Ley de Pesca: el primer gran desafío legislativo de Piñera

La normativa promulgada hace cinco años ha generado innumerables acciones judiciales que han salpicado a personeros políticos de distintos partidos. Fuente: El Pinguino, 7 de enero de 2018.


El jueves 23 de noviembre del año pasado, un día después de sostener una reunión en las oficinas del entonces candidato opositor y actual presidente electo, Sebastián Piñera, el senador Manuel José Ossandón oficializó su incorporación a la campaña del candidato presidencial de Chile Vamos. “Me interesa que se comprometa de que va a haber más chilenos que puedan tener gratuidad; el gobierno de Chile Vamos aumentará la gratuidad; le pedí una nueva Ley de Pesca.

Le dije en la cara que la Ley de Pesca es corrupta”, sostuvo. Pero esa mañana, y por primera vez desde el regreso a la democracia, un político hizo públicas -y de modo tajante- las condiciones sobre las cuales basaba su apoyo. “Si veo que un gobierno de Chile Vamos gobierna para los ricos, tendrá al peor enemigo de nuevo al frente”, advirtió Ossandón. “Me encargaré de fiscalizar y, con la misma fuerza que trabajaré en esta campaña, voy a criticar y dar duro si no cumplen, porque la Ley de Pesca es una vergüenza”, apuntó. De este modo, junto a la gratuidad, el presidente electo asumió uno de sus primeros desafíos de campaña y que podría representar un importante cambio para uno de los sectores económicos más característicos e importantes de la Región de Magallanes: la pesca.

¿CORRUPTA?

La (muy) cuestionada ley fue aprobada el 19 de diciembre de 2012, luego de sortear casi mil indicaciones parlamentarias que daban cuenta de los poderosos y encontrados intereses en juego. En esencia, la nueva Ley de Pesca, hoy vigente, entregó una significativa cuota de capturas desde el sector pesquero industrial a la pesca artesanal pero sin alterar en esencia la estructura global del conjunto de la industria. También incluyó, por primera vez, criterios de monitoreo ambiental que fueron destacados en su momento por la propia Greenpeace. “Es muy positivo que haya sido la ciudadanía quien ha exigido garantías para evitar la destrucción de los océanos. Nuestra campaña ha dado frutos enla conciencia de las personas”, declaró aquel 19 de diciembre, el coordinador de Campaña de Greenpeace en Chile, Samuel Leiva.

En cambio, dejó fuera importantes materias destinadas a la modernización del sector, especialmente, lo referido a la posibilidad de efectuar subastas de pesca, como se hace en España y otros países desarrollados y que habían sido propuestas por parlamentarios de signo muy distinto como Alejandro Navarro o el propio senador Sebastián Piñera. Pero la nueva ley, llamada despectivamente por muchos “Ley Longueira”, nunca pudo generar tranquilidad y confianza al desarrollo de la industria pesquera nacional. Hoy, apenas cinco años más tarde, la lista de parlamentarios, dirigentes gremiales, empresariales y funcionarios de gobierno investigados por la justicia, suma y sigue, incluso, en diferentes gobiernos. Tal es el caso de los subsecretarios de Pesca, Pablo Galilea del gobierno de Piñera y Raúl Súnico, de Bachelet. El caso más grave es el senador Jaime Orpis, condenado por cohecho. De ahí, la tajante advertencia de Ossandóny lo complejo que resultará para el presidente electo hacerse cargo de este compromiso. Pero ¿qué efecto tuvo todo esto en Magallanes?

CIFRAS

El boletín pesquero más reciente corresponde a agosto de 2017 y arroja un desembarque pesquero de 6.497 toneladas, divididos entre la pesca artesanal (3.463) e industrial (3.034 toneladas) Cinco años antes, en agosto de 2012, cuando el debate para la promulgación de esta ley estaba llegando a su fin, el desembarque de ambos sectores totalizaba 8.573 toneladas, de las cuales 3.526 eran artesanales y 5.047, industriales. Actualmente, en la pesca industrial destaca la merluza Austral ( 1 . 5 5 0 toneladas), la merluza de Cola (738), la merluza Tres Aletas (33 5) y el bacalao de Profundidad (222 toneladas).

Hace cinco años, la merluza de Cola era casi la única pesquería relevante en la actividad industrial (3.828 toneladas), seguida de la merluza del Sur (726), el bacalao de Profundidad (333) y, por último, la merluza de Tres Aletas (88 toneladas). En el sector artesanal, el erizo es la especie predominante (2.327 tone ladas), centolla (613) y el centollón (511 toneladas). Cinco años antes, el erizo totalizaba 1.969 toneladas, seguida de la centolla (1.338) y muy lejos el centollón (122) y huepo (83 toneladas).

Entonces y ahora, estas pesquerías representaban el 99% de las capturas en ambas áreas. En cuanto a la acuicultura, sabido es que presentó una fuerte expansión entre ambos períodos, al pasar de 20 a más de 30 centros de cultivo, actualmente en la región. En conclusión, las capturas industriales disminuyeron aunque también hubo un mayor equilibrio entre las especies, mientras que en el sector artesanal, el desembarco se ha mantenido con pocas variaciones en volumen y composición, al comparar ambas mediciones. MODIFICAR Quizá por ello, la conflictividad que ha generado este sector en Magallanes, ha sido mucho menor que en el resto del país. Como dijo el dirigente pesquero regional, Francisco Lemus,

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