Los días contados de los combustibles fósiles

Prohibir la venta de vehículos a diesel y gasolina ya está en el cronograma mundial para combatir la contaminación medioambiental. Aquí, un repaso de las naciones que ya tienen el tema en agenda. Fuente: La Tercera, 18 de agosto de 2017.


Un estado de transición vive la movilidad global. La propulsión eléctrica junto a la intención de mejorar la calidad del aire a nivel mundial se han apoderado de los proyectos futuros, tanto en la estrategia de los fabricantes como en la hoja de ruta de diversos gobiernos.

Disminuir el impacto ambiental y promover el uso de energías limpias para la movilización son algunos de los objetivos que se han impuesto las naciones, afectando de forma decisiva el transporte como lo conocemos. ¿Cómo? Prohibiendo la venta de vehículos diésel y a gasolina.

Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros, recibieron a principios de año una advertencia por parte de la Comisión Europea por su incumplimiento en reducir los límites de contaminación del aire con dióxido de nitrógeno. Ante esta situación, las naciones han tomado cartas en el asunto y la renovación del parque automotriz, con la sustitución de los vehículos más antiguos y contaminantes por otros más ecológicos, se considera un factor clave.

Francia y Reino Unido establecieron que para 2040 se dejarán de vender modelos diésel y gasolina, mientras que las últimas declaraciones de la canciller alemana Angela Merkel a la revista local SUPER Illu indicaron que, sin nombrar un año específico, el camino que estaban tomando sus pares europeos “era la estrategia correcta”.

A estas decisiones macro se suman las establecidas por las ciudades, cuyo plazo para eliminar a esta modalidad de vehículos es mucho menor: Londres pretende que su centro urbano sea una zona “ultrabaja en emisiones” para 2025 y París dejará de admitir la circulación de vehículos diesel para 2020.

A su vez, en la capital francesa ya entró en vigencia una ley que etiqueta a los automóviles con el nivel de emisiones basado en una escala de colores, además de limitar desde julio la andanza de autos diésel y a gasolina fabricados antes de 2001 y 1997, respectivamente, durante la jornada laboral.

En el caso de Stuttgart, sede de Mercedes-Benz y Porsche, su plan es comenzar desde el próximo año a limitar la circulación de vehículos diésel.

El año del cambio

Noruega es uno de los países que han implementado uno de los planes más agresivos para favorecer a los vehículos eléctricos. Los escandinavos acordaron prohibir la venta de vehículos propulsados por combustibles fósiles a partir de 2025.

Esta iniciativa se instaura en una serie de políticas que baraja llegar a 50.000 vehículos de emisión cero para 2018, programa que se complementa con incentivos fiscales e infraestructura necesaria para la electrificación. Sus acciones han dado resultado y en la actualidad, Noruega es el país que tiene el número más alto de automóviles eléctricos por habitante en el mundo, mientras que la mitad de los autos nuevos comercializados corresponden a esta propulsión.

Y la lista continúa. Los Países Bajos también fijaron el fin de los vehículos diésel y a gasolina para ocho años, aunque la medida todavía está siendo analizada por las autoridades.

Por otro lado, se suman otras grandes ciudades que han reaccionado al nivel de partículas nocivas en el aire, como Madrid, Atenas y Ciudad de México, cuyos alcaldes establecieron prohibir los diésel de sus centros en la Cumbre de Alcaldes C40 el año pasado.

En el caso de Chile, el gobierno no ha establecido restricción a vehículos movidos por combustibles fósiles. Es la preocupación mundial por disminuir la contaminación, con los eléctricos como la movilidad del futuro.
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La cuenta regresiva también va para las marcas

Los fabricantes automotrices muestran claras señales de que el futuro de la movilidad es la electrificación. Ya son varias las marcas que han revelado sus propuestas en el tema, entre ellas, planes completos que dejan de lado para siempre los tradicionales motores fósiles. Toyota plantó el desafío de reducir las emisiones de CO2 de sus vehículos en un 90% para 2050, en comparación con los niveles de 2010. Para eso, promoverán el desarrollo de una nueva . generación basada en vehículos a hidrógeno, eléctricos e híbridos.
Por otro lado, Volvo anunció que a partir de 2019 solamente lanzará modelos eléctricos o híbridos para abandonar progresivamente el motor a combustión interna. Finalmente, Maserati pretende que desde 2019 todos los modelos que salgan al mercado tengan algún tipo de propulsión eléctrica.

Isabella Perciavalle D.

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