Transparencia y financiamiento serán dos temas clave de la cumbre de cambio climático

Aunque se han definido metas de reducción de gases de efecto invernadero para 2030, los países tienen pendiente cómo las cumplirán y quién las verificará. Fuente: El Mercurio, 7 de noviembre de 2017.


Este año va camino de convertirse en uno de los tres más calurosos de los que se tienen registro, similar a 2015 y solo por debajo de 2016, indica un estudio presentado ayer por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU.

El informe se dio a conocer en el marco del primer día de sesiones de la Cumbre del Clima de Bonn (COP23), en la que se busca articular el Acuerdo de París de 2015 para poner freno al calentamiento global.

El objetivo de la cita, que se extenderá por dos semanas, es definir reglas de transparencia para la materialización efectiva de los compromisos climáticos a 2030, explica el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, quien viaja el viernes a presidir la delegación chilena. “Los mecanismos de transparencia son fundamentales para que nadie venda humo, en el sentido de que todos los compromisos sean verificables por terceros independientes”, dice.

“El Acuerdo de París tiene una gran meta, que es tratar de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para llegar a temperaturas por debajo de los dos grados Celsius, pero no tenemos un plan claro para eso. Algunos países hicieron compromisos, tenemos algunas ideas para que cumplan, pero no existe un plan global para llegar a esas metas, reconoce Nicolás Bambach, director ejecutivo del Centro de Cambio Global de la U. Católica.

Otro componente clave que deberá abordarse es que el financiamiento de los países desarrollados también se cumpla con transparencia, reconoce Mena.

“Si sumamos todas las acciones comprometidas por los países del mundo no alcanza ni por lejos para mantener la temperatura del planeta en 1,5 grados”, advierte Ricardo Bosshard, director de WWF Chile. De ahí que su organización es una de las que propugnan que los acuerdos sean más ambiciosos, incluso para Chile. “Los países están en condiciones de asumir compromisos mayores”, dice.

La cumbre estará presidida por uno de los países más vulnerables al calentamiento, Fiji, que tras recibir el visto bueno de la ONU para albergar la COP23 vio que ninguna de sus islas disponía de capacidad para albergar el total de participantes.

Como alternativa, la convención marco de cambio climático de Naciones Unidas les ofreció su sede de Bonn para ejercer su presidencia, así como marcar parte de la agenda.

En esa línea, el tema que Fiji ha puesto en el centro del debate es el de su vulnerabilidad extrema, como la de otras pequeñas islas-Estado del Pacífico que están siendo devoradas por la subida del nivel del mar.

“Hay que hacer todo lo posible por avanzar París y elevar la ambición”, sostuvo ayer Frank Bainimarama, Primer Ministro de la isla y presidente de la COP23. “Si no estamos a la altura del reto, fracasaremos”, advirtió.

El David de la cumbre “se encontrará frente a frente con el gigante Goliat”, dijo ayer Manuel Pulgar, ex ministro del Medio Ambiente de Perú. Este no es otro que Estados Unidos, cuyo Presidente Donald Trump decidió cancelar todo el financiamiento ya comprometido por su antecesor, Barack Obama, y que solo en el Fondo Verde ascendía a 2 mil millones de dólares hasta 2020.

Ayer, Bainimarama tiró el primer “hondazo”. “La única forma de poner a tu país primero es unirse en los esfuerzos con las demás naciones”, en referencia al “América primero” de Trump.

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París no se materializará hasta 2020, por lo que sus delegados seguirán formando parte de las conversaciones.

Quienes asisten

Unas 25 mil personas llegarán a la cumbre, que será presidida por el primer ministro de Fiji. Es la primera vez que una pequeña nación insular tendrá el timón de una gran conferencia internacional sobre el clima. Habrá participantes de 195 países, entre diplomáticos, científicos, cabilderos y ambientalistas.

El “verdor” de la conferencia

Alemania asignará parte del presupuesto de 136,3 millones de dólares a una flota de bicicletas y buses eléctricos que transportarán a los asistentes entre sedes. Cada uno recibirá una botella para agua, lo que evitará el uso de medio millón de vasos plásticos. El ministerio de medio ambiente alemán está invirtiendo en proyectos de energía renovable para compensar las emisiones de gases provocadas por los vuelos que traerán a los asistentes a Bonn.

Richard García

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