Lo Mejor y lo Peor de la semana del 1 de Septiembre de 2017

El equipo de Fundación Terram selecciona lo que considera lo más positivo y lo más preocupante que ha acontecido en la semana que culmina.


Lo Mejor:

Apoyo de la Presidenta al Ministro Mena  por rechazo del proyecto Dominga.

Han transcurrido dos semanas desde que el Comité de Ministros decidió rechazar al Proyecto Minero-Portuario Dominga, y desde entonces, la escalada de reacciones hizo que la Presidenta de la República tuviese que pronunciarse públicamente sobre esta decisión. Debido a que uno de los integrantes del Comité -el Ministro de Economía- se abstuvo de votar y posteriormente hizo declaraciones cuestionando la decisión, argumentando que frenaba la inversión y el crecimiento del país.

Ante estos cuestionamientos y los que siguieron provenientes del Ministerio de Hacienda, la Presidenta respaldó públicamente la decisión liderada por el Ministerio de Medio Ambiente de rechazar este proyecto contaminante, indicando que “Chile necesita que su crecimiento vaya de la mano del cuidado del medio ambiente, y esto es un sello de mi gobierno”.

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Lo Peor:

La desertificación en Chile avanza un metro por día.

El avance del desierto en Chile se estima en 0,4 kilómetros por año, es decir, un poco más de 1 metro cada día. En este escenario, en el próximo siglo la Región de Valparaíso estará contenida en el desierto de Atacama. Las principales causas de la desertificación son las actividades humanas inadecuadas y persistentes, como la sobreexplotación de tierras, la deforestación y los incendios forestales, que conducen al agotamiento de la fertilidad, a la oxidación de la materia orgánica y a la erosión. Hasta ahora la desertificación está afectando a 47,3 millones de hectáreas, lo que es equivalente al 62,3% del territorio nacional, correspondiente principalmente a la mitad norte (I a VIII Región) y a la zona austral del país (XI y XII Región), perjudicando a 1,5 millones de personas, y contribuyendo a una mayor migración desde el campo a la ciudad, debido a la precarización de la vida en las localidades rurales más pobres. En este contexto cabe preguntarse ¿cuáles son las políticas de Estado para frenar el avance del desierto?

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