Las consecuencias de que China prohíba la producción y venta de vehículos de combustibles fósiles

Las consecuencias de que China prohíba la producción y venta de vehículos de combustibles fósiles

La decisión del gigante asiático será uno de los temas del salón del automóvil de Frankfurt, el más importante de Europa, que arranca mañana martes en la ciudad alemana. Fuente: Emol.com, 11 de septiembre de 2017.

La decisión de China de prohibir a medio la plazo la producción y la venta de vehículos de combustibles fósiles (gasolina y diésel) supone un enorme desafío para el gigante asiático y podría revolucionar el sector de los automóviles eléctricos a nivel mundial.

¿Por qué es importante?

Aunque China no dio detalles ni un calendario para su plan, las consecuencias serán considerables por el tamaño del mercado del gigante asiático, la segunda economía mundial.

En comparación, el impacto de la decisión Gran Bretaña y Francia de prohibir las ventas de vehículos con motores fósiles en 2020 es mucho menor porque esos dos mercados solo representan ventas de dos millones de vehículos nuevos al año, una gota de agua a nivel global.

El mercado chino, en cambio, que empezó de cero hace apenas 20 años, representa hoy unas ventas anuales de 24,38 millones, es decir uno de cada nueve de los vehículos vendidos en el planeta.

“Si China dice que los motores de combustión interna se han acabado, el resto del mundo no tendrá más remedio que seguirles porque el resto del mundo no puede perder el mercado chino”, explica Bill Russo, un experto en automóvil de la consultora Gao Feng de Shanghai.

La decisión china será uno de los temas del salón del automóvil de Frankfurt, el más importante de Europa, que arranca mañana martes en la ciudad alemana.

¿Cuales serán las consecuencias para los constructores?

Los constructores europeos, estadounidenses y japoneses, que necesitan aliarse con empresas locales para entrar en China, se verán obligados a desarrollar autos eléctricos si quieren seguir en ese mercado.

“En 2024 el mercado chino representará ventas de 42 millones unidades anuales, un 36% del total mundial”.
Consultora AlixPartners

Las ventas en China de autos eléctricos sólo representan un 1,7% del total pero crecen con fuerza cada año, gracias al apoyo del gobierno.

Además, domina el mercado de los motores y baterías eléctricas. “La casi totalidad de la capacidad (mundial) está en China y aumenta de año en año”, según Laurent Petizon, un especialista del sector del automóvil de la consultora AlixPartners, algo que supone “un verdadero problema para la industria europea”.

Bill Russo predice por su parte que la era de los motores de gasolina y diésel “sólo terminará de verdad cuando China esté segura que su constructores son capaces de comercializar los autos que (las autoridades) quieren ver”.

¿Es una buena noticia para el medioambiente?

Paradójicamente podría no serlo. Aunque los peatones y los ciclistas chinos sufrirán mucho menos de la contaminación, la huella de carbono de un vehículo eléctrico depende sobre todo del origen de la energía que se usa para hacerlo funcionar.

Y en el caso de China sólo el 11% de la producción de electricidad procede de fuentes poco contaminantes (incluyendo la energía nuclear). El resto la generan centrales térmicas, sobre todo de carbón.

Oficialmente, el objetivo del gobierno chino es superar el 20% de energías limpias.

Al contrario, en un país como Francia, donde el 75% de la electricidad es de origen nuclear, la transición a los autos eléctricos mejoraría en teoría las emisiones de CO2, aunque necesitaría invertir en infraestructuras.

Además las baterías de los vehículos eléctricos usan litio, que también contamina durante su proceso de extracción y tiene elementos tóxicos que hay que reciclar.