Pese a la salida del Acuerdo de París, las empresas esperan pocos cambios

Las exigencias de los accionistas y del Estado ya han impulsado a las compañías a abordar el cambio climático. Fuente: Wall Street Journal, 5 de junio de 2017.


El retiro del gobierno de Trump del Acuerdo de París presagia un cambio decisivo en la política estadounidense con respecto al clima, pero una serie de líderes corporativos tendrán poco impacto inmediato en sus inversiones y estrategias.

El Presidente Donald Trump el jueves señaló que EE.UU. iniciará las negociaciones para volver a participar en el acuerdo o empezar uno nuevo en “términos que sean justos para EE.UU., sus empresas, sus trabajadores, su pueblo, sus contribuyentes”. Algunas mineras, entre ellas Murray Energy Corp., la mayor empresa de carbón en manos privadas, recibieron con agrado la decisión, y señalaron que las normas sobre el clima habrían amenazado los empleos y el crecimiento económico.

Sin embargo, una cantidad de corporaciones y jefes ejecutivos importantes expresaron su decepción ante la medida, entre ellas Dow Chemical Co. y Microsoft Corp. como también los jefes de Goldman Sachs Group Inc. y Google de Alphabet Inc. “La decisión de hoy es un revés para el medio ambiente y para la posición de liderazgo de EE.UU. en el mundo”, manifestó Lloyd Blankfein, jefe ejecutivo de Goldman, en el primer tuit que hace.

Efectos de la globalización

Varias compañías grandes anunciaron que no cambiarían de curso, y sus razones son diversas. Estas están respondiendo a las exigencias de los clientes y los accionistas de reducir las emisiones de gases de invernadero. Muchas operan en estados y países que están estableciendo normas climáticas y, por lo tanto, enfrentan presiones ajenas al gobierno estadounidense.

Las empresas están comprando gas natural y electricidad renovable que emiten menos contaminantes porque se están volviendo más económicos. Y muchas están haciendo inversiones de capital a largo plazo para reducir su huella de carbono con la mirada puesta en las próximas décadas, no en el ciclo actual de elecciones.

Exxon Mobile Corp., el mayor productor de petróleo de EE.UU., declaró que quiere una serie de normas consistentes y que está a favor de continuar en el Acuerdo de París. “Necesitamos un acuerdo como ese para abordar el desafío y el riesgo del cambio climático”, señaló el jefe ejecutivo Darren Woods en la reunión anual de la compañía el miércoles, donde el 62% de los accionistas votó a favor de una resolución según la cual se presione a Exxon para que comparta más información sobre cómo el cambio climático podría afectar su negocio.

General Electric Co. ha gastado miles de millones de dólares para hacer de las tecnologías que reducen el consumo de energía una parte central de su empresa. “Decepcionados con la decisión de hoy sobre el Acuerdo de París”, expresó el jefe ejecutivo de GE Jeffrey Immelt a través de Twitter el jueves. “El cambio climático es real. La industria ahora tiene que liderar y no depender del gobierno”.

Ford Motor Co. anunció que todavía estaba comprometido con las inversiones en tecnología para lograr que sus vehículos emitan menos dióxido de carbono, lo que incluye medidas a corto plazo para mejorar la eficiencia de los motores de combustión interna, y planes a más largo plazo para desarrollar celdas de combustible asequibles y baterías mejoradas para crear vehículos eléctricos que puedan tener mayor autonomía.

Gran parte de la industria automotriz está siguiendo un curso similar. Algunas compañías apoyan que se haya abandonado el acuerdo porque lo ven como una forma de dar un impulso a aquellas industrias que estaban oprimidas por las regulaciones ambientales. El propietario de Murray Energy, Robert Murray, ha apoyado firmemente a Trump. “Al actuar en conformidad con su promesa, el Presidente Trump está apoyando los valores inflexibles de EE.UU., salvando empleos en el área del carbón y promoviendo la electricidad segura de bajo costo para los estadounidenses y el resto del mundo”, declaró.

Peabody Energy Corp., productor de carbón de St. Louis, respaldó la decisión. “Creemos que el hecho de cumplir el acuerdo, sin cambios significativos, habría impactado considerablemente la economía de la nación, aumentado los costos de la electricidad y requerido que el sector energético dependiera de una energía menos diversa y más intermitente”, señaló la compañía.

Adam Green, analista de World Steel Dynamics, una firma consultora de la industria del acero, aseguró que la decisión de Trump no afectará de inmediato la industria, pero “levanta parte de la incertidumbre velada” sobre el costo de cumplir con las regulaciones futuras.

Emisiones de carbono

Las emisiones de carbono relacionadas con la energía en EE.UU. están en su nivel más bajo desde 1992, de acuerdo con estadísticas federales. Esto se debe principalmente a que el sistema de electricidad reemplazó una gran cantidad de energía en base a carbón por gas natural y renovables.

American Electric Power Co., una de las más grandes empresas de servicios públicos de EE.UU., ha ido desplazándose más hacia el gas, el viento y el sol porque esas medidas son populares entre los clientes y proporcionan una energía cada vez más económica, dijo el jefe ejecutivo Nick Akins. Y agregó que era un error que la nación se saliera del acuerdo.

Si bien muchas firmas dicen que no harán cambios sustanciales a raíz de la decisión, el cambio de política afectará los gastos importantes.

“Ejecutivos están tomando decisiones de miles de millones de dólares sobre activos que duran décadas. De repente inyectar una dosis de incertidumbre en el debate hace que los activos caros, lentos de formar, duraderos —como los nucleares— sean incluso más arriesgados”, manifestó Michael Webber, subdirector del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin. Las corporaciones están invirtiendo en energía de granjas solares y eólicas, un motor importante de la industria renovable estadounidense, en parte por que pueden cerrar contratos a largo plazo que aseguran estabilidad en los costos de energía, indican expertos. Hasta ahora en el transcurso de este año, las corporaciones han firmado acuerdos por menos de un gigawatt de energía solar y eólica, dejándola en posición de crecer más rápido que el año pasado.

“Esto es solo una decisión natural de negocios, sin considerar qué suceda”, precisó Lily Donge, directora de Business Revewables Center, entidad que estudia estos acuerdos.

Si bien las políticas tributarias federales apoyan el desarrollo solar y éolico, los mandatos a nivel de estado son igualmente importantes, y aquellas políticas continúan firmes o se están reforzando. California, por ejemplo, está empeñada en aumentar sus esfuerzos a favor de la energía de bajas emisiones y ha encargado a las empresas de servicios del estado que utilicen cantidades cada vez más grandes de energía renovable.

Con todo, las decisiones del gobierno de Trump sobre energía y emisiones, además del retiro del Acuerdo de París, probablemente significarán que las futuras reducciones en las emisiones de gases de invernadero se retrasarán.

Russell Gold y Lynn Cook

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