Primer inventario de biodiversidad descubre nuevas especies en la región

La primera fase del plan comenzó entre las regiones de Arica y Parinacota y Coquimbo. Fuente: El Mercurio de Antofagasta, 10 de septiembre de 2017.


Según el Ministerio del Medio Ambiente, la biodiversidad chilena comprende unas 30.600 especies nativas, de las cuales 10.130 son insectos, es decir, aproximadamente un 33% del total conocido en el país.

Sin embargo, es obvio que estamos lejos de contar con un listado preciso de la totalidad de organismos existentes. Y es por esta razón que actualmente se desarrolla el primer inventario nacional de biodiversidad; un enorme trabajo científico público, que en su primera etapa se implementa en el norte chileno.

En este marco, un grupo de científicos arribó hasta el Parque Llullaillaco de nuestra región (al sur de Escondida, 275 kilómetros al sudeste de Antofagasta) y los resultados son positivos, ya que todo indica que fueron halladas unas 10 nuevas especies de arácnidos e insectos, especialmente de algunas familias de ortópteros (langostas) y escorpiones (alacranes) endémicos del cono Sur.

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Las casos corresponden a especies de arácnidos de las familias Bothriuridae, Mummuciidae y Ammotrechidae; mientras que los insectos corresponden a nuevos elementos de las familias Tenebrionidae (Coleoptera) y Tettigoniidae (Orthoptera).

Jaime Pizarro Araya, académico e investigador del Laboratorio de Entomología Ecológica de la Universidad de La Serena detalló los alcances y parte de los resultados de la expedición realizada en abril.

“Nos encontramos con un lugar increíble dominado por el volcán Llullaillaco, del cual se desprenden quebradas, pastizales y planicies que alojan una fauna de insectos y arácnidos muy particulares”, detalló.

En efecto, el Parque Llullaillaco se encuentra en plena cordillera de los Andes, provincia de El Loa. Tiene 270 mil hectáreas y un gradiente altitudinal que va desde los 3.500 hasta los 6.750 msnm. Su relieve es bastante heterogéneo, predominando las pampas altoandinas, quebradas y cumbres montañosas. Se trata de un escenario extremo y muy poco conocido, de allí los descubrimientos que pueden hacerse, explicó el académico.

No se trata de un asunto nuevo para los investigadores que han recorrido el desierto por unos 20 años. En este tiempo, como Laboratorio de Entomología Ecológica han descrito más de 15 especies nuevas de artrópodos en el desierto.

Para la recolección de datos, se utilizó la metodología de trabajo diseñada por el Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos de Chile (Simef), y la aplicación de diversas técnicas de muestreo, entre otras colectas con trampas de intercepción dirigidas para artrópodos caminadores, colectas con redes entomológicas para artrópodos voladores, colectas con luz ultravioleta para escorpiones, colectas con trampa de luz blanca para artrópodos que son atraídos por la luz y colectas manuales complementarias que se realizan en hábitats particulares.

“Todas estas metodologías de muestreo permiten estimar de buena forma la riqueza de artrópodos presentes en estos hábitats particulares”, dijo Pizarro.

El equipo deberá regresar a la zona por más indagaciones, además de terminar las descripciones de las nuevas especies y su posterior publicación en medios científicos, con revisores expertos.

Además, todas las muestras utilizadas deben ser depositados en el Área de Entomología del Museo Nacional de Historia Natural, el cual representa la institución que alberga el patrimonio histórico natural chileno.

Patrimonio

El valor que tiene la implementación de este inventario de biodiversidad es inmenso destaca el Dr. Gerardo Vergara, investigador del Instituto Forestal (Infor) y encargado de componente de biodiversidad del Simef.

En sus palabras: No se puede realizar una conservación efectiva si no se conocen las especies que componen nuestro capital natural.

“La identificación y descripción de estos hallazgos nos permitirá entender de mejor manera el rol que cumplen estas especies en el funcionamiento de los diversos ecosistemas de Chile, ya que sólo en la medida que conozcamos qué especies tenemos y dónde habitan, comprenderemos el impacto del cambio climático y como afecta este a la extinción, desplazamiento o aparición de nuevas especies”.

¿Y qué hacer para la protección de estos sitios?

En el caso del Llullaillaco no hay problemas graves, toda vez que los ecosistemas de altura están protegidos en parte a través de la red de parques nacionales, administrados por la Corporación Nacional Forestal (Conaf). Además, lo extremo del ambiente hace que muy pocas personas visiten estas zonas.

Aun así, Pizarro cree que la difusión es clave a fin de entender el valor que tenemos.

“Como resultados preliminares de esta expedición hemos podido identificar 10 nuevas especies de insectos y arácnidos”.
Jaime Pizarro, Investigador.

UN ENORME ESFUERZO NACIONAL

Este primer Inventario de Biodiversidad a gran escala, se enmarca dentro de las actividades de implementación del Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos de Chile (Simef), iniciativa promovida por los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente y financiada por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente. La ejecución del Simef es responsabilidad del Instituto Forestal, en colaboración con Conaf y el Centro de Información de Recursos Naturales. Su implementación está a cargo del Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El equipo que trabajó en Llullaillaco estuvo conformado por Jaime Pizarro Araya (investigador principal del grupo de artrópodos-Simef); Fermín Alfaro Kong (investigador alterno); Máximo Hurtado Galaz (asistente de investigación); Juan Calderón (asistente de investigación) y Alberto Castex (fotografía).

V. Toloza Jiménez

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