Dominga: el reflejo de un modelo de desarrollo agotado

Dominga: el reflejo de un modelo de desarrollo agotado

Javiera Valencia – El caso de Dominga, al igual que otros proyectos contaminantes de inversión privada extractivista, prometen “desarrollo” pero se comportan como un espejismo.

Numerosas y diversas reacciones ha tenido el rechazo -por parte del Comité de Ministros- al Proyecto Minero-Portuario Dominga que pretendía instalarse en la región de Coquimbo, entre ellos un cambio de Gabinete: la salida del equipo económico, a siete meses del término del mandato de la Presidenta Bachelet.

Luego de que el Ministro de Economía se abstuviera de votar en el Comité de Ministros que dirimía entre la aprobación o rechazo al proyecto, el Subsecretario y Ministro de Hacienda cuestionaron públicamente la decisión institucional, indicando: “algunos no tenían el crecimiento económico entre sus prioridades”. Este hecho, llevó a la misma presidenta Bachelet a respaldar al Ministro de Medio Ambiente -quien lideró el rechazo al proyecto Dominga- señalando: “Chile necesita que su crecimiento vaya de la mano del cuidado del medio ambiente”.

Es acá donde tiene sentido profundizar el debate: Dominga es el reflejo de un modelo de desarrollo agotado en base a la extracción de bienes comunes naturales, que además del impacto social y ambiental que produce, su localización estaba cercana a un área protegida -de carácter internacional de la CONAF- y dos sitios prioritarios de conservación, que se verían impactados de igual forma.

La señal política fue importante: los Ministros de Economía y Hacienda no pueden actuar de manera autónoma, y tampoco les corresponde salir a la defensa de la empresa privada cuando la institucionalidad ambiental -nos guste o no- ya tomó una decisión, porque su apoyo al empresariado respalda directamente una visión que se basa en la idea de que el crecimiento económico del país es lo más importante y se debe realizar a cualquier costo.

Las cifras nos muestran que el crecimiento del país aumenta, sin embargo esto no se ve reflejado en un mayor bienestar económico del grueso de la población, porque la desigualdad es grande y son muy pocas las familias que logran obtener una buena renta a partir de este tipo de proyectos de negocio, por el contrario son bastantes los que se ven perjudicados por estos mismos. Ergo, el ex Ministro de Hacienda estaba defendiendo y entregando señales positivas solo al sector privado.

Que el PIB aumente y nos haga ingresar al listado de los “países ricos”, no asegura que todos tengamos acceso a una buena educación, salud digna, pensiones suficientes, trabajo y una buena calidad de vida. El caso de Dominga, al igual que otros proyectos contaminantes de inversión privada extractivista que prometen “desarrollo”, se comportan como un espejismo, ya que prometen desarrollo y empleo para la región, pero lo que sucede realmente es que entregan contaminación, daño a los ecosistemas, capturar de renta, pocos empleos -la mayoría de ellos altamente calificados- donde el chileno promedio no puede acceder, y no entregan aportes al  desarrollo local.

Confundir el crecimiento con desarrollo es un error que las carteras de Economía y Hacienda han repetido por años. Que el ex Ministro de Hacienda indique que el crecimiento económico es prioridad, lamentablemente nos hace pensar que es crecimiento para pocos, y ruina para muchos, especialmente para las futuras generaciones. Es seguir apoyando la socialización de las perdidas y la privatización de las ganancias.

La existencia de zonas de sacrificio responde al hecho de que el “crecimiento” está concebido como lo que genera desarrollo, avalando al mismo tiempo la contaminación. Urge cambiar el rumbo de la economía y la visión de los economistas, salir de un modelo de desarrollo que sigue arraigado en la fase primario-exportadora, donde el ambiente es un “recurso” y no un bien. Esa visión clásica de la economía ya no va de la mano con las necesidades de las personas y tampoco de los territorios, resulta estar quedando obsoleta.

Las decisiones no deben tomarse solamente con el objetivo de que aumente el IMACEC o el PIB, sino que debieran tomarse en cuenta los indicadores de calidad ambiental, aporte a la economía local, empleos de calidad, desarrollo humano, e incluso índices de felicidad. En resumidas cuentas el reemplazo de la cantidad por la calidad.

Javiera Valencia – Geógrafa Fundación Terram

Un comentario en “Dominga: el reflejo de un modelo de desarrollo agotado

  1. Felicitaciones Javiera. Pienso que ya no es sólo una opinión individual sino es una tendencia que se está instalando en nuestro país. Debemos insistir qué este modelo de desarrollo que nos hemos dado està agotado.

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