¿Por qué los cóndores ya bajan a condominios de Las Condes?

Virus mortal que afecta a los conejos del monte tendría la culpa. Fuente: Las Ultimas Noticias, 26 de septiembre de 2017.


A modo de ’18’ chico, este domingo la familia de Miriam Alemany quiso disfrutar de un asado en la terraza de su departamento del piso cuatro, ubicado en Av. La Plaza, en la comuna de Las Condes.

Comerían su esposo, sus dos hijas y ella. Pero llegó un paracaidista, es decir, un inesperado invitado -y bien atípico- que no estaba contemplado en la lista. Un cóndor andino (Vultur gryphus) irrumpió en la terraza con sus enormes alas y se quedó durante 25 minutos.

‘Mi marido había puesto recién el carbón y de repente vio una sombra enorme. Pensó que era un helicóptero, pero no había ruido. ¡Era un cóndor en la terraza! Con sus alas extendidas superaba los dos metros de largo. Había un trozo de cerdo a un costado de la parrilla; pensamos que eso lo atrajo’, contó Miriam.

La intrépida ave se posó en una cornisa de la terraza, un espacio de 50 metros cuadrados que la familia utiliza como patio.

‘Lo espantamos con una toalla y la escoba pero no se asustaba. Eso sí, estábamos a dos metros de distancia porque teníamos miedo. Nos miraba fijamente con cara de están haciendo el loco’ ‘, dijo.

De pronto, el plumífero extendió sus enormes alas y desató el miedo de la familia que corrió a esconderse dentro del departamento y cerró el ventanal. El jefe de familia, con las prioridades muy bien puestas, tomó primero la carne y la guardó en una fuente.

‘Cuando nos entramos, bajó. Allí tomé mi celular y lo grabé justo cuando mi gata Lily se acercó al ventanal a mirarlo. El cóndor la miraba con curiosidad y ella con sus patas trataba de tocarlo. Por suerte los separaba el vidrio’, agregó Alemany.

El video lo compartió por Twitter el alcalde de la comuna, Joaquín Lavín: ‘La vecina nos avisó del cóndor por medio de la aplicación de seguridad vecinal Sosafe. Acudió el equipo de emergencia del municipio pero cuando llegaron el ave ya había volado’.

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Según Eduardo Pavez, doctor en ciencias silvoagropecuarias y veterinarias de la Universidad de Chile y presidente de la Unión de Ornitólogos, en el video aparece una joven hembra de 7 años, más o menos. ‘Ellas, a diferencia de los machos, no poseen una cresta en la cabeza. Y la edad se identifica por el color de las plumas; el de ella es grisáceo y eso quiere decir que recién adquirió un plumaje adulto’.

Para Pavez, codirector del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino Chile-Argentina, los avistamientos de estas aves en sectores urbanos de la precordillera tienen un responsable desconocido llamado myxomatosis.

‘Se trata de un virus mortal que afecta a la población de conejos del monte. Hace un año y medio (fecha que coincide con los avistamientos de cóndores), han aparecido focos de este virus en sectores precordilleranos. Y ha provocado una importante mortalidad en los conejos. Entonces los cóndores no bajan porque haya falta de alimento, al contrario. Lo hacen porque hay una oferta importante de comida (los conejos muertos) y tanto los cóndores como los diuques, que son otras aves carroñeras, la están aprovechando’.

Un dato curioso: los cóndores no tienen olfato. ‘Difícilmente podrían haber sido atraídos por el olor a la carne del asado. Estas aves se orientan por la vista’, puntualizó Pavez.

Si se llega a topar cara a cara con un cóndor la recomendación es no alimentarlo. ‘Son aves tan inteligentes que aprenden inmediatamente una nueva conducta y van a comer en la medida que se les alimente. Y seguirán bajando, lo que implica un riesgo para ellos, porque pueden encontrar y comer animales envenenados o chocar con el tendido eléctrico’, agregó.

‘Alimentar a un cóndor pone en riesgo a las personas. El pico de un cóndor es tremendamente poderoso y de igual forma, pueden ser muy rápidos. Una de las áreas que podrían atacar cuando se sienten amenazados son los ojos’, argumentó Cristóbal Briceño, académico de la U. de Chile.

Tampoco hay que espantarlos. Solo esperar que se vayan. Si el ave está herida y no puede volar, vale la pena comunicarse con el SAG al 600 81 81 724.

Valentina Espejo

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