El drama que huele mal: la contaminación odorífica que sufren vecinos de Puerto Montt

Hasta 2016, la Seremi de Medio Ambiente había iniciado 22 procedimientos sancionatorios por malos olores. En la región un 60% están asociados al sector salmonero. Fuente: El Llanquihue, 18 de marzo de 2018.


Hasta 2016, la Seremi de Medio Ambiente había iniciado 22 procedimientos sancionatorios por malos olores. En la región un 60% están asociados al sector salmonero y otro porcentaje, a disposición final de residuos y tratamiento de aguas servidas. Se han aplicado sanciones y multas, que no son suficientes para terminar- con el calvario de la comunidad, que solicita mano dura de las autoridades y responsabilidad social de las empresas. ¿Algo huele mal en Puerto Montt?

Es el mediodía y suena la campana para llamar al almuerzo a los niños de la Escuelita Rural de Trapén, ubicada en la ruta a Paraguay. Las manipuladoras sirven la comida, mientras las moscas invaden el comedor y son atraídas por un olor fétido que se cuela a través de las ventanas y se filtra bajo las puertas. Varios niños eligen no comer y otros luego de hacerlo corren deprisa hacia el baño. Es un ejemplo de los tantos casos de contaminación odorífica que se producen en la región y que hoy en día están registrados en los archivos históricos de instituciones de medio ambiente y sanitarias, pero que la comunidad continúa viviendo cada día en carne propia. Situación que se reitera y se reproduce, debido a la ausencia de una normativa y regulación integral y específica de olores en Chile, que va en desmedro de la calidad de vida de las personas y el desarrollo de las actividades económica de cada zona. En este sentido, los vacíos legales han hecho imposible solucionar de raíz o prevenir de forma efectiva estos conflictos socio-ambientales, que han generado disputas entre los vecinos, empresas privadas y el Estado. Se recalca que dentro de las materias más denunciadas a nivel nacional, se encuentran en segundo lugar los malos olores con un 14,7 % del total de denuncias, según la Superintendencia de Medio Ambiente.

En el caso de la escuela de Trapén, se trata de la insalubre realidad que viven 145 niños del establecimiento educacional, más sus 20 trabajadores y una comunidad de 400 habitantes, emplazada a 20 km del sur de Puerto Montt por la ruta 5 a Paraguay que hace años convive con malos olores, que son originados por una empresa de redes y de cal, que se ubican en un radio muy cercano. Una de ellas es el taller que realiza el lavado de redes para salmoneras de la empresa Marmau situada a 100 metros de la escuela y que según residentes trabaja hace dos décadas el sector, afectando el aire y las aguas del estero y el río Trapén.

Y es que en el 2015 vecinos denunciaron esta situación a la Superintendencia del Medio Ambiente de la región y el Tercer Tribunal Ambiental autorizó la clausura parcial, solicitando mejoras en su proceso, que provocaban la emanación de olores, debido al acopio de redes sucias, derrame de eles, colapso de la cámara decantadora de la planta, entre otras fallas. Sin embargo, la comunidad escolar señala que aún siguen afectados con la constante fetidez y sus consecuencias. Para el colmo de los males, a un kilómetro de lugar se ubica una empresa de acopio de Cal, que emana olores desagradables y que se hacen más notorios según la dirección de los vientos y el alza de la temperatura.

CASOS EXPUESTOS

“Es un calvario vivir y trabajar en estas condiciones. Cuando llega el viento del norte nos atacan los olores de las redes y cuando es de sur, es el olor de los residuos de cal”, comentó molesto Aníbal Mancilla, director• de la escuela hace 23 años. Y enfatizó con ímpetu: “Nos están matando lentamente, a la larga tendremos una población enferma por estar expuestos tantos años a este problema”. Mancilla detalla que, hace un tiempo, la comunidad paralizó la carretera y acudieron a la Superintendencia denunciando las prácticas del taller de redes. “Ellos le otorgaron un plazo a la empresa para limpiar los viles y aplicar componentes cada cierto tiempo para disminuir el olor”, recuerda.

Sin embargo, “esto es una solución parche, porque ahora es una mezcla de olores y estos componentes químicos producen irritación en los ojos, nariz y piel”, apeló Mancilla. Romina Subiabre, profesora de enseñanza básica del establecimiento, junto a Emma Mancilla y Gloria Guerrero, manipuladoras de alimentos del lugar, relataron que “las moscas se posan en los alimentos y esto perjudica a los niños que todo lo tocan con sus manos y se lo llevan a la boca”. Y Subiabre agregó que “durante el año, dos o tres niños por curso se enferman con virus estomacales. Además, esto perturba nuestro trabajo y nosotros constantemente andamos con síntomas como náuceas, vómitos, diarrea y dolor de cabeza”. Rodolfo Ramirez, subgerente de desarrollo operacional de la empresa Cementos Melón que tiene más de 10 años en el sector, y donde trabajan 50 personas en la planta, también manifiesta su molestia.” Los olores y las moscas se acentúan sobre todo en los días cálidos.

Los trabajadores reclaman y su estado de ánimo disminuye. Eso afecta, por ende, el producto que nosotros hacemos”, relata. Ramírez recuerda que “Hace un año aproximadamente habían cesado, porque mudaron sus operaciones, pero después se instaló el acopio y volvió a oler mal”. Al frente del colegio, cruzando la carretera, a pocos kilómetros hacia el interior, se divisa una montaña de basura que corresponde al vertedera de residuos industriales Resiter, el cual también atormenta a vecinos que viven en los alrededores. Uno de ellos es Erwin Ampuero, que vive hace 23 años en el sector con su esposa y 4 hijos, quien reclamó que “en el verano no se puede ni respirar y en el invierno llegan los ratones; por eso debemos tener muchos perros para que los espanten”.

El lugareño recuerda que “también nos preocupa que todos consumimos el agua que proviene del pozo APR, que se ubica muy cerca del vertedero y tenemos miedo que contamine las napas subterráneas”. Además, describió “los olores también se producen porque a veces escurren los líquidos del vertedero hacia al camino o porque los camiones que trasladan desechos pasan sobrecargados y pasan a caer en el camino. Ese olor putrefacto queda ahí”. Ampuero señala que las organizaciones del sector están luchando para encontrar una solución a esta problemática con la oficina de Medio Ambiente de la Municipalidad de Puerto Montt; sin embargo, aún no se vislumbra el camino a seguir.

Continuando el recorrido por la Ruta 5 Sur, está el vertedero de residuos sólidos industriales “El Empalme” de Ruin, ubicado en Maullín, que pese a las inspecciones realizadas en el año 2017 por la Superintendencia de Medio Ambiente, Servicios Sanitarios, Seremi de Salud y la posterior formulación de cargos contra la empresa, aún continúa siendo un problema para la comunidad por la emanación de estos nauseabundos olores. Así lo respira Vanessa Vargas, quien vive con sus hijas de 12 años y 11 meses de vida, a pocos metros del depósito. “El olor y las moscas que se pegan en el cuerpo no dejan ni dormir, especialmente en las noches de verano. Por eso, constantemente tenemos que comprar repelentes y aromatizantes, que significan mayor gasto”, explicó. Hecho que conoce más que nadie, Berenise Toledo, quien vive con su marido y dos nietos, hace 20 años en la zona.

Es la presidenta de la Junta de Vecinos del Empalme y a la vez lucha por sobrevivir de un nefasto cáncer gástrico. “Hace años que estamos moviéndonos contra esto por la contaminación del aire y las aguas, como lo que pasa en el Río Gómez. Fuimos ante la Seremi de Salud, pero aún no hay una respuesta satisfactoria que ayude a más de 200 personas que viven en el sector”, recuerda. Otro ejemplo representativo es lo que sucede en el sector de La Goleta, a unos 23 kilómetros al sur de Puerto Montt, que cuenta al menos con 15 industrias en el área, donde se encuentra la planta que genera carbonato de Calcio, “Calagro”, de inversiones Las Garzas, que según vecinos prosigue emanando olor, pese a las fiscaliza-dores de autoridades.

Una de las descendientes de la zona y presidenta de la comunidad Trayenco Mapu y agrupación cultural raíces de La Goleta, es Patricia Aburra, de 61 años, quien indicó que “estos olores provocan la aparición de moscas que no son las comunes, sino que se son unas grandes y que se pegan a las cosas. Además, las plantas se están marchitando y sus hojas se muestran pegajosas y con residuos”, detalló. La dirigente recalcó que “además hay muchas personas, especialmente adultos mayores y niños afectados de asma, porque la calidad del aire es horrible”. Hay que mencionar que hoy en día pobladores rechazan la instalación de nuevas empresas, como la del Centro Integrado de Residuos, que impulsa el grupo Resiter, el mismo que opera en la planta “Calagro”. “Nosotros nos oponemos fervientemente a este proyecto que viene a contaminar a nuestra localidad que es patrimonial. Además, creemos que esta central es mucho más peligrosa porque trabajará con los residuos más tóxicos para producir gas metano”, habló indignada la líder.

OLORES EN LA CIUDAD 

Hernán Navarro, presidente de la Unión Comunal de juntas de Vecinos de Puerto Montt, manifestó que como dirigente ha recibido muchas denuncias de vecinos en distintos puntos de la ciudad, que aún están inconclusas, siendo que sus fuentes son bien identificadas. “La contaminación odorífica del centro de la dudad parte de una bahía que nunca pudo ser destinada a aguas recreacionales, ya que todos vemos las descargas existentes hasta el día de hoy”, expone. Y agrega que “otra fuente de hediondez es el alcantarillado y que en algunos zonas presentan malos olores en verano y de noche cuando es más perceptible”. Navarro indicó que existen denuncias contra la Empresa Essal y que llegaron a la Superintendencia de Servidos Sanitarios, como la realizada por el vecino josé Bustamante, de la población Teniente Merino, donde las redes de alcantarillado emitían fuertes olores en el sector de las calles Merino Correa y Lago O’Higgins.

En la misma población por estos días se realizan trabajos en calle Merino Correa esquina Laguna del Desierto, existiendo desborde de aguas servidas que ingresaron a casa de Emma Leal, quien reclamó contra ESSAL. A esto se suma el hedor insoportable que emite el alcantarillado de la calle Manzanal con Crucero y Crucero con los Guindos, donde habitantes señalan que en los peores casos se observa una espuma desbordándose, y que la presión de los líquidos está provocando la destrucción de las calles. Navarro señala que la contaminación por malos olores más recurrentes se da ante la deficiente recolección de basura domiciliaria, transformándose en un problema sanitario. Son los casos de las poblaciones Altos de Tepual, Bellavista, 22 de Mayo y Antonio Varas. Otro tipo de malos olores es el que proviene de las plantas de tratamiento de aguas servidas; es el caso del Río Arenas en La Vara, donde funciona la planta San Pedro, afectando a los conjuntos habitacionales Senderos de Alerce y Artesanos de Alerce.

Para el líder, “es necesario que exista una mayor fiscalización de las autoridades de Salud aplicando el Código Sanitario, e incluyendo la propia recolección de basura domiciliaria que se ha transformado en un problema sanitario”. Además, recalcó que en el sector rural de La Goleta se debe declarar como una zona saturada de olores y, desde luego, deben diseñarse instrumentos de planificación territorial con alcance en toda la comuna y a nivel intercomunal, para evitar el emplazamiento de industrias contaminantes. Y concluyó en que “hay amenazas para la comunidad como son los casos de los proyectos de plantas de tratamiento de aguas servidas y las posibilidades de roturas de los ductos de las plantes de gas natural”.

FISCALIZACIÓN

Ivonne Manilla , a cargo de la oficina regional de la Superintendencia de Medio Ambiente que funciona desde 2016, señala que “actualmente no existe una normativa específica para supervisar olores. El Ministerio de Medio ambiente ha estado trabajando durante años en una estrategia”. indicó que el organismo fiscaliza instrumentos de gestión ambiental. Estos son las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA); es decir, permiso ambiental, normas de emisión y calidad y coordina la fiscalización de los planes de descontaminación y planes de manejo.

Ahora cuando no hay nada comprometido en el RCA y un proyecto tiene denuncias por olores, “nosotros fiscalizamos a través de un panel de expertos, que están calibrados para medir el olor a través de su nariz”. especificó. Mansilla, complementó que en la oficina local existe una persona autorizada y que por ende en caso de salidas a terreno se solicita la colaboración con otros sensores del país y así se conforma el panel. “Estos fiscalizadores están capacitados por una empresa externa que entrenó sus narices para medir el mal olor. Para este proceso son importantes los horarios en los que se mide, el clima, la dirección del viento y la frecuencia con las que salen desde la fuente”, explicó Mansilla, e invitó a la comunidad a acercarse a las oficinas a realizar las denuncias, a través de un representante que mantenga un canal de comunicación constante, y recalcó que al no tener la empresa la RCA, el problema queda a cargo de otras instituciones de salud y sanitarias.

Nos están matando lentamente; a la larga, tendremos una población enferma por estar expuestos tantos años a este problema”. Anibal Mandil& Director de la Escuela Rural de Trapén.

INFORMACIÓN 

El código sanitario le otorga la competencia a la Autoridad Sanitaria. para que fiscalice también la emisión de olores molestos y sancionarlos en su caso. El Ministerio de Medio ambiente diseñó y aprobó, durante 2013, una Estrategia para la Gestión de Olores en Chile (2014-2017). que busca fortalecer el marco regula-torio existente con un reglamento que permita avanzar en el control de olores en sectores prioritarios y, al mismo tiempo. generar antecedentes para elaborar una norma ambiental de olores y además iincrementar el conocimiento y capacidad local sobre la materia. En el país existen dos normas sobre olores molestos. el Decreto 167 y el Decreto 37 que no dan abasto hoy en día.

2.380 permisos ambientales (RCA) fueron aprobados para las empresas hasta el 2016, constituyéndose la Región de Los Lagos , como I zona del país que más concentra Resoluciones de Calificación Ambiental. El sector pesca concentra un 77% de las unidades fiscalizables para la SMA en esta área. Más abajo se concentran los sectores de equipamiento 4% y saneamiento ambiental 4%.

Jocelyn Vargas Álvarez –

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