no quemado (…) puede generar un escenario de peligro”

Miguel Castillo U. de Chile

Carlos González Isla

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