Cuáles son los efectos del cambio climático en los bosques

El aumento de la temperatura media y la disminución de las lluvias asociadas al fenómeno contribuyen a la generación de incendios forestales y a una reducción de su biodiversidad. Fuente: La Tercera. 29 de diciembre de 2017.


Según cifras de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en el actual periodo 2017-2018 -que se inició el primero de junio-, según las estadísticas de Conaf ya se han producido 1.445 incendios, que han afectado una superficie de 7.898,32 hectáreas. Esto, en el contexto de un país que una alta vulnerabilidad al cambio climático, según los criterios de vulnerabilidad enunciados por la CMNUCC (Comisión Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático).

“Los extremos climáticos que caracterizan al cambio climático, junto a una elevación de temperatura media, imponen un alto estrés en los componentes de los ecosistemas boscosos, deteriorando y disminuyendo su biodiversidad y las funciones del bosque. La adaptación de estos a los cambios climáticos repentinos, de sólo algunas décadas, es lenta y errática por la alta variabilidad entre extremos climáticos”, explica Bernardo Reyes, director de Ética en los Bosques, socio de AdC Circular y formador de la Academia Circular. Nuevas condiciones que además del aumento de las temperaturas han implicado una disminución de las lluvias en torno al 30%.

“Se estima que tres pisos vegetacionales de las regiones de Magallanes y la Antártica Chilena (bosque caducifolio templado-antiboreal andino de Nothofagus pumilio y Maytenus disticha) y de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins (bosque caducifolio mediterráneo costero de Nothofagus macrocarpa y Ribes punctatum y bosque espinoso mediterráneo interior de Acacia caven y Prosopsis chilensis) serían los más afectados”, agrega Carolina Pizarro, directora de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián, sede Santiago, citando el Plan de Acción Nacional de cambio climático 2017-2022, del Gobierno de Chile.

Algunas de las funciones que cumplen los bosques incluyen evitar la erosión, capturar carbono, ayudar a la mantención de los ciclos del agua y actuar como refugio para distintos ecosistemas. Cada vez que se produce un incendio forestal o se reduce la biodiversidad de los bosques, este equilibrio se ve afectado.

“Comienza con primaveras más cortas con menos lluvias y más calurosas junto con veranos más calientes con temperaturas superiores a 30°C, que durante semanas crean condiciones óptimas para incendios. Fuertes vientos y tormentas eléctricas secas pueden iniciar incendios voraces difíciles de controlar, como ocurrió este verano pasado con humedad relativa en torno al 30%, o sea muy seco, con temperaturas sobre 30°C durante varias semanas y vientos sobre 30 kilómetros por hora. Un escenario de fuego de efectos impredecibles”, comenta Reyes. Este fenómeno, conocido como “30x30x30”, es un factor crítico que propicia los incendios.

“La meta forestal planteada en el Plan de Acción Nacional de cambio climático 2017-2022, contempla un manejo sustentable de recursos vegetacionales, reduciendo y capturando emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y recuperación de 100 mil hectáreas de bosque, principalmente nativo, que representará una captura y reducción de GEI en alrededor de 600.000 t CO2 eq/año. Todo ello con el fin de disminuir la vulnerabilidad de las comunidades y ecosistemas, promoviendo la adaptación al cambio climático”, agrega Pizarro.

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