Advierten que Chile enfrenta la mayor sequía de últimos mil años

Estudio en el que participan investigadores de la Universidad Austral de Chile demuestra que la mega sequía ocurrida entre 2010 y 2015 fue un “evento sin precedentes” . Fuente: Diario Austral de Valdivia, 12 de diciembre de 2017

 


Hace diez años investigadores de diversas instituciones de Sudamérica, entre ellas la Universidad Austral, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, la Universidad de Chile y la Universidad de Magallanes, comenzaron a trabajar en red para estudiar los recursos hídricos del territorio.

Los científicos de la Universidad Austral se han dedicado a investigar los anillos de los árboles, cuyo crecimiento anual permite estimar precipitaciones a largo plazo. Mientras que académicos de otros establecimientos se han dedicado a trabajar con sensores satelitales para medir la cantidad de nieve en la cordillera y a trabajar con pluviómetros instrumentales, a medir los niveles de agua de los embalses y de los pozos subterráneos, los caudales de los ríos, como también la altura de la isoterma cero. También fueron estudiadas muestras de hielo de la Antártica. La que entrega más información ¡nuestra el panorama de la concentración de CO2 en la atmósfera de los últimos 800 mil años.

Luego de evaluar las características de la megasequía por la que atravesó Chile entre 2010 y 2015, cuya área de investigación se extendió entre las regiones de Coquimbo y Biobío, llegaron a la conclusión de que “en la zona estudiada, el período 2010-2015 fue cl de sequía más extenso y severo de los últimos mil años”.

El académico del instituto de Conservación, Biodiversidad y Territorio de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Uach, Duncan Christie, indicó que “se han registrado años particulares incluso más secos que algunos que estuvieron entre 2010 y 2015, pero al haber sido estos seguidos y con esa cantidad de sequía, se volvió más severa la situación”.

También indicó que “para Chile, las tendencias de precipitaciones irán a la baja”.

Una versión preliminar del estudio ya se encuentra publicada en la revista Hydrology and Earth System Sciences.

Christie, quien además pertenece al Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2, explicó que la cantidad de agua que cae en un año tiene componentes derivados de variables naturales y otros forzados por el efecto antrópico, es decir, por la concentración de CO2 en la atmósfera producto de la acción humana. Entre 2010 y 2015 la variabilidad natural incidió en que lloviera menos, lo que se complementó con la cantidad de CO2 en la atmósfera, que terminó agravando el problema.

“Puede que el próximo año sea lluvioso, pero la tendencia a largo plazo es al declinamiento de las precipitaciones. Eso va de la mano con patrones atmosféricos que están cambiando producto de la composición de los gases invernadero. La curva de los gases va en aumento”, dijo.

En 1958 fue registrada una concentración de CO2 en la atmósfera de 315 ppm, es decir, 315 moléculas de CO2 por cada millón de moléculas en el aire. En la actualidad, se ha llegado a las 403 ppm. “En un poco más de 50 años ya ha aumentado en por lo menos en 90 ppm”, dijo. La situación es más abrupta si son comparadas las muestras de hielo. “Dentro de los últimos 800 mil años nunca habíamos sobrepasado tanto el registro de CO2 corno ahora. Nuestra tendencia es a subir. No se ve que hayamos podido llevar a cabo una política global que haga que la curva se estabilice”, agregó.

Esto genera que la tendencia en Chile sea a la disminución de las precipitaciones. En otros países, las lluvias incluso podrían aumentar. “La variabilidad de las precipitaciones no es homogénea en el planeta”, explicó.

¿Y EN VALDIVIA?

Según datos recopilados desde 1850 hasta la fecha, el promedio anual de agua caída en Valdivia ha mostrado una baja sostenida, especialmente durante los últimos 50 años. Entre los años 1850 y 1880 Carlos Anwandter elaboró sus propios registros, los que indicaban que el promedio de agua caída bordeaba los 2 mil 700 milímetros anuales, casi mil milímetros más que hoy. Luego, gracias a instrumentos especializados, se estableció que entre 1900 y 1960 el promedio de agua caída era de 2 mil 500 milímetros. Sin embargo, entre el año 1960 hasta ahora, la cantidad de agua caída ha fluctuado entre los mil 800 y 2 Mil milímetros.

En el caso de 2017, los datos de la Dirección Meteorológica de Chile indican que hasta la fecha han caído mil 651 milímetros, un 4 por ciento menos que en un año normal. “Uno podría decir que fue un año normal, pero para la zona central continuó siendo seco, aunque de manera menos severa que en los años anteriores. La gente tiene la idea de que llovió mucho, pero esa percepción está relacionada con la memoria de los últimos cinco años en los que no había llovido nada. Acá en Valdivia también tenemos la idea de que llovió mucho, pero solo llovió más que en los últimos cuatro o cinco años, que no fueron normales”, dijo Duncan Christie.

¿QUÉ HACER?

Dentro del estudio los investigadores incluyeron información sobre medidas tornadas por las autoridades para mitigar los efectos de las sequías. Indicaron que la principal fue dictar decretos de escasez hídrica o emergencia agrícola y disponer de disponer de camiones aljibe. Christie dijo que “nuestra institucionalidad ha respondido de forma fragmentada, en un sistema muy intrincado. Un futuro más seco y cálido conjugado con una sociedad que cada vez es más demandante de agua va a necesitar soluciones innovadoras que trasciendan las fronteras administrativas que tenemos hoy. Se debe incluir a múltiples actores y disciplinas de conocimiento”.

Además, expresó que “el Estado como aparato no ha asimilado muy bien que esta megasequía no es un evento en particular, sino que va a ser algo bastante usual y repetitivo. Hay que idear una estrategia con la cual se pueda sobre llevar una situación que llegó para quedarse”.

Para el académico es importante avanzar hacia la creación de un organismo estatal de coordinación institucional responsable de la gestión de los recursos hídricos a nivel nacional.

En cuanto a las políticas globales, Duncan Christie destacó que “el único ejemplo de políticas globales exitosas ocurrió en los años 80 y 90 para frenar el crecimiento del agujero de la capa de ozono. En un momento se dieron cuenta que el problema eran los gases clorofluorocarbonados y se terminaron de fabricar. Lo que ha sucedido es que el agujero no ha vuelto a cerrarse a los niveles preindustriales, pero no se ha seguido agrandando. Está proyectado que de aquí a 20 años más esté bastante recuperado. En ese caso era más fácil, pero el CO2 es mucho más complicado porque todo lo que tiene que ver con el petróleo lo emite. Tendríamos que buscar tecnologías alternativas, pero eso tiene que manifestarse en un compromiso en el que esté involucrado todo el mundo”.

Los principales impactos

Luego de desarrollada la investigación se determinó además que la cantidad de agua que fluye en los ríos de Chile central se ha visto reducida en directa respuesta al déficit de precipitaciones durante la megasequía, cuyo efecto también es evidente en lagos. embalses. nieve y aguas subterráneas. Además, producto del bajo caudal de los ríos, nutrientes como el nitrato y el Fosfato drenan en menor cantidad al mar, afectando la productividad biológica de la zona costera. La megasequía comenzó a producir deterioro en la vegetación. genera problemas de incendios forestales y de suministro para el consumo.

“El Estado no ha asimilado que esta megasequía no es un evento en particular, va a ser algo bastante usual y repetitivo”. Duncan Christie Académico Uach

5 años de megasequía han generado impactos en los recursos hídricos. Entre 2010 y 2014 el déficit promedio en los caudales de los ríos de Coquimbo y Valparaíso alcanzó un 70%.

9 partículas por millón ha aumentado el nivel de CO2 en la atmósfera durante los últimos 50 años. Actualmente. se presentan los niveles más altos en los últimos 800 mil años.

1.651 milímetros de agua caída es lo que se ha registrado para Valdivia hasta la fecha en este último año. Según datos de Meteochile. aún existe un déficit de un 4 por ciento.

DURANTE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS, CIENTÍFICOS DE DIFERENTES INSTITUCIONES HAN DESARROLLADO INVESTIGACIONES EN TORNO AL DÉFICIT HÍDRICO.

ESTUDIAR ANILLOS DE LOS ÁRBOLES PERMITE ESTIMAR PRECIPITACIONES.

Claudia Muñoz David

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